La prensa debe ser el propagandista colectivo, el organizador colectivo y el agitador colectivo.
Vladimir Lenin
La élite que gobierna y las familias que se han encumbrado con el arribo de Andrés Manuel López Obrador y la 4T al poder, necesitan operadores que hagan el trabajo sucio, que transmitan mensajes, enfrenten adversarios, defiendan intereses y construyan narrativas. Uno de ellos es Jesús Ramírez Cuevas, excoordinador de Comunicación Social y vocero presidencial de López Obrador, quien actualmente se desempeña como coordinador de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum.
De periodista a operador
Ramírez construyó durante décadas una trayectoria periodística. Carlos Monsiváis, de quien era cercano, lo apoyó para ingresar a La Jornada. En los años noventa cubrió para ese diario y agencias internacionales el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas.
Fue en ese periodo cuando conoció a Epigmenio Ibarra, que entonces trabajaba en el área de Comunicación Social del gobierno de Carlos Salinas. La relación se mantuvo y con los años, ambos terminarían convertidos en importantes operadores de la comunicación y propaganda del obradorismo.
En 2006, también a instancias de Monsiváis, Ramírez se incorporó al equipo de López Obrador como secretario técnico del llamado “Gobierno Legítimo”. Posteriormente fue responsable de comunicación de Morena y director de Regeneración, uno de los principales instrumentos de difusión del movimiento.
Ya con López Obrador despachando en Palacio Nacional, asumió la Coordinación General de Comunicación Social y la vocería presidencial. Desde ahí participó en una estrategia de comunicación marcada por la confrontación con medios, periodistas, académicos, empresarios y opositores.
El propio Jorge Zepeda Patterson, columnista cercano a la 4T, llegó a cuestionar la presencia predominante de activistas y youtubers afines al gobierno en las mañaneras, en detrimento de los medios tradicionales: “A diferencia de las conferencias de prensa de los mandatarios de otros países, en las que los grandes periódicos y agencias de noticias son los protagonistas clave, en las de AMLO han proliferado activistas y youtubers hasta antes desconocidos, casi todos afectos a la 4T y algunos incluso con actitudes que rayan en la abyección”.
Comunicación, recursos y cuestionamientos
Desde palacio se comenzó a gestar una ofensiva contra medios críticos. La sección encabezada por Elizabeth García Vilchis exhibió periódicamente a periodistas y medios de comunicación señalados como “mentirosos” y causantes de desinformación.
Incluso, cuando aún no controlaban el Poder Judicial, un Tribunal Colegiado consideró que la práctica podía constituir un uso de recursos públicos para estigmatizar desde el poder, que era incompatible con las libertades de pensamiento, expresión y prensa.
Cuando Ramírez era director de Regeneración, ocurrió un episodio polémico. Morena Tabasco contrató en 2016 a Benefak, empresa que posteriormente fue incluida por el SAT por operaciones simuladas y, aunque negó que existieran irregularidades, Ramírez terminó por reconocer los pagos derivados de esa contratación.
Recientemente en su libro Ni venganza ni perdón, Julio Scherer Ibarra, señala que Ramírez era el encargado de acercar a Sergio Carmona, “el Rey del Huachicol”, con operadores políticos de Morena.
Julio Scherer también señaló presuntas irregularidades operativas y supuesta utilización de recursos de dudosa procedencia para el financiamiento de campañas electorales de Morena en estados como Sonora y Tamaulipas; además del apoyo operativo y económico otorgado a la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada.
Otro fuerte señalamiento provino de la exdirectora de Notimex, Sanjuana Martínez, que en 2024 difundió un audio en el que acusó a Ramírez de utilizar recursos públicos para favorecer a periodistas afines y emprender campañas contra críticos.
El entonces vocero presidencial Jesús Ramírez, rechazó estos y otros señalamientos y, a pesar de lo controvertido de las acusaciones, al no haber investigaciones de por medio, no constituyeron responsabilidad ni sanción alguna.
Sobrevivió al cambio de gobierno
Por el contrario. Ramírez no sólo sobrevivió al sexenio de López Obrador; permanece dentro del círculo de poder con Claudia Sheinbaum.
Su papel ha ido mucho más allá de un vocero. Ha sido uno de los encargados de construir, mantener y defender la narrativa del movimiento y de responder y proteger políticamente a sus principales figuras, incluyendo a los hijos de López Obrador.
Entre las familias políticas de la 4T que hemos revisado en esta serie, también coexisten nombres cuya función es mantener funcionando las redes del poder. Que cambian de oficina o de cargo, pero que suelen permanecer.
X: @diaz_manuel




