Les juro que iba a dejarlo pasar, pero he llegado a una edad en la que ya me cuesta trabajo quedarme callada. Mis canas me dictan que no debo faltar al pacto honrado que tengo con la verdad, y que no puedo quedarme callada ante toda las acciones y omisiones de gente negativa para la industria aeronáutica.

Muchos conocen el cuento de hadas que la propia Alejandra se ha fabricado a lo largo de los años, de cómo una sobrecargo que en 1988, recien contratada en Aeronaves de México (Aeroméxico), tuvo que enfrentar la quiebra y luego se abrió paso en el sindicato de sobrecargos, la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA).

Primero como secretaria de Prensa, y luego creando el MURS (Movimiento Unido de Renovación Sindical) con la finalidad de sacar a los “vejestorios” representantes que había, la mayoría de la antigua Mexicana de Aviación. Lo hizo ya siendo parte de una nueva empresa, Aerovías de México, que en 1988 comenzaba a operar, aunque bajo el mismo nombre comercial de Aeroméxico.

Gracias al MURS logró ganar la Secretaría General, y ya con el cargo afianzado, modificar el estatuto para poder reelegirse. Después intentó hacer otra reforma estatutaria para un tercer periodo, pero no lo logró.

Sin duda durante su segunda gestión trabajó arduamente, pero para su propia carrera política.

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Invitada por la entonces jefa de Gobierno Rosario Robles al Partido de la Revolución Democrática (PRD), requería de una obra social para hacerse merecedora de una diputación. ¿Y qué se le ocurrió a Ale? Pues construir una guardería para los sobrecargos; sí estimados lectores, el edificio de esa guardería aún existe y es un terrible pasivo para la ASSA, pues jamás funcionó porque a Alejandra solamente le interesó mostrar que había realizado una obra social a cambio de un cargo dentro del Poder Legislativo.

La guardería nunca operó. Costó 14 millones de pesos, pero cuando se le hizo una auditoría, el costo real fue de 7 millones, dinero que Aeroméxico y Mexicana de Aviación dieron al sindicato, y que a los sobrecargos nos costaron las respectivas revisiones salariales y contractuales.

Eso no es lo peor, en el año 2001 fue sancionada dentro del sindicato por un fraude al seguro de vida de los sobrecargos. Y si todo eso no bastase, Alejandra buscó quedarse un tercer periodo mientras se desempeñaba como diputada federal plurinominal por el PRD, en el año 2000.

Desde ahí su ascenso ha sido meteórico en la política nacional. Lo digo con los pelos de la burra en la mano, porque he seguido muy de cerca su trayectoria, que nunca ha aportado nada a los trabajadores aeronáuticos, es decir, ni un solo beneficio.

Sin embargo, resulta que el día de ayer en la Asamblea Conmemorativa de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), fue una de sus “invitadas” de lujo. Actualmente Alejandra es senadora por el partido político Movimiento Ciudadano, después de haber renunciado al PRD.

Seguramente ASPA meditó lo suficiente, y evaluó las ventajas y desventajas de tal invitación, pero desde mi punto de vista comete un error garrafal al invitar a un personaje como Alejandra Barrales, que sin bien lo ha sabido sortear, nadie puede negar que se ha visto envuelta en un sinfín de escándalos, desde su salida abrupta del Gobierno de Michoacán, pasando por la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, donde se llevó a varias representantes sindicales a trabajar, dobleteando cargo tanto en el sindicato como en el gobierno local.

Para luego refugiarse en la Secretaría de Educación de la Ciudad de México bajo el ala de Miguel Ángel Mancera, donde hubo desvíos de dinero y manejo poco transparente de un Fideicomiso para el Apoyo a la Educación. Y vivir 11 años de mi sindicato, siendo su hermano Esteban proveedor de este, y hoy seguimos sin saber qué es lo que proveía a ASSA.

Su ascendente carrera puede resumirse de la siguiente manera: salió de la Colonia Tránsito para afincarse en sus épocas de líder sindical en la Colonia Del Valle, para terminar con una mansión en las Lomas de Chapultepec y un inmueble de lujo en Miami.

Ahora, hablemos de su desempeño como senadora, solamente ha presentado sola y en conjunto 27 iniciativas, de ellas solamente una está dedicada al tema aeronáutico pero no en pro de los trabajadores, como es la urgencia de modificar el Capítulo Tripulaciones que no se ha reformado desde 1970, donde no existen las mujeres piloto aviadoras.

En conjunto con el senador Luis Donaldo Colosio Riojas también de Movimiento Ciudadano, la iniciativa versa, y cito textualmente:

“La iniciativa tiene por objeto garantizar la protección y el bienestar de los pasajeros en el sistema de aviación mexicana, promoviendo normativas que aseguren un trato justo y equitativo. Entre lo propuesto destaca: 1) garantizar el ascenso, descenso y movilidad de las personas con discapacidad durante el vuelo; 2) permitir la transportación de leche materna independientemente de si el lactante se encuentra abordo; 3) establecer expresamente la devolución del monto pagado por Tarifa de Uso de Aeropuerto cuando los vuelos no se realicen; 4) aumentar las tarifas de compensación en caso de retraso atribuible a la aerolínea; 5) fijar plazos breves de veinticuatro horas para pagar las compensaciones; y, 6) plasmar porcentajes de sobreventa permitidos en ciertas temporadas. Para tal fin modifica los artículos 47 Bis, 47 Bis 2, 50, 52, 52 Bis, 52 Ter y 62 de la Ley de Aviación Civil.”

Déjenme decirles que su iniciativa no prosperó, y se quedó durmiendo el sueño de los justos, en los “Estudios Legislativos, Segunda Cámara de Senadores” desde el 30 de abril del 2025, ahí sigue en “trámite”.

Mientras, el 26 de noviembre del 2025, la Cámara de Diputados logró el “Decreto por el que se adiciona el Artículo 47 Bis de la Ley de Aviación Civil”, el cual quedó de la siguiente manera:

“Artículo 47 Bis....Las personas pasajeras y tripulantes en vuelos nacionales acompañadas o no por un infante, podrán transportar leche materna, misma que podrá llevarse en cantidades mayores a los 100 ml. Transitorios

Primero. - El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Segundo. - La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, en coordinación con la Agencia Federal de Aviación Civil y demás autoridades competentes, deberá realizar las adecuaciones necesarias a los protocolos, lineamientos y procedimientos aplicables en los aeropuertos nacionales, a fin de garantizar el cumplimiento de lo dispuesto en el presente decreto. Estas adecuaciones deberán realizarse en un plazo no mayor a 180 días naturales contados a partir de la entrada en vigor del presente Decreto.”

Ahora el proyecto de reforma está en manos del Senado, los diputados ya hicieron su trabajo. Alejandra ha visto que el mundo de la aviación puede serle útil a ella, pero no al revés. Por eso no me extraña en lo absoluto que cuando requiere reflectores utilice el tema aeronáutico para destacarse.

Tiene exactamente 26 años dentro de la política y durante todo este tiempo, únicamente utilizó a los sobrecargos de Mexicana para “vestir” sus desayunos de campaña, cuando en 2018 buscaba la gubernatura de la Ciudad de México.

Al sindicato de sobrecargos nos dejó con un elefante blanco, que sigue pagando el mantenimiento de una guardería que jamás se usó, pero ella no ha levantado la voz por las condiciones de los trabajadores, al contrario, fue cómplice de Ricardo Del Valle en la implementación de Contrato B de Aeroméxico.

No dudo que a ASPA le “engalane” su evento la presencia de uno de los 500 senadores del país. Pero si lo que busca, de verdad, es su inclusión en las negociaciones del T-MEC, tendrá que separarse de este tipo de “políticos”, que únicamente han utilizado a la aviación para su propio beneficio y no para los trabajadores. Y a las pruebas, me remito.