El panorama para la aviación comercial mundial no es el más alentador, y todo derivado de un conflicto bélico en el que los Estados Unidos -de la mano con Israel- decidieron “llevarse al mundo entre las patas”; apoyando la idea del Gran Israel, le declararon la guerra a Irán y esto ha traído severas consecuencias para la aviación comercial alrededor del mundo.

Se prevé que este conflicto bélico será mucho más perjudicial que la pandemia de Covid-19, que terminó paralizando a la industria aérea, ¡y vaya!, apenas cinco años después la aviación comenzaba a recuperar las cifras que tenía antes del Covid.

No podemos dejar a un lado que la aviación es altamente vulnerable. Les he comentado que “todo” termina afectándole, y este 2026 “era” el año previsto para un crecimiento histórico y romper las cifras logradas en 2019, antes del Covid; pero todo indica que eso ya no va a suceder, gracias a la guerra que tienen Estados Unidos e Israel contra Irán.

De entrada, las primeras afectadas son las aerolíneas de los países que operan en Medio Oriente: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Irak, Kuwait, Bahréin, Qatar, Siria e Israel, ya sea por el cierre del espacio aéreo o porque son objetivos de ataque.

La caída es estrepitosa en aeropuertos tan importantes como Doha, Abu Dabi o Dubái, que han perdido llegada de visitantes y por el contrario, han sido testigos de un éxodo masivo de gente que huye del conflicto bélico.

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Las cifras que reporta la empresa CIRIUM son escalofriantes; desde el comienzo de la guerra se han registrado 19 mil cancelaciones en la región de Medio Oriente. Solo al día siguiente de las acciones bélicas contra Irán se suspendieron más de 2 mil operaciones aéreas. Es decir, aproximadamente la mitad de las operaciones diarias de la región, para tener un parámetro.

Y como les platico, las aerolíneas de los países de Medio Oriente no han sido las únicas afectadas, sino también líneas aéreas que tienen vuelos en dicha región: Singapore Airlines, Lufthansa, KLM-Air France y Air India, por nombrar unas cuantas, pero son muchas más.

A esto hay que sumarle el aumento del costo de combustible, que representa (en promedio) el 40% del costo total de la operación para las aerolíneas; el precio del barril de petróleo ha estado en un terrible sube y baja: de los 82, hasta los 120 dólares por barril, por momentos bajando a 103 dólares, pero los expertos creen que de continuar la guerra puede llegar hasta los 150 dólares por barril, lo que se traduce en turbosina mucho más cara.

Evidentemente el precio no afecta solamente a las aerolíneas de Medio Oriente, o las que tienen vuelos en la región, como algunas aerolíneas europeas, asiáticas, de Oceanía o gringas, todas. Lo malo es que incluso las mexicanas se verán afectadas por el alza del costo de combustible, que al final se verá reflejado en un aumento de las tarifas aéreas.

Y es lógico, los cierres del espacio aéreo en la región de Medio Oriente obligan a las líneas aéreas a operar en rutas alternativas, lo que incrementa la duración de los vuelos, y por ende el consumo del combustible. También aumentarán sus costos de mantenimiento, y no será nada extraño que las aseguradoras replanteen aumentar las primas a las aerolíneas.

Este nutrido caldo de cultivo afecta a todas las líneas aéreas alrededor del orbe, por eso cada vez más se pone sobre la mesa que estamos ante la peor crisis que ha tenido la aviación, incluso más lacerante que la del Covid-19, porque la incertidumbre es lo peor que existe para la industria aérea.

Cómo estará el asunto, que en medio de una reunión de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés) entrevistaron a su director general, Willie Walsh, quien expresó “[…] se estima que ese encarecimiento de los vuelos se moverá entre el 8% y el 9%… Es inevitable que, si los precios del petróleo se mantienen altos, los precios de los billetes suban”.

La IATA proyectó para este año un beneficio neto de 41 mil millones de dólares, un récord después de la pandemia de Covid-19 para la aviación comercial, con un crecimiento del 4.9%, una estimación que ya quedó en el pasado, porque con un conflicto armado que no sabemos cuándo va a acabar, las cosas van a torcerse.

¿Y qué pasará en nuestro país? Si bien es cierto que tenemos una aviación “pequeña”, comparada con otros países, este año se echó toda la carne al asador con motivo de la Copa Mundial de Futbol 2026. La aviación contaba con un despunte en los viajes de placer en aras de la fiebre mundialista, la cual está siendo terriblemente opacada por las amenazas que, un día sí y otro también, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, hace contra todo el mundo.

En mayo próximo Aeroméxico tiene la revisión contractual con los sobrecargos agremiados a la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA), que esperan mejoras a sus condiciones laborales.

Por supuesto que a todos nos encantaría que fuera una revisión lo más tersa posible, con beneficios tanto para los trabajadores como para la empresa, pero cae en un momento geopolítico sumamente complicado, porque el precio del combustible es el talón de Aquiles de las aerolíneas.

Los líderes y representantes sindicales van a tener que ser tan realistas como inteligentes en la negociación, y llevar a buen puerto la próxima revisión; por su parte la empresa tendrá que ser generosa, tolerante y empática -en la medida de lo posible- con sus trabajadores. Hay muchas cosas que no cuestan mucho, pero que impactan de forma muy positiva en la vida laboral de sus sobrecargos.

Las partes deben tener muy presente que las personas darán lo mejor de sí mismas ante la presión que supone un desafío, pero nunca bajo la intimidación. Confío que tanto el sindicato como Aeroméxico saldrán avantes de esta revisión, con beneficios para los dos lados de la mesa.

Eso sí, tengo que advertir que habrá gente de la pasada y la antepasada gestión sindical que hará todo lo posible para boicotear -de la peor manera- la próxima revisión de contrato con los sobrecargos.

Lo digo porque el radio pasillo sindical (redes sociales y grupos de WhatsApp) va a ser un hervidero de “fake news”, que buscarán convertirse en verdades históricas por el simple hecho de repetirlas hasta el hartazgo.

Y guarden esta columna, porque lo estoy diciendo con más de un mes de anticipación: les aseguro que lo poco o mucho que la actual administración de Rafael Munguía pueda lograr en la mesa, no fue pactado en contubernio con la anterior Secretaria General (Ada Salazar), como querrá explotar la gente de Ricardo Del Valle, y los candidatos que perdieron las elecciones pasadas.

Van a tratar de empujar un estallamiento, diciendo a los sobrecargos que lo que se está negociando es o muy poco, o que ya estaba previamente pactado, actuando como si fueran los “Nostradamus” de la aviación, y supieran el futuro.

Sinceramente, a todos los compañeros sobrecargos de Aeroméxico les recomiendo dos cosas: unidad, y que hagan oídos sordos a chismes y rumores de páginas y perfiles anónimos, que solo buscarán desestabilizar la revisión, para después decir: “ya ven, si hubieran votado por Bety Mejía, esto no hubiera pasado”.

Y la gente de Ada les dirá que la revisión está mal llevada, y que la anterior secretaria fue única que tuvo “grandes logros” como “nunca antes se habían tenido en ASSA”; y que ya todo lo había negociado Ada, que Rafael solamente sigue órdenes, y que es títere de “otros” compañeros.

No son tiempos para comprobar aquello de “divide y vencerás”. La revisión contractual en puerta es muy importante, pero los sobrecargos no deben perder de vista las condiciones geopolíticas; las afectaciones que Aeroméxico puede estar atravesando son reales; es momento de negociar de forma inteligente y muy probablemente a largo plazo. Piensen en su futuro y en el de la aerolínea, un gremio unido será más fuerte y sacarán una mejor revisión; ahí se los dejo de tarea.

Esperemos que el conflicto bélico no se alargue en el tiempo, porque es muy probable que después de la temporada alta de verano, el mercado se achique de forma tal, que las aerolíneas tengan que realizar reestructuras para poder sobrevivir, pero eso, solo el tiempo lo dirá.