Pido una disculpa por utilizar un anglicismo en el título, pero se escucha mejor que “Comedia estilo Homero”, y aclaro, no es de mi autoría, la relato a mi manera, pero la he escuchado ya algunas veces.

Se encontraron en un plano celestial cercano a la Tierra varios líderes de la antigüedad, el 10 de septiembre del 2001, entre ellos se encontraban el Rey Nimrod, Alejandro Magno, Cayo Julio César, el Rey Jerjes, el Faraón Ramsés, Gengis Kan, Constantino, Moisés el profeta, el Rey Nabucodonosor, Atila y Aníbal, todos se saludaron muy cortésmente, ahí donde estaban no exite el rencor.

El primero que se asomó para ver el mundo fue Alejandro Magno, y se preguntó y les preguntó a todos los demás: ¿dónde están los integrantes de mi gran imperio?, no veo griegos por ningún lado.

Después Nimrod preguntó de la misma manera: ¿Y Mesopotamia, y mis reyes y reinas?

Ramsés no podía creer que todo lo que quedaba de su imperio egipcio estaba expuesto en museos de Inglaterra.

Las columnas más leídas de hoy

Se empezaban a conmocionar todos, más Julio César al ver que el imperio romano había desaparecido en su totalidad, inimaginable para él.

Gengis Kan y Atila estaban más que sorprendidos, entre ellos discutieron lo aguerridos que debieron ser sus seguidores que ya no existían.

Aníbal preguntaba sin cesar dónde estaban sus jinetes y sus caballos que deberían seguir conquistando al mundo, y no vió ni uno.

Nabucodonosor era el más deprimido, toda Babilonia desaparecida y en guerra interminable.

Jerjes parecía tranquilo, al parecer si previó que su trascendencia acabaría.

Constantino lloró cuando se enteró que su imperio lo aplacó Churchill en Galípoli.

Moisés les llamó a todos y les preguntó: ¿ven a todas esas personas en todas partes que usan unas telas blancas rectangulares en sus hombros con listones de lana anudados en las 4 esquinas?…

Pues todos ellos son los descendientes del pueblo que yo lideré, y que liberé de Egipto hace 3,313 años, vean cuántos son, sobre todo en Medio Oriente, Nueva York, Inglaterra y la Ciudad de México.

¿Y alcanzan a ver ese palacio en Roma?, les preguntó también Moisés, pues es el Vaticano, y los que lo dirigen, incluyendo a todas las personas que ven con una cruz, son también descendientes de los seguidores de otro integrante de mi prole, llamado: Jesús.

Agradecimiento: al rabino mexicano Saly Zaed por sus aportaciones.