Antes que nada, quiero agradecerle a Federico Arreola el espacio semanal para compartir ideas, reflexiones y, sobre todo, resultados. En tiempos donde la política suele reducirse al ruido y a la confrontación, abrir espacios para dialogar con honestidad siempre será valioso.

Ya concluyó el segundo periodo legislativo de esta Legislatura. Y más allá de discursos, de reflectores o de narrativas vacías, me quedo con algo que considero mucho más importante: el trabajo realizado.

Cerramos este periodo con 30 iniciativas presentadas en la Cámara de Diputados, de las cuales prácticamente la mitad ya fueron aprobadas en comisiones. No lo digo como una cifra para presumir, sino como una muestra clara de que cuando hay voluntad, visión y compromiso con la gente, las cosas sí pueden avanzar.

Ser el diputado federal más productivo del estado de Querétaro no representa un logro personal; representa una responsabilidad aún mayor. Porque detrás de cada iniciativa hay historias reales, familias reales y problemas que durante años fueron ignorados por quienes entendieron la política como privilegio y no como servicio.

Desde el Partido Verde hemos impulsado temas que conectan con la vida diaria de las personas: acceso más justo al crédito, fortalecimiento ambiental, bienestar animal, desarrollo sostenible y mejores condiciones para las familias mexicanas. Temas que no nacen desde un escritorio, sino desde recorrer colonias, escuchar jóvenes, hablar con empresarios, madres de familia, estudiantes y trabajadores.

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Eso es precisamente lo que significa construir una 4T a la queretana.

Una transformación con carácter, pero también con sensibilidad. Con resultados, pero también con cercanía. Una visión que entiende que Querétaro puede crecer económicamente sin dejar a nadie atrás; que se puede modernizar sin perder su identidad; y que la política debe volver a verse humana.

Porque algo ha quedado claro en estos meses: la ciudadanía ya no quiere políticos que aparezcan solamente en campaña. Quiere personas que den la cara, que trabajen, que regresen a territorio y que entiendan que el poder solamente tiene sentido cuando sirve para mejorar vidas.

Personalmente, este periodo también me deja una reflexión profunda. He confirmado que Querétaro está listo para una nueva generación de liderazgo. Una generación menos preocupada por cuidar intereses de grupo y más enfocada en construir futuro. Por eso, más allá del cargo actual, existe una convicción clara de seguir construyendo un proyecto grande para el estado. Un proyecto que pueda competir de frente, con ideas, resultados y cercanía real con la gente. Porque Querétaro merece mucho más que administrarse; merece soñarse en grande.

Los próximos meses serán importantes. Vendrán definiciones, debates y nuevos retos. Pero si algo tengo claro, es que el camino correcto siempre será el del trabajo constante, el de la calle y el de la cercanía con la ciudadanía.

La política no debería tratarse de quién grita más fuerte. Debería tratarse de quién trabaja más y quién entiende mejor a su gente.

Y en esa ruta vamos a seguir. Con firmeza, con pasión y con la certeza de que lo mejor para Querétaro todavía está por venir

Ricardo Astudillo Suárez, diputado federal del Partido Verde Ecologista de México por Querétaro