Agradezco a Federico Arreola por abrirme este espacio semanal, que asumo con responsabilidad, gratitud y compromiso. Escribir sobre Querétaro no es solamente hablar de política; es hablar de la tierra que queremos, de la gente que nos inspira y del futuro que estamos obligados a construir con seriedad, cercanía y visión.
Querétaro vive un momento decisivo. Nuestro estado tiene historia, carácter, talento y una enorme capacidad de salir adelante. Pero también enfrenta retos que no pueden resolverse con discursos vacíos ni con política de ocasión. Hoy más que nunca, Querétaro necesita una transformación con identidad propia: una transformación ordenada, responsable, cercana a la gente y profundamente queretana.
A eso me refiero cuando hablo de la 4T a la queretana.
La Cuarta Transformación que encabeza la presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, representa un proyecto de justicia social, bienestar, honestidad pública y desarrollo con sentido humano. Es una etapa que busca profundizar lo que millones de mexicanas y mexicanos han decidido defender: un país donde el poder sirva, donde el crecimiento tenga rostro humano y donde nadie se quede atrás.
Pero para que la transformación llegue verdaderamente a cada rincón del país, debe hablar también el lenguaje de cada estado. En México y Querétaro, la transformación tiene que construirse desde nuestra realidad: con diálogo, con respeto a nuestra identidad, con visión ambiental, con impulso al desarrollo económico, con responsabilidad social y con una profunda cercanía con las familias queretanas.
La 4T a la queretana no es una frase hecha ni una consigna electoral. Es una forma de entender que Querétaro es parte fundamental del proyecto nacional de la presidenta Claudia Sheinbaum. Es demostrar que se puede hablar de bienestar sin dejar de hablar de productividad, que se puede impulsar la justicia social sin poner en pausa el crecimiento, que se puede defender el medio ambiente sin frenar la inversión, y que se puede construir un futuro distinto sin dividir a nuestra sociedad.
Desde el Congreso federal he tenido claro que servir a Querétaro exige resultados, no pretextos. Por eso he asumido mi responsabilidad legislativa con trabajo, disciplina y presencia constante. Ser reconocido como el diputado más productivo del grupo parlamentario del Partido Verde en esta legislatura, y como el diputado federal más productivo del estado de Querétaro, no lo veo como un mérito personal, sino como una obligación cumplida con quienes confiaron en nosotros.
La política debe medirse por lo que entrega, no por lo que promete. Debe verse en las iniciativas, en las causas, en la defensa del territorio, en la gestión, en la construcción de acuerdos y en la capacidad de estar cerca de la gente. Porque representar a Querétaro no es ocupar una curul; es llevar la voz de nuestro estado a cada discusión importante del país.
Rumbo a 2027, Querétaro tendrá que decidir qué camino quiere seguir. Y en esa ruta, coordinar la defensa de la Cuarta Transformación en nuestro estado implica mucho más que pensar en una elección. Implica organizar, escuchar, sumar y construir una alternativa seria para las y los queretanos. Una alternativa que no venga a confrontar por confrontar, sino a proponer, que no busque borrar lo que somos, sino mejorar lo que todavía nos falta.
Como diputado federal por el estado de Querétaro, tengo claro que nuestro papel es aportar una visión moderna, responsable y cercana. Querétaro necesita una agenda que ponga al centro el agua, el medio ambiente, la seguridad, la movilidad, la vivienda, el desarrollo regional, el campo, las juventudes, las mujeres, los trabajadores y las familias que todos los días sostienen la vida de nuestro estado.
La defensa de la Cuarta Transformación en Querétaro tiene que hacerse desde el territorio. No desde la comodidad de los escritorios ni desde los cálculos fríos de temporada electoral. Tiene que hacerse caminando comunidades, escuchando a quienes producen, dialogando con empresarios, atendiendo a jóvenes, reconociendo a las mujeres, entendiendo al campo y mirando de frente los problemas que preocupan a la gente.
La doctora Claudia Sheinbaum ha demostrado que la transformación no es un momento aislado, sino una ruta de continuidad, organización y resultados. Y Querétaro no puede quedarse al margen de esta nueva etapa de la vida nacional. Nuestro estado tiene todo para aportar: talento, ubicación estratégica, industria, universidades, campo, cultura de trabajo y una sociedad que sabe exigir, pero también sabe construir.
Por eso, la 4T a la queretana es una invitación a mirar hacia adelante con seriedad y esperanza. Es entender que nuestro estado puede sumarse al proyecto nacional de transformación con voz propia, con carácter propio y con una visión profundamente comprometida con su gente.
El 2027 todavía parece lejano, pero los proyectos verdaderos no se improvisan. Se construyen todos los días, con trabajo, con territorio, con congruencia y con resultados. La confianza no se pide: se gana. Y se gana estando presente, cumpliendo la palabra y defendiendo las causas que importan.
Querétaro merece una transformación a la altura de su historia y de su gente. Una transformación que no divida, sino que convoque. Que no destruya, sino que construya. Que no copie modelos ajenos, sino que nazca desde nuestra tierra.
Eso es la 4T a la queretana: un proyecto para defender la transformación de México desde Querétaro, con orgullo, con responsabilidad y con la certeza de que nuestro estado puede ser más justo, más verde, más humano y más fuerte.
Porque transformar Querétaro no significa dejar de ser quienes somos. Significa atrevernos juntos a construir lo que todavía podemos llegar a ser.





