Hay un debate cultural en Alemania por la canción Keine Angst (No tengas miedo), del rapero Danger Dan, con acompañamiento del pianista Igor Levit. La televisión pública canceló la actuación de ambos artistas porque algunas partes de la letra podían interpretarse como llamados a la violencia. Los músicos respondieron acusando a la televisora de censura: subrayaron que ellos solo pidieron organización social frente al crecimiento de la extrema derecha nazi.
Cito parte de la letra de No tengas miedo:
- “Escúchame, tal vez tengo una idea adecuada”.
- “Primero llama a una o dos personas en las que confíes. En las que te puedas fiar y organicen una reunión. Funden un grupo que no tenga nombre. Ni fecha de fundación ni sea una asociación registrada ni ninguna de esas tonterías”.
- “Hablen a bares y tabernas, pregunten si por una noche. Tienen espacio para una fiesta contra los nazis. Inviten a sus amigos a un pequeño festival. Autogestionado, entrada libre. Recauden dinero con donaciones”.
- “Compren latas para pintar. Compren calcomanías y plumones, asegúrense de que todos vean. Que no tienen ganas de fascistas”.
- “Lo siguiente es investigar las estructuras de la extrema derecha. Fotografiar en secreto sus reuniones y manifestaciones. Averigüen quiénes son, qué hacen, dónde viven. Dónde trabajan y averigüen con quién se juntan”.
- “Paso a paso alimenten así su archivo antifascista. Los fascistas viven aislados, viven en la paranoia. Con argumentos casi nunca se llega a ellos”.
- “Antes a eso se le llamaba acción de destape. Colgaban volantes y carteles en los barrios donde viven. Con fotos y funciones, con nombres y direcciones. Nadie querrá a un cerdo nazi como vecino”.
- “Los nazis siempre hacen su política con miedo. Con odio, con terror”.
- “Todo empeora si no se hace nada y se guarda silencio”.
No es sencillo decidir ante este dilema: la libertad de expresión contra la obligación de prohibir llamados a la violencia en los medios.
La letra de la canción puede interpretarse como una guía para la acción directa, pero también como un mensaje democrático para impedir el avance de la ultraderecha nazi. El semanario Die Zeit publicó un artículo sobre el tema de dos especialistas en derecho penal de los medios de comunicación de la Universidad de Leipzig: Elisa Hoven —jueza del Tribunal Constitucional de Sajonia— y Marco Vöhringer —asistente de investigación y candidato a doctor—. Tales juristas concluyeron que la canción está protegida por la libertad de arte en términos generales. Sin embargo, determinaron que el texto sobrepasa los límites legales no por invocar una rebelión armada, sino por incitar al vandalismo (graffiti) y a la difusión de datos personales.
El hecho relevante es que existen en Alemania —y en otros países— cátedras sobre el derecho penal de los medios, que abordan: (i) el discurso de odio; (ii) las fake news; (iii) el papel de los medios en el proceso penal; (iv) la influencia de los medios en la percepción pública del delito; (v) la desinformación; (vi) la responsabilidad penal por publicaciones en redes sociales; (vii) la libertad de expresión; (viii) la presunción de inocencia frente a los juicios mediáticos; (ix) la influencia de la cobertura periodística sobre jueces, fiscales y opinión pública, y (x) las campañas coordinadas de desinformación.
No sé si en las facultades de leyes en México se estudia el derecho penal de los medios. Si existen clases de esa materia, muchos abogados las reprobaron.
El nado sincronizado en México en el caso Ruffo
Sin ningún pudor litigan en medios, para poner a la opinión pública contra personas juzgadoras, ciertos abogados mexicanos. Como Fernando Gómez Mont, político de derecha, exsecretario de Gobernación de Felipe Calderón.
En el caso de Ernesto Ruffo, exgobernador de Baja California acusado del delito de huachicol fiscal, ha sido brutal la campaña periodística de nado sincronizado, evidentemente orquestada por Gómez Mont, para presentar al sistema judicial de México como absolutamente corrupto.
Debería ser delito lo que han hecho tanto ese abogado como los periodistas que le siguen el juego, ya que, evidentemente, lo que pretenden es presionar a la jueza de control Alejandra Ramírez de la Vega.
Ignoro si Ruffo es culpable o no, pero durante años se le ha señalado por supuestas relaciones suyas con el crimen organizado. Hasta lo hizo el jefe político de Gómez Mont, Calderón —supongo que con alguna evidencia: haiga sido como haiga sido ocupó el cargo de presidente—. En 2017, Calderón dijo que Ruffo entregó Baja California al narco.
Por litigar en medios, reprueban en ética y hasta podrían caer en conductas delictivas tanto el abogado de Ruffo como los periodistas que el señor Gómez Mont ha puesto a nadar con impecable coordinación:
- El discurso de odio es evidente: Se han lanzado con todo contra la jueza que decidirá si vincula a proceso o no al imputado.
- Hay numerosas fake news: Como sugerir, por la vía de la comparación, que era un paradigma de limpieza el Poder Judicial mexicano anterior a la reforma de AMLO y Sheinbaum.
- Intervención indebida: Clara intromisión de los medios en el proceso penal.
- Manipulación de la percepción: Se utiliza la influencia de medios y periodistas para manipular la percepción pública sobre el Poder Judicial.
- Falta de responsabilidad: ¿Debe respetarse la libertad de expresión de tales periodistas? Sí, ¿pero y la obligación de actuar responsablemente?
- Juicio mediático: Se señala como culpable de corrupción, sin ninguna prueba, a la jueza de control.
Las leyes mexicanas no contemplan castigos para Gómez Mont y otros de sus colegas que litigan en los medios para presionar a las personas juzgadoras. Tampoco hay sanciones para comentócratas que se prestan a ese juego que debería ser delictuoso.
Las escuelas de derecho y los colegios de abogados tendrían que considerar contrario a la ética profesional llevar los asuntos a la televisión, la radio y los periódicos. Ya después deberían establecerse sanciones en los códigos penales.
El ataque de la ultraderecha centrado en el Poder Judicial
Los grupos conservadores mexicanos —liderados por gente como Ricardo Salinas Pliego y Felipe Calderón, con el apoyo de periodistas famosos y grandes corporativos mediáticos vinculados a intereses de EEUU— han elegido a la reforma judicial como el principal blanco de sus ataques para tratar de desestabilizar a la 4T.
Para defender al nuevo sistema la 4T hace algo como lo sugerido en la polémica canción alemana. El rapero Danger Dan plantea una premisa central: la ultraderecha no se combate con pasividad. Los ataques ultraconservadores a la izquierda se responden con organización social y pensamiento estratégico.
Una primera línea de defensa está en las conferencias de prensa mañaneras de la presidenta Claudia Sheinbaum: la alfabetización mediática. Hay secciones de las ruedas de prensa dedicadas específicamente a denunciar mentiras periodísticas. La idea es que la gente partidaria de la izquierda actúe en sus propias comunidades para educar a más personas acerca de lo que sí es verdad y de lo que es falso en la televisión, la prensa, la radio y las redes sociales.
No ha fallado el pueblo mexicano, que sabe identificar cuentas falsas y bots que financian grupos de poder para amplificar discursos de odio y proteger intereses económicos particulares.
En el caso de Salinas Pliego, gracias a la organización social ha perdido influencia este empresario con tanto poder financiero y mediático —es uno de los hombres más ricos de México y controla una televisora de alcance nacional—. La presión popular en redes sociales ha difundido, más de lo que podrían hacerlo los medios o el propio gobierno, su situación fiscal bastante irregular, lo que le ha restado toda credibilidad.
La militancia de Morena debe seguir ampliando la red de medios alternativos para contrarrestar la narrativa perversa de los periódicos, la radio y la televisión. Es mucho lo que se ha hecho, pero todavía se puede hacer mucho más.
El éxito de la izquierda mexicana se debe a la organización de la sociedad allá abajo. El riesgo es que Morena, por estar en el poder, se concentre demasiado en la política tradicional y se olvide de sus bases.


