El derecho humano a la protección de los datos personales, mismo que se relaciona de modo directo con el de la privacidad, la intimidad y la autodeterminación informativa de las personas, generalmente se manifiesta a través del ejercicio de los derechos de acceso, rectificación, cancelación, oposición y portabilidad (ARCOP) que le son correlativos y por los que se detona su debida garantía.

Las implicaciones jurídicas de la vigencia, el sustancial respeto y la efectiva garantía de los derechos aludidos son múltiples y muy relevantes para las personas de toda sociedad.

Lo anterior, sucede en un modo incremental y, actualmente, propulsado por los motores del vertiginoso desarrollo tecnológico y el uso de herramientas digitales construidas sobre arquitecturas provistas de inteligencias artificiales que se alimentan de nuestra información, incluida la personal y sensible que les proporcionamos o que nosotros mismos exponemos en las redes y plataformas digitales en las que participamos. A partir de ella, estos desarrollos se expanden y crecen en sus capacidades cognitivas y predictivas respecto de quiénes somos, qué queremos, lo que verdaderamente nos gusta o nos mueve y aquello que anhelamos o buscamos.

El texto fundamental de la Ciudad de México es el único en todo el país que expresamente consagra y reconoce en su contenido a todos los derechos ARCOP. De hecho, el de portabilidad, fue incluido apenas en junio del año anterior mediante la reforma al numeral “4″, apartado “E” del artículo 7° de la Constitución Política de la Ciudad de México. La pertinencia de esta reciente adición a nivel constitucional del derecho a la portabilidad en la capital mexicana surge de que el mismo constituye un complemento necesario a los derechos ARCO y también un instrumento con el que deben contar las personas en el contexto digital que como espacio usamos y habitamos, con el objeto de poder proteger y controlar de mejor manera nuestros datos personales. De igual modo, resulta el punto de partida de tal autodeterminación informativa hacia el efectivo ejercer y disfrute de muchas otras libertades y derechos humanos que, en el agregado, inciden en nuestras posibilidades de libre desarrollo.

En ese sentido, en la Ciudad de México podemos decir que las implicaciones jurídicas y materiales de los derechos ARCOP se extienden en sus alcances y son, incluso, susceptibles de avanzarse de modo significativo en sus proyecciones aplicativas. Ello, por medio de interpretaciones congruentes con los principios de progresividad e interdependencia que rigen en materia de derechos humanos.

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Es decir, tales implicaciones en la capital mexicana van más allá de la formal previsión constitucional de los multicitados derechos, así como de su desarrollo legal y reglamentario para efectos de normar el modo en el que se harán efectivos y garantizarán por vías institucionales.

En ese mismo sentido, considero que también trascienden por mucho a los mecanismos procedimentales existentes para tales efectos y el valor que, por supuesto, agrega a su abierta y progresiva interpretación la intervención de autoridades que como el INAI a nivel nacional y el INFO CDMX en la Ciudad de México, operan como garantes constitucionales de estos derechos fundamentales para toda democracia constitucional.

Sobre todo, porque los derechos ARCOP, debidamente considerados y eficazmente aplicados de manera conjunta, son mucho más que medios para controlar y evitar tratamientos indebidos o no consentidos por las personas y realizados sobre su información personal con diversos fines. Asimismo, pueden servir a mucho más que delimitar el coto vedado de nuestra privacidad e intimidad que, en consecuencia, ni el Estado ni los particulares de índole alguna, pueden invadir o traspasar.

Estos derechos, pueden y deben ser puestos al servicio de las personas con una lógica de derechos humanos. Esto es, por ejemplo, buscando la oferta igualitaria y el acercamiento de servicios y bienes públicos en condiciones de equidad, apertura e inclusión a todas las personas. Asimismo, a través de mecanismos que, debidamente conocidos y consentidos por ellas, traten su información y se sirvan de su portabilidad, con el objeto de hacerle accesibles oportunidades de empleo, socialización, esparcimiento y acceso a la cultura.

Las posibilidades son muchas, las capacidades de desarrollo que se pueden impulsar son inmensas. Andar por el camino que nos haga arribar a ellas es un tema que nos involucra a todas y todos y que en la Ciudad de México se ha asumido como una responsabilidad pública.

Mtro. Julio César Bonilla Gutiérrez, Comisionado Ciudadano del INFO CDMX