Con tal de mantenerse en el poder y evitar ser juzgados por la historia, los gobiernos emanados de Morena han tomado decisiones que, lejos de fortalecer la seguridad nacional, han acercado al país a gobiernos y regímenes que pueden generar graves implicaciones económicas y políticas.
Los conflictos internacionales nos afectan directamente. La invasión rusa a Ucrania, la confrontación entre Estados Unidos e Irán, el conflicto entre Israel y el mundo árabe, así como la guerra comercial entre Estados Unidos y China.
¿Cambio de aliados?
Además de otro fenómeno cada vez más evidente: la confluencia entre organizaciones del narcotráfico, grupos terroristas, estructuras paramilitares y servicios de inteligencia de distintas potencias. No es casualidad que Estados Unidos convocara en Washington a ministros de seguridad de 65 países en la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político. Reunión a la que México decidió no asistir.
La presidenta Claudia Sheinbaum justificó su ausencia argumentando que el “título”, temática y enfoque político del encuentro, desvirtuaba los objetivos de cooperación en seguridad; que “los temas políticos no tienen por qué convertirse en un tema de seguridad” y, fiel a la narrativa, aseguró que la colaboración bilateral con Estados Unidos continúa mediante los canales tradicionales sin necesidad de validarse en cumbres de tintes partidistas.
Pero omitió mencionar que desde 2020, tras la detención en Estados Unidos del exsecretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, las reuniones bilaterales de alto nivel en materia de seguridad prácticamente desaparecieron, al igual que los encuentros bicamerales entre congresistas de ambos países.
Rusia, China e Irán
Uno de los temas que surgió tras la reunión de Washington fue la creciente preocupación por la presencia de agentes de inteligencia extranjeros en México.
El Departamento de Estado dio a conocer un informe sobre la infiltración del gobierno cubano y sobre la presencia de “altos mandos de inteligencia rusos en México” que operan bajo cobertura diplomática para recabar información relacionada con Estados Unidos, situación que ha generado tensiones entre ambos gobiernos.
El tema no es nuevo. Después de la publicación de la investigación de Tim Golden sobre los presuntos nexos de la campaña presidencial de AMLO con el Cártel de Sinaloa, Andrés Manuel sostuvo una reunión de varias horas con el embajador de China en México, en un gesto que se pudo interpretar como muestra de cercanía política.
También fue significativa la entrevista que el expresidente concedió a Inna Afinogenova, exdirectiva de Russia Today en Español, cadena prohibida en gran parte de Europa y Norteamérica por su presunta participación en operaciones de propaganda y espionaje vinculados a los servicios de inteligencia rusos.
Durante el sexenio pasado llamó la atención la creciente presencia de propaganda rusa en espacios públicos de la Ciudad de México, además de la entrada sistemática que AMLO daba a Rusia, con Alfredo Jalife y John Ackerman, esposo de la exsecretaria de la Función Pública, a quien llamaban “nuestro hombre en México”.
Desde hace años, distintos informes de inteligencia sostienen que, tras la invasión a Ucrania, Rusia trasladó parte de sus operaciones hacia países donde conservaba presencia diplomática estable, entre ellos México.
En 2023 y 2024, el entonces comandante del Comando Norte de Estados Unidos, Glen D. VanHerck, declaró ante el Congreso estadounidense que México concentra el mayor número de oficiales de inteligencia militar rusa fuera de Rusia.
A ello se suman estudios que advierten sobre una estrategia en la que Rusia, China e Irán buscarían fortalecer vínculos indirectos con organizaciones criminales mexicanas para afectar intereses estadounidenses.
¿Seguridad o intereses políticos?
Uno de los casos más delicados fue revelado por autoridades estadounidenses al acusar al régimen iraní de planear el asesinato de la entonces embajadora de Israel en México, EinatKranz-Neiger. Según esas investigaciones, operadores vinculados con la Guardia Revolucionaria Islámica buscaron contratar células del Cártel Jalisco Nueva Generación para ejecutar el atentado.
Mientras tanto, el gobierno mexicano insiste en negar el deterioro en la cooperación internacional, continúa descalificando señalamientos de agencias de inteligencia extranjeras y desestimando las versiones que involucran a personajes de Morena en investigaciones relacionadas con delincuencia organizada, huachicol fiscal o presuntos vínculos con grupos criminales.
Pero la seguridad nacional no admite ambigüedades, la pregunta es ¿qué se está defendiendo, el interés nacional o el interés político de los que ahora tienen el poder?
X: @diaz_manuel




