El analista financiero y empresario Manuel Herrejón Suárez afirmó que el operativo en el que fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), debe evaluarse no solo desde la perspectiva de seguridad pública, sino por sus implicaciones institucionales y económicas.

Señaló que la caída del líder criminal ha reactivado el debate sobre el impacto que este tipo de acontecimientos de alto perfil tienen en la estabilidad institucional y en la percepción de control del Estado mexicano.

Manuel Herrejón advierte que la reacción violenta refleja magnitud del desafío institucional

Manuel Herrejón explicó que la respuesta violenta de grupos criminales en distintas zonas del país evidenció la magnitud de las estructuras que el Estado busca desarticular y la complejidad de recuperar el control territorial.

Recordó que “El Mencho” fue abatido durante un operativo del Ejército mexicano en Jalisco el 22 de febrero de 2026, considerado por autoridades como uno de los golpes más relevantes contra el crimen organizado en años recientes, tras un periodo prolongado de labores de inteligencia y coordinación interinstitucional.

De acuerdo con el analista, este tipo de episodios suelen generar periodos de tensión inicial por la reconfiguración de equilibrios de poder; sin embargo, forman parte de procesos más amplios orientados al restablecimiento del orden institucional.

Manuel Herrejón: estabilidad económica depende de seguridad y control territorial

Desde su perspectiva, la estabilidad económica no depende únicamente de variables macroeconómicas como crecimiento, inflación o tipo de cambio, sino también de la capacidad del Estado para garantizar condiciones mínimas de seguridad jurídica y operativa.

La confianza es un activo económico real. Define decisiones de inversión, costos de financiamiento y horizonte de planeación empresarial. Cuando la autoridad institucional se fortalece, también lo hacen las condiciones de previsibilidad.

Manuel Herrejón, analista financiero y empresario.

Herrejón subrayó que la recuperación de la paz implica costos operativos y sociales, pero forman parte de un proceso de saneamiento institucional necesario para consolidar estabilidad en el largo plazo.

Añadió que la presencia efectiva de la autoridad en territorios donde antes predominaba la incertidumbre constituye una señal relevante no solo en materia de seguridad, sino también económica.

En ese sentido, afirmó que ninguna inversión productiva se consolida donde el control institucional es débil o intermitente, pues la estabilidad económica requiere estabilidad territorial.

Finalmente, Manuel Herrejón señaló que el verdadero impacto de la caída de un liderazgo criminal deberá medirse por la capacidad del Estado para sostener en el tiempo condiciones de orden, gobernabilidad y certidumbre que permitan reconstruir la confianza pública y fortalecer el desarrollo económico del país.