En un movimiento arriesgado y pocas veces visto en el cine actual, Exterminio: El Templo de los Huesos nos llega apenas 4 meses después del estreno de la entrega anterior, siendo una especie de secuela, pero también una obra en sí misma.

Así Exterminio: El Templo de los Huesos, dirigida por Nia DaCosta, se convierte en la entrega más oscura y ritualista de la saga; que además logra ser el punto de encuentro de todas las historias.

Aquí tienes nuestra reseña de 5 puntos:

  1. Exterminio: El Templo de los Huesos tiene una gran premisa
  2. La atmósfera de Exterminio: El Templo de los Huesos es opresiva y ligera al mismo tiempo
  3. Exterminio: El Templo de los Huesos cuenta con muy buenas actuaciones
  4. La temática de Exterminio: El Templo de los Huesos es puntual e incómoda
  5. Exterminio: El Templo de los Huesos logra un gran estilo visual y narrativo

Exterminio: El Templo de los Huesos tiene una gran premisa

Empecemos diciendo que Exterminio: El Templo de los Huesos tiene una gran premisa, que sigue desarrollando la mitología de este mundo post apocalíptico.

La historia se sitúa poco tiempo después del final de “La Evolución”, poniendo énfasis en que los infectados ya no son la principal fuerza de terror. Aunque el virus sigue presente, la verdadera amenaza proviene de los supervivientes.

Así nos presentan a los Jimmys, el grupo de jóvenes que vimos al final de la entrega pasada, quienes han desarrollado rituales macabros y estructuras de poder basadas en la violencia y la manipulación.

Mientras que por el otro lado tenemos al Doctor Kelson, quien parece comienza a encontrar sentido a la existencia caótica del fin del mundo, en la figura del poderoso Sansón.

Donde todo funciona como una metáfora y escenario; siendo este un lugar donde se discute qué es lo humano y lo monstruoso, más allá de la enfermedad.

Exterminio: El Templo de los Huesos

La atmósfera de Exterminio: El Templo de los Huesos es opresiva y ligera al mismo tiempo

Distanciándose de Danny Boyle, Nia DaCosta de 36 años, hace que la atmósfera de Exterminio: El Templo de los Huesos es opresiva y ligera al mismo tiempo; haciendo que la película no se sienta tan pesada a pesar de su temática.

Mientras Boyle y Juan Carlos Fresnadillo (en 28 Weeks Later) se enfocaban en la crudeza del survival y la expansión global, aquí la narrativa se acerca más al horror psicológico y místico.

Por un lado atmósfera es opresiva, con un diseño de producción cargado de símbolos religiosos y tribales, que refuerzan la idea de que la sociedad ha mutado hacia cultos de supervivencia.

Pero por el otro, muestra la ironía de este mundo, donde aún hay espacio para la ridiculez, la relajación, la paz, el humor y la cultura pop; pues esto es parte de lo que hace al humano “demasiado humano”.

Exterminio: El Templo de los Huesos

Exterminio: El Templo de los Huesos cuenta con muy buenas actuaciones

Tal y como su antecesora, Exterminio: El Templo de los Huesos cuenta con muy buenas actuaciones, destacando principalmente sus tres protagonistas.

Ralph Fiennes de 63 años como el Doctor Kelson, ahora maneja una dinámica diferente con los infectados que podría alterar el destino del mundo. Su interpretación aporta gravedad, ambigüedad moral y calidez al filme.

Jack O’Connell de 35 años como Jimmy Crystal, es el antagonista carismático y hasta cierto punto infantilizado, una pesadilla que refleja la brutalidad de los nuevos cultos humanos.

Finalmente Chi Lewis-Parry de 41 años, a pesar de que prácticamente no hablar, le da una gran cantidad de matices a Sansón, mostrando que no solo es una bestia que se deja llevar por sus instintos.

Exterminio: El Templo de los Huesos

La temática de Exterminio: El Templo de los Huesos es puntual e incómoda

Otra cosa a mencionar es que la temática de Exterminio: El Templo de los Huesos es puntual e incómoda, siendo una crítica a la condición humana, así como al fanatismo de todo tipo.

Por un lado muestra la inhumanidad de los supervivientes, donde los rituales malentendidos muestran cómo la sociedad ha perdido cualquier vestigio de moral, de hecho se castiga a quienes quieren hacer las cosas “bien”.

Además de que muestra al poder como virus, pues aquí los infectados pierden protagonismo, presentando cómo la ambición y la crueldad se expanden, esto en la figura de los Jimmys.

Finalmente nos habla de la memoria y el trauma, la relación entre Kelson y los infectados nos hace ver que estos también son seres sintientes, y que el virus también ha generado un trauma en estos.

Exterminio: El Templo de los Huesos

Exterminio: El Templo de los Huesos logra un gran estilo visual y narrativo

Por último hay que señalar que Exterminio: El Templo de los Huesos logra un gran estilo visual y narrativo; sin perder la esencia de la saga, Nia DaCosta hace valer su propio lenguaje en la obra.

La directora apuesta por un estilo visual cargado de simbolismo, donde incluso escenarios que ya habíamos visto, como el mismo Templo de los Huesos, cobra un nuevo significado.

Así esta estructura ritual ahora evoca tanto lo religioso como lo tribal. Con una fotografía que utiliza contrastes de luz y sombra para reforzar la sensación de claustrofobia, incluso en espacios abiertos.

Mientras que la narrativa combina secuencias de acción visceral, con persecuciones y enfrentamientos brutales, con momentos de silencio y contemplación, donde el horror se deja de lado, por un estado de reflexión e incluso jovialidad.

Exterminio: El Templo de los Huesos

¿Vale la pena Exterminio: El Templo de los Huesos?

Exterminio: El Templo de los Huesos representa un giro audaz en la saga. Al desplazar el foco de los infectados hacia la monstruosidad humana, la película ofrece una reflexión perturbadora sobre la naturaleza del poder y la supervivencia.

La atmósfera ritualista de Exterminio: El Templo de los Huesos, personajes complejos y el regreso de los ya conocidos, hacen que la película se sienta completa en todos los sentidos.

Donde además le da un sentido a todo lo que se ha visto hasta ahora de la saga, dándole incluso una revalorización a “La Evolución”, incluido su polémico final.

Con esta entrega, la franquicia demuestra que aún tiene mucho que ofrecer, reinventándose sin perder su esencia y consolidándose como un referente del cine postapocalíptico contemporáneo.