Seguramente te has hecho esta pregunta mientras miras el estado de cuenta de tu tarjeta de crédito y sientes que los números ya no cuadran con tus ingresos. Es normal sentir miedo o parálisis, pero la respuesta corta es esta: la deuda no desaparece sola, pero el banco tampoco se queda de brazos cruzados.

​Cuando dejas de pagar, el banco clasifica tu cuenta como “cartera vencida”. Esto simplemente significa que, para ellos, eres un cliente que ya no está cumpliendo y deben decidir qué hacer para recuperar su dinero. Aquí te explicamos los tres caminos que suele tomar tu deuda:

​1. La venta de tu deuda (cambio de dueño)

​Si pasan varios meses, o incluso años y años, y el banco no logra que pagues, puede decidir que ya no le interesa seguir intentando cobrarte por su cuenta. En ese momento, vende tu deuda para recuperar algo de dinero de inmediato.

​¿A quién se la vende?

El banco no le vende la deuda a los despachos de cobranza. Se la vende a empresas adquirientes, despachos de abogados o instituciones financieras especializadas. Estas entidades se convierten en los nuevos dueños legales de tu deuda.

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​¿Qué pasa con los despachos de cobranza?

Es vital entender esto: si un despacho de cobranza te llama, no significa necesariamente que tu deuda haya sido vendida. La mayoría de las veces, el banco (o el nuevo dueño), simplemente contrata al despacho para que realice las labores de cobranza y presión.

​El negocio de la compra:

Las empresas que compran carteras lo hacen por un precio muy bajo. Por eso, aunque el proceso tarde años, cuando finalmente negocias con el nuevo dueño legal, suele haber margen para conseguir descuentos muy grandes.

​2. La demanda judicial (el camino legal)

​El banco tiene el derecho de demandarte para que un juez te obligue a pagar y podría haber incluso, un embargo de bienes.

​¿A quién demandan? Es importante aclarar que el banco no demanda a todos sus clientes. De hecho, suele hacerlo solo con un porcentaje muy bajo de ellos.

​¿Por qué demandan?

La mayoría de las veces, una demanda ocurre debido a una mala conciliación de la deuda por parte del deudor. Si no hay comunicación o no se logra un acuerdo, el banco elige esta vía, priorizando deudas altas (arriba de $30,000 pesos) donde existan bienes que se puedan identificar.

​Ojo: una demanda implica gastos de abogados y tiempo. Si recibes una notificación legal real, nunca la ignores; es señal de que la comunicación se rompió y necesitas ayuda profesional de inmediato.

​3. Declarar la deuda como incobrable (el “castigo” contable)

​A veces escucharás que el banco castigó tu cuenta. Para que quede muy claro: esto se llama técnicamente declarar la deuda como incobrable.

​¿Qué es realmente?

Es un movimiento interno donde el banco admite que no ha podido cobrarte y quita tu deuda de su lista de “dinero por recuperar”. Lo hacen para limpiar sus libros financieros y obtener beneficios fiscales.

​¿Sigo debiendo?

Sí. Que el banco la declare como incobrable no significa que la deuda se borró para ti. La obligación de pago persiste, la mancha negativa en tu buró de crédito continúa y, muy probablemente, esa deuda será la que terminen vendiendo después a las empresas adquirientes.

​¿Qué debes hacer tú?

​Sabemos que la angustia es mucha, pero la inacción es el peor camino. Para retomar el control de tu situación, te recomendamos seguir estos pasos:

​Revisa tu buró de crédito: si tienes deudas en morosidad, es fundamental que solicites tu reporte al menos una vez cada seis meses. Esto te ayudará a entender la evolución de tus deudas, saber quién es el dueño actual de la cuenta y ver cuánto debes exactamente mientras logras negociar.

​No te escondas: ignorar el problema suele llevar a esa mala conciliación que termina en demanda. Mantener una línea de comunicación te protege.

​Identifica quién te llama: pregunta si son los dueños de la deuda o si solo fueron contratados para cobrar. Esto cambia por completo tu estrategia de negociación.

​Busca apoyo: No tienes que enfrentar esto solo.

​En la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor, entendemos tu situación. Estamos aquí para explicarte tus opciones de forma honesta, ayudarte a conciliar correctamente y acompañarte hasta que recuperes tu tranquilidad financiera. No estás solo en esto.