Hace apenas unos días, el profesor Atanasio García Durán —exdiputado local, figura política histórica en Veracruz y padre del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez— realizó comentarios críticos sobre el gobierno estatal que terminaron generando una reacción política mucho mayor de la esperada. Lo que pudo haber quedado como una declaración incómoda detonó una oleada de posicionamientos, respaldos y muestras públicas de disciplina política que por momentos recordaron aquellas viejas escenas del sistema mexicano donde, cuando el poder se mueve, nadie quiere quedarse fuera de la foto correcta.
Y hay que decirlo también con justicia: mientras algunos actores parecían competir entre sí para demostrar quién defendía con mayor entusiasmo a la gobernadora Rocío Nahle, la propia mandataria mantuvo públicamente un tono mucho más mesurado que varios de sus defensores espontáneos. No fueron pocos los que sintieron la necesidad de dejar perfectamente claro dónde estaban parados políticamente. Alcaldes, legisladores y funcionarios comenzaron rápidamente a cerrar filas, algunos incluso con una vehemencia difícil de ignorar en un estado donde varias de esas mismas figuras crecieron políticamente durante el gobierno de Cuitláhuac García.
Pero quizá lo verdaderamente interesante vino después.
En la reciente conferencia mañanera de Claudia Sheinbaum, Cuitláhuac García apareció formalmente en su calidad de director del Centro Nacional de Control del Gas Natural, participando en la presentación de proyectos e infraestructura estratégica del sector energético junto a la secretaria Luz Elena González. Hasta ahí, nada fuera de lo institucional.
Sin embargo, el momento políticamente relevante no llegó cuando se habló de gasoductos, inversiones o administración energética. Llegó después.
Porque la presidenta decidió recordar públicamente que Cuitláhuac realizaba su doctorado en Hamburgo durante el conflicto poselectoral de 2006 y que regresó a México para incorporarse al movimiento de transformación. Y ese detalle importa por una razón muy simple: Sheinbaum no elogió únicamente a un funcionario federal. Reivindicó a un militante histórico.
Y en Morena las biografías políticas pesan, y mucho.
Sobre todo aquellas asociadas a 2006; a los años donde militar alrededor de Andrés Manuel López Obrador todavía implicaba costos políticos reales, derrotas electorales y largos periodos de marginalidad mediática. Recordar eso desde Palacio Nacional, justamente en medio de la efervescencia política veracruzana, inevitablemente generó lecturas.
Porque quizá el verdadero tema de estos días no sea Atanasio, ni siquiera la reacción local posterior. El verdadero tema podría ser otro: Veracruz comenzó oficialmente a entrar en lógica sucesoria rumbo a 2027, aunque públicamente nadie quiera admitirlo todavía.
Y cuando eso ocurre, los movimientos dejan de ser exclusivamente locales.
La reciente renovación de la dirigencia nacional de Morena y los mensajes enviados desde el partido sobre el futuro proceso de selección de candidaturas apuntan precisamente hacia allá. El discurso de que las postulaciones deberán responder no sólo a encuestas, sino también a evaluaciones políticas y criterios nacionales, deja entrever que el centro buscará tener una participación mucho más activa en la definición de los próximos equilibrios internos.
Dicho de otra manera: parecería existir una señal cada vez más clara de que ningún grupo político estatal administrará por sí solo el proceso de sucesión de 2027.
Y quizá por eso el episodio resulta tan revelador.
Porque bastó una declaración incómoda, algunas reacciones excesivamente entusiastas y un aparentemente inocente recuerdo sobre Hamburgo y 2006 para exhibir algo mucho más profundo: en Veracruz los distintos grupos políticos ya comenzaron a acomodarse rumbo a la próxima gran disputa interna… mientras desde el centro empiezan discretamente a recordar que la última palabra no se decidirá únicamente en Xalapa.
En política los tiempos hablan.
Y en un movimiento construido alrededor de símbolos, trayectorias y lealtades históricas, rara vez los gestos importantes son completamente casuales.
X: @Renegado_L





