“Un desfile lo constituye un grupo marchante de persona a pie, a caballo o motorizado con un recorrido concreto en una celebración pública. Cuando es de tipo civil, generalmente está compuesto de una sección de gente que desfila propiamente y otra que ameniza el acto”.

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WIKIPEDIA

“Que dejen toditos los libros abiertos,

ha sido la orden que dio el general.

Que todos los niños estén muy atentos,

las cinco vocales van a desfilar.”

FRANCISCO GABILONDO SOLER

En un ejercicio de franco pitorreo, el domingo “marchará” López Obrador. Según él no habrá acarreados, pues cuenta con el 70% de la aprobación de los mexicanos. Entonces, con esos números, yo pregunto, ¿para qué marcha?

A riesgo de sonar repetitiva, debemos recordar que es diferente una marcha a un desfile, despliegue, celebración, alarde o cargada. López Obrador no participará en una marcha; él organiza un desfile. Y con mayor razón dado que se trata de “una celebración” convocada desde el poder.

En la mañanera del día de ayer, el tabasqueño solicitó que los participantes lleven su guitarra. Nótese: con eso ya tiene cubierta la parte que amenizará el acto…

“No habrá acarreados, pues se trata de una gran fiesta… hay mucho que celebrar”. Curioso: cambió su discurso. Pasó de decir que lo del 27 era atendiendo la solicitud de numerosas personas que le recomendaban hacer una marcha en respuesta a la del 13 de noviembre, a hablar de celebraciones

Supongo que hay mucho que celebrar. Por ejemplo, que el primero de diciembre el mandatario cumple cuatro años en el poder y no llega la salud pública a los niveles de Dinamarca… Ya no hablemos del desabasto de medicinas, de vacunas, de tamiz neo natal, del rezago educativo, de los sobrecostos del Tren Maya y Dos Bocas o el haber descendido en los rankings internacionales en materia de competitividad, inversión en energías renovables, corrupción, combate a la pobreza.

No señor, ante semejantes celebraciones, que no quepa la menor duda: no irán acarreados, si acaso los llevan…

Ello tiene un costo que definitivamente no pagarán los asistentes. Saldrá de las arcas del gobierno (o de los sobres amarillos, que también provienen de las arcas del gobierno). Y eso es peculado.

El Rey del Cash, también conocido como Don Mentiras, marchará con su séquito (bueno, no con Ricardo Monreal) el día 27 de noviembre. Su comitiva alcanzará al menos “el millón” de personas, incluyendo sindicatos como el de los electricistas.

Por lo anterior, más allá de cómo quieran llamarle: parada, revista, cabalgata (en realidad faltarían los caballos), comitiva, cortejo, procesión (faltarían los crucifijos), desfile, marcha, manifestación, caminata, paseo o recorrido, lo que nos queda claro es que se trata de una terrible cargada desde el poder, acompañada de los típicos elementos que bien conocemos.

En los antecedentes históricos no sale bien parado López Obrador al organizarse esta auto marcha. Gustavo Díaz-Ordaz se confeccionó una después del 2 de octubre de 1968; tuvieron que participar los servidores públicos y burócratas del gobierno. En 1982, después de que López Portillo no supo defender el peso (ni como perro ni como ningún otro animal), organizó una manifestación que atascó el zócalo de la Ciudad de México. Esta incluyó cartelones que le daban las “gracias” de la expropiación bancaria. Centrales obreras y funcionarios, apoyaron ‘voluntariamente de a fuerzas’, en una inolvidable muestra de… acarreo.

En otras latitudes son famosas las manifestaciones emprendidas desde el gobierno (Hugo Chávez en Venezuela se volvió especialista), siempre ocurrían después de que la ciudadanía marchaba espontáneamente señalando problemas del gobierno. Tal vez quien inició las marchas de auto elogio modernas fue el general Franco. Organizó la “marcha de la victoria” para mostrar que había ganado “su lado” en la guerra civil española. Ese desfile del 19 de mayo de 1939 tuvo repetidas “ediciones” por muchos años y, sí, era para ensalzar al caudillo…

El presidente historiador’ debería pensar dos veces antes de hacer ese tipo de marrullerías que solo lo igualan a presidentes populistas, usualmente también dictadores (no importa si de izquierda o de derecha).

Como aquel rey que desfiló para enseñar su traje nuevo y terminó mostrando su desnudez, AMLO va a marchar queriendo enseñar “músculo” y solo mostrará su orfandad de liderazgo como estadista. Va desnudo de logros, pero maquillado con el quimérico triunfo de una marcha convocada, dirigida y generada por él, a nombre del pueblo. Pagada y padecida por nosotros, los ciudadanos.