¿Por qué el cese de operaciones de Magnicharters, qué es lo que está pasando? Busquemos explicaciones, y especulemos en cómo podría terminar esta historia. Y vamos por pasos: un primer foco rojo se encendió en diciembre del año pasado, cuando en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), el capitán Edgar Macías González denunció que la aerolínea le adeudaba salarios, viáticos y otras prestaciones, motivo por el que se negó a sacar el vuelo, argumentando que ya eran meses los que tenía trabajando sin cobrar.

Magnicharters es una aerolínea chartera creada en 1994 como Grupo Aéreo Monterrey S.A. de C.V. por la familia Bojorquez, también conocidos por su agencia “Viajes Bojorquez”, quienes tienen más de 50 años dentro de la industria del turismo.

A diferencia de la aviación comercial tradicional y de la de bajo costo, la aviación chartera funciona de otra forma. “Magni” -como se le dice afectuosamente- cuenta con una flota de tres aeronaves Boeing 737, pero su oferta de vuelos se vio afectada desde la pandemia de Covid, por lo que recortaron un montón de rutas que tenían, y desde entonces solamente recuperan algunas “por temporada”.

En diciembre del año pasado se hizo público que los trabajadores no estaban recibiendo sus pagos correspondientes; ya estaban en la cuerda floja, y tal vez, solo tal vez, mejores tiempos los hubieran ayudado a salir adelante, pero un conflicto bélico internacional está incrementado el costo de la turbosina de manera considerable, y esto ha venido a apagar la llama que mantenía operando a Magni.

La verdad es que a muy pocas personas, prácticamente a nadie, debería sorprenderle lo que está pasando con Magnicharters, porque las señales ya estaban ahí para quien quisiera darse cuenta; la falta de pago a sus trabajadores, dejaba claro que la línea aérea no contaba con liquidez suficiente, y que tenía problemas para el pago de la turbosina; ambas circunstancias son el caldo perfecto para un cese de operaciones.

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Tan es así que el pasado 11 de abril los pilotos de la línea aérea sacaron un comunicado a la opinión pública denunciando la falta de pago de los viáticos desde hace aproximadamente 6 meses, por lo que se encuentran apegándose al artículo 236 inciso b) de la Ley Federal del Trabajo, que a la letra dice:

“Los patrones tienen las obligaciones especiales siguientes:

“I. Proporcionar alimentación, alojamiento y transportación a los tripulantes por todo el tiempo que permanezcan fuera de su base por razones del servicio. El pago se hará de conformidad con las normas siguientes: […]

“b) Cuando los alimentos no puedan tomarse a bordo, los tripulantes percibirán una asignación en efectivo, que se fijará según el número de comidas que deban hacerse en cada viaje o en los lugares de pernoctación extraordinaria. El monto de estas asignaciones se fijará de común acuerdo […]“.

A esto hay que sumarle que a los trabajadores del hangar de mantenimiento de Magnicharters, el mismo sábado 11 de abril, les dieron la instrucción de que “recogieran sus cosas”. Luego se enteraron de que el lunes 13 estaban citados en las instalaciones del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL) a las 10 de la mañana, para celebrar “pláticas conciliatorias”, entre los trabajadores y la empresa, con motivo de las presuntas violaciones al contrato colectivo de trabajo.

Aclaremos una cosa: la operación de vuelos de Magni es pequeña. En ese sentido el mismo sábado 11 de abril la Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y Transportes (SICT), a través de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), hicieron oficial que la aerolínea Magnicharters hizo público un comunicado informando que por “problemas logísticos” no podían cumplir con sus obligaciones ya programadas dentro de su operación para transportar pasajeros, por lo menos las próximas dos semanas.

Ahora, quiero dejar bien claro que todas las líneas aéreas comerciales, independientemente del modelo de negocios, son una concesión que el Estado otorga a un particular para su explotación, y Magnicharters no es la excepción. En ese orden de ideas, es totalmente normal y deseable conocer la posición de nuestro gobierno ante un evento de este tipo. Así que bienvenida la declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Antes de emitir mi opinión, cito textual a la mandataria:

“El tema de Magnicharter, la empresa decidió dejar de volar, ellos hablan de que son problemas logísticos, por lo menos así lo comunicaron. Sin embargo, pues lo hicieron sin avisar a los pasajeros de que un día a otro iban a dejar de volar. Lo que hizo la Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y Transportes…, ¡ah bueno! y además dijo y el que se quiera quejar vaya a PROFECO…”

Y luego cerró el comentario diciendo que el secretario de Infraestructura Comunicaciones y Transportes, Jesús Antonio Esteva Medina, “se estaba poniendo de acuerdo con las otras aerolíneas” para apoyar a que los pasajeros puedan regresar a sus lugares de origen.

Dijo que la gobernadora de Quintana Roo fue al aeropuerto a atender personalmente a los pasajeros “[…] aunque (el problema) no tenía que ver con el gobierno del Estado”.

Reconozco que no debe ser sencillo estar al pendiente de todos los temas, y por ello están justificados todos los asistentes y asesores de la presidenta, y por eso la importancia de que todas y cada una de las secretarías y dependencias federales deban tener toda la información disponible.

No sé quién es el encargado de darle directamente a Claudia Sheinbaum la información sobre aviación, pero me parece de capital importancia que la portadora de la banda presidencial sepa que en casos como este, la intervención del Gobierno Federal no es un acto de buena fe, de buena onda, ni mucho menos para “apoyar” como lo expresó.

Es parte de las obligaciones legales de la SICT proteger -con las otras líneas aéreas- a los pasajeros de Magnicharters. Aplaudo que esta administración no se haga de la vista gorda, como lamentablemente pasó muchas veces en el pasado, y celebro que exista una Aerolínea del Estado Mexicano (Mexicana de Aviación) de la que se pueda echar mano para un caso como este, como dejó ver Claudia Sheinbaum en la mañanera.

Pero me deja un mal sabor de boca el “tono” utilizado en la conferencia del pueblo. Concretamente la parte en que dice que Magnichartes “no avisó” que iba a dejar de operar “de un día para otro”; y es que la chartera sí avisó, incluso a las agencias de viajes les envió vía electrónica un comunicado al respecto.

Además, a nivel internacional las aerolíneas dejan de operar así, “de un día para otro”; la forma en que se gestionan las aerolíneas no permite avisar con 15 días de anticipación, y menos con el precio de la turbosina el alza, como está actualmente, porque no se puede saber hasta qué día se van a poder operar.

Una cosa es que en nuestro país Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) dé oportunidad a las líneas aéreas de seguir cargando combustible, pero bien puede pasar como en el caso de Interjet, donde la situación se volvió insostenible y de plano le dijeron: “hasta que pagues lo que debes, vuelves a cargar turbosina”; y literalmente sin ella, un avión no puede volar.

En absoluto pretendo exonerar a Magnicharters. Tiene su responsabilidad, y ya me enfocaré en desmenuzar sus acciones e inacciones, sobre todo para con sus trabajadores, que están en la línea de salida de un largo y tortuoso camino. Con ellos mi solidaridad absoluta, y el abrazo fraterno de alguien que ya tuvo que vivir la desagradable experiencia en carne propia.

Sin lugar a dudas es una situación muy triste y delicada, en la que todas las aristas son importantes. Sé muy bien que hoy los clientes que no pudieron abordar su vuelo son la parte más visible, y que su enfado y frustración están más que justificados. Pero a ellos debe quedarles claro que es obligación de la SICT velar por que regresen a su lugar de origen.

Ya va a ser físicamente imposible que lo hagan como si nada hubiera pasado, y ni modo, sé que no les va a gustar lo siguiente, pero a los usuarios afectados que, en su desesperación, pagaron a otra línea aérea para viajar, no esperen que les hagan un reembolso.

En este caso las indicaciones son muy claras: si tienes un vuelo, sobre todo para regresar al origen, se busca colocarlos en otras líneas aéreas, pero evidentemente dependerá de que tengan espacio suficiente. En consecuencia, este proceso no es “inmediato”, sino que va a ser tardado, pero sin duda se trata de minimizar las afectaciones a los usuarios.

En cuanto a la transacción meramente mercantil, si pretendes un reembolso, la vía legal prevista efectivamente es acudir a la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), pero es evidente que la empresa tiene muchas otras obligaciones que cumplir antes, por lo que el camino no será breve ni ameno. En 28 años que tengo relacionada con la industria, jamás he visto a una empresa “parar operaciones”, y que reembolse boletos a los pasajeros.

Todo indica que, de esta caída, Magnicharters no se va a levantar; de hecho, los trabajadores ya están viendo la manera de actuar para el caso de que la empresa se declare en quiebra, y ellos puedan cobrar sus liquidaciones.

¡Es una tristeza!, pero es la combinación de una administración deficiente por parte de Magnicharters, y una guerra internacional cuyos efectos colaterales son el alza del combustible. Revisen, y verán que este tipo de eventos van a seguir sucediendo en todo el mundo mientras el conflicto bélico continúe.

La aviación está pasando por una crisis, y todavía no podemos calcular su tamaño. Por eso era para mi importante dejar claro el papel preponderante que tiene el Estado en sus concesiones del espacio aéreo, y la conectividad.

Estoy de acuerdo, parar operaciones fue una “decisión de ellos” (la aerolínea), como dijo la presidenta, pero entonces ¿dónde queda el papel de vigilar el buen uso de la concesión? Es obvio que hay muchos termómetros para medir si la concesión “va bien”, y Magni -como empresa- llevaba un buen rato echando humo y en picada.

Ojalá que Claudia cambie de asesor en temas aéreos; todo parece indicar que es el mismo que tenía Andrés Manuel López Obrador, que jamás entendió cómo funcionaba la industria.

En lugar de ayudarle a entender un tema tan complejo, solamente le están dando material a quienes no confían en la gestión de la 4T. Con mayor asertividad, y un discurso mejor estructurado será más difícil para los detractores estar día y noche -en redes sociales y medios de comunicación- repitiendo su narrativa golpista y falaz.