La política hace extraños compañeros de cama.
William Shakespeare en La Tempestad
El domingo 6 de septiembre, el senador del PAN por el Estado de México, Enrique Vargas, asistió en Ixtapaluca a un evento organizado por la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), central sindical cuyo secretario general es el diputado de Morena, Pedro Haces. Durante el acto, Haces se refirió públicamente a Vargas como “un gran amigo”.
Pero, ¿por qué dos personajes que militan en partidos aparentemente contrapuestos han construido una relación de amistad tan cercana?
Lo cierto es que entre ambos existen múltiples similitudes. Los dos practican un estilo de hacer política basado en el pragmatismo, el oportunismo y la búsqueda de espacios dentro de las élites del poder. Han levantado estructuras personales y familiares que les permiten mantener influencia, y ambos entienden que, en política, las lealtades son intercambiables.
Haces, el viejo priista reciclado
Pedro Haces conoce bien ese juego. Militó en el PRI entre 1981 y 2013, donde ocupó cargos de operación política y financiera. Fue consejero político en la Ciudad de México y presidente de la Comisión de Financiamiento del Comité Directivo Estatal.
Es sobrino de Leonardo Rodríguez Alcaine, “La Güera”, histórico líder del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, diputado, senador y secretario general de la CTM. De él aprendió buena parte de las reglas del sindicalismo corporativo, que después replicaría en su propia organización.
Tras abandonar el PRI, Haces construyó una estructura sindical independiente que culminó en el CATEM. En 2018 se alineó con Morena y llegó al Senado como suplente de Germán Martínez. Desde entonces se consolidó como uno de los operadores políticos del oficialismo.
Su trayectoria sindical y política ha estado rodeada de cuestionamientos, denuncias y señalamientos por presuntas prácticas autoritarias e irregularidades. Empresarios y trabajadores han denunciado en distintos estados que integrantes de CATEM habrían utilizado cuotas sindicales como mecanismo de presión y que, en algunos casos, se habría recurrido a amenazas y bloqueos para obligar a empresas y transportistas a afiliarse.
También existen señalamientos sobre presuntos vínculos con el crimen organizado. A finales de 2025, la detención de Édgar “N”, alias “El Limones”, secretario de Organización de CATEM en La Laguna, desató un nuevo escándalo. Aunque Haces ha negado cualquier relación indebida, investigaciones periodísticas han planteado dudas sobre presuntas operaciones financieras.
A ello se suma el origen y dimensión de su patrimonio. Se ha señalado su participación en los sectores turístico, gastronómico y taurino, y la Auditoría Superior de la Federación ha emitido observaciones relacionadas con empresas de seguridad y limpieza.
Haces cuenta con respaldo dentro del oficialismo. En la celebración de su cumpleaños 60 en Madrid lo acompañaron Ricardo Monreal, la ministra Yasmín Esquivel y su esposo, José María Riobóo. Además, CATEM estuvo vinculado a la creación de Fuerza por México, partido que buscó captar parte del voto obrero.
Vargas, la oposición con “puertas abiertas”
En este entramado aparece Enrique Vargas, senador panista y principal cacique de Huixquilucan. Ha desarrollado una relación cada vez más cercana con personajes de Morena. El 6 de septiembre llegó acompañado por Ricardo Monreal y por Higinio Martínez, actual presidente de la Mesa Directiva del Senado.
La cercanía con Martínez es significativa: aunque han sido adversarios políticos, mantienen una interlocución que rebasa lo partidista. También llaman la atención sus acercamientos públicos con la gobernadora Delfina Gómez.
Por ello, las advertencias de la panista Adriana Dávila no deberían minimizarse. Dávila ha acusado a Vargas de “entregarse al régimen”, de simular oposición y de repetir el comportamiento que en Veracruz terminó convirtiendo a la familia Yunes en un aliado circunstancial de Morena.
El poder lo explica todo
Vargas pretende regresar como alcalde de Huixquilucan, municipio que actualmente gobierna su esposa. Para lograrlo necesita alianzas y mantener abiertas todas las puertas.
De ahí la importancia de la fotografía de Ixtapaluca: el panista acompañado por algunos de los principales operadores del oficialismo, en un acto organizado por un líder sindical cercano a Morena.
Parece una señal, y más en la política mexicana, donde colores, partidos, alianzas y discursos pueden cambiar y acomodarse.
Cuando se busca permanecer en el poder, un dirigente panista puede ser recibido por un operador de Morena como “un gran amigo”. Pero la pregunta es inevitable: ¿hasta dónde llegará esa cercanía cuando esté en juego el poder de Huixquilucan y el futuro político de Enrique Vargas?
X: @diaz_manuel




