En los supermercados, la atención suele dirigirse al diseño del empaque, los colores o el logotipo. Pero una reciente iniciativa decidió dejar todo eso fuera de la ecuación.

La prueba consistió en algo aparentemente simple: hacer un reto y presentar una galleta sin marca visible y pedir a los consumidores que la identificaran únicamente por características como su sabor único, su aroma, su textura y su aspecto. Lo interesante es que varios lo lograron.

La dinámica fue desarrollada por Marias Gamesa, que decidió retirar en este reto sus principales elementos de identificación para descubrir si el producto podía reconocerse por sí mismo. La apuesta implicaba una pregunta de fondo: después de décadas presente en los hogares mexicanos, ¿la memoria de los consumidores sigue asociando ciertos atributos directamente con la marca?

Marias Gamesa pone a prueba el reconocimiento de sus galletas sin logotipo

Más allá de una acción publicitaria, el ejercicio abre una conversación sobre la manera en que las personas construyen recuerdos alrededor de productos que forman parte de su vida cotidiana.

Hay canciones que se identifican con apenas unas notas. Hay aromas que remiten a una cocina familiar. Y también existen alimentos cuya apariencia, textura o sabor permanecen almacenados en la memoria colectiva.

Según los resultados compartidos por la marca, una parte de los participantes reconoció las galletas aun cuando no existía un empaque que les indicara qué estaban consumiendo.

Para Luisa Gutiérrez, directora de Marketing de Gamesa, la prueba tenía un significado particular.

Poner a prueba el producto sin nuestros códigos de marca no fue un riesgo, sino una muestra de absoluta confianza en la historia que hemos construido durante generaciones con las familias mexicanas.

Luisa Gutiérrez, directora de Marketing de Gamesa.

La ejecutiva añadió que la autenticidad de la marca “no depende de una etiqueta, sino del lugar único que ocupa en los hogares y en la memoria de quienes la han disfrutado toda la vida”.

Gamesa apuesta por la conexión emocional con los consumidores

Detrás del ejercicio aparece además una tendencia cada vez más presente en el mundo del marketing: las marcas buscan generar conexiones que trasciendan la publicidad tradicional y permanezcan en la experiencia cotidiana de las personas.

En una época donde los consumidores están expuestos a miles de impactos publicitarios cada día, conseguir que un producto sea reconocido sin logo, sin nombre y sin empaque puede convertirse en una de las pruebas más exigentes para cualquier empresa.

Porque cuando desaparecen los elementos visuales, lo único que queda es aquello que realmente recuerda la gente. Y esa fue precisamente la pregunta que este experimento intentó responder.