Que otros hagan la guerra; tú, feliz Austria, cásate; porque los reinos que Marte da a otros, a ti te los concede Venus.

Lema histórico de la Casa de Habsburgo

Jalisco siempre ha destacado. Por su peso económico, político, cultural y por haber sido escenario de importantes episodios de la historia del país, sobre todo después de la Revolución mexicana.

La historia jalisciense está llena de familias y grupos que ejercieron control e influencia sobre gobiernos, instituciones, sindicatos y organizaciones políticas. Una de las primeras grandes dinastías fue la de los Zuno.

José Guadalupe Zuno fue gobernador entre 1923 y 1926, presidente municipal de Guadalajara y una de las figuras políticas más importantes del Jalisco posrevolucionario. Su hija María Esther Zuno se casó con Luis Echeverría Álvarez, quien posteriormente sería presidente de México.

Después aparecieron los Sandoval. Leonel Sandoval Figueroa, priista y magistrado del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco, construyó durante décadas una importante presencia política. Su hijo, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, fue alcalde de Guadalajara y posteriormente gobernador. Su trágico asesinato en 2020, en plena era de la 4T, truncó una de las carreras más meteóricas del estado.

Cambiar de partido para conservar poder

La alternancia de los noventa terminó con el dominio absoluto del PRI, pero los aires de la democracia favorecieron a uno de los partidos satélites: Movimiento Ciudadano.

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Dante Delgado, líder histórico, fundador y dueño de MC, ex priista y salinista, fue el arquitecto legal y estratega de lo que hoy se conoce como el “Grupo Jalisco” o “Alfaro-ismo”.

Enrique Alfaro comenzó su carrera política en el PRI, pasó al PRD y finalmente llegó a Movimiento Ciudadano.

En 2012 él y un grupo de jóvenes consolidaron su fuerza en Tlajomulco, Dante supo ver el potencial y puso a su disposición el registro nacional de su partido que recientemente había transitado de Convergencia a Movimiento Ciudadano.

Alfaro compitió por la gubernatura por MC y, aunque perdió frente a Aristóteles Sandoval, obtuvo una votación suficiente para convertirlo en una figura competitiva. Seis años después ganó la gubernatura.

El propio MC reconoce que su proyecto nació en Tlajomulco alrededor de Alfaro y que desde ahí construyó la estructura que le permitió conquistar Guadalajara en 2015 y la gubernatura en 2018.

Fue una cuestión de pragmatismo político, MC necesitaba una estructura territorial capaz de convertir un partido nacional pequeño en una fuerza competitiva y Alfaro necesitaba una plataforma electoral para romper con el PRI y el PRD.

El resultado fue una sociedad política extraordinariamente rentable para ambos. Jalisco se convirtió en el principal bastión naranja y MC dejó de ser un partido testimonial.

Morena también recicla viejos cuadros

La llegada de Morena reprodujo la misma lógica. En 2018, mandó a competir por la gubernatura a Carlos Lomelí, quien protagonizó una dura disputa con Alfaro en la que ambos intercambiaron señalamientos y acusaciones.

Después de aquella elección, López Obrador nombró a Lomelí “superdelegado” federal de programas sociales en Jalisco, lo que provocó un choque inmediato. Alfaro y otros gobernadores de oposición vieron la figura de los superdelegados como un intento de AMLO de imponer autoridades paralelas o “vicegobernadores” para restarles facultades e influencia económica.

Sin embargo, siendo que ambos grupos, MC con Dante y Lomelí con AMLO, compartían un mismo origen e interés, López Obrador pidió públicamente que Lomelí y Alfaro se dieran un abrazo durante una visita presidencial, para frenar lo que llamó “politiquería”.

Cuatro años después, Morena bajó el perfil y apostó por alguien del viejo sistema: Claudia Delgadillo, expriista y cercana al exgobernador Aristóteles Sandoval cuya candidatura generó inconformidad entre los sectores morenistas.

Al bajar el perfil, Morena dejaba el camino libre para que MC consolidara su propia dinastía.

En 2024, Pablo Lemus llegó a la gubernatura después de haber sido presidente municipal de Zapopan y Guadalajara. Su trayectoria estaba más bien ligada al sector empresarial, fue presidente de Coparmex Jalisco antes de incorporarse al proyecto político de Alfaro.

Pero todo queda en el mismo engranaje y un caso que lo comprueba es el de Héctor Pizano Ramos, que fue presidente estatal del PRI, diputado y secretario del Trabajo con el priista Aristóteles Sandoval.

Después rompió con el PRI y se incorporó al proyecto de Alfaro y MC. Actualmente funge en la administración de Lemus como Procurador Social y recientemente asumió como secretario de Coordinación Territorial de MC.

Los reacomodos de piezas dejan entrever cómo el movimiento alfarista se empieza a perder y el control regresa a los expriistas vía MC. Una dinastía que se reconfigura.

X: @diaz_manuel