¡Bienvenidos amantes de la gastronomía!

Es un hecho, las redes sociales y los medios de comunicación han dado a conocer al mundo la mexicanísima fiesta de Día de Muertos.

Las personas que ponen su altar de muertos dentro de su hogar suelen agasajar a sus seres queridos con los platillos que más les gustaban. Sin embargo, muchas veces se cae en el cliché de que todo se reduce al pan de muerto y calaveritas de azúcar.

Por eso hoy vamos a recorrer tres estados de la república y sus particularidades en dicha fecha.

En Yucatán reciben a los fallecidos con una festividad llamada “Hanal Pixán” que literalmente significa “comida de las ánimas” y es una tradición de origen maya. Para esto es importante recibir a tus seres querido con una mesa bien puesta que deberá tener un mantel blanco, este será el altar y se le pondrá una cruz de color verde Ya’axche’ que simboliza la ceiba sagrada, esto dentro de la cosmogonía maya.

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Además, la mesa se vestirá colocando incienso, para guiar por su olor a las ánimas a llegar a casa, así como sal y agua que son elementos que sirven para “purificar”.

Aquí el platillo estrella es uno de origen maya que se llama Pib o mucbipollo y es un tamal que se cocina bajo tierra, que va envuelto en hojas de plátano y que no tiene relleno, sino que la masa va mezclada con el pollo y los frijoles, y cuando se come se le baña de un recaudo de jitomate especialmente sazonado.

Se acompaña de un atole llamado tan-chucuá, que se elabora con masa de maíz, cacao, anís y pimienta gorda, se bebe en una jícara y suele ser una bebida energizante.

Ahora nos vamos a la región de la huasteca potosina, allá se celebra el Xantolo donde se honra a los fallecidos con platillos de origen prehispánico de la cultura teenek. Durante la celebración se baila representando a distintos personajes y esto se hace frente a altares, mientras el plato estelar de esta fiesta, para recordar a quienes ya no están, es el famoso zacahuil.

Un tamal que se destaca por su tamaño monumental y que se prepara con maíz quebrado, adobo de distintos chiles secos, y puede estar relleno de pollo o de cerdo, se envuelve en hojas de plátano y se hornea bajo tierra.

También hay tamales de zarabanda, que se preparan con frijoles de la región de San Luis Potosí, los tamales huastecos que se rellenan de carne deshebrada con una salsa llamada chilpán, que consta de mezclar distintos chiles secos, a la que se le añaden frijoles.

En Oaxaca es de verdad un paraíso de la gastronomía mexicana y para Día de Muertos, la comida se suele degustar de forma comunitaria ya sea en las casas o en los cementerios.

Un plato que no puede faltar es el mole negro, que se prepara con más de 30 ingredientes, y se sirve principalmente con su pieza de guajolote y arroz. Pero no todo es mole, hay mucho más.

El pan de yema con su chocolate de agua. El pan se decora con formas que simulan a las ánimas. Los tamales oaxaqueños siempre están presentes y estos se rellenan de mole negro o amarillo, también los podemos encontrar rellenos de flor de calabaza o requesón.

Y en la región de Santa Cruz Xoxocotlán tienen un platillo que ha sido reconocido como “Bien Gastronómico y Patrimonio Cultural Inmaterial de Oaxaca” y se conoce como “Pletatamal”.

Este se hace con maíz amarillo quebrado, que se logra al mezclar ceniza con el grano que se está cociendo, y después se le integra a la masa distintos chiles, como el chilhuacle, el guajillo y el ancho colorado, para posteriormente rellenarlos con carne de cerdo, utilizando en su cocción hojas tiernas de hoja santa o de palma, para que tengan un carácter terroso y mineral.

Estos tres estados Yucatán, San Luis Potosí y Oaxaca nos demuestran que existe una gran variedad de platillos para honrar a quienes ya han partido de este plano. Ahora les pregunto ¿ustedes, qué comida van a poner en su ofrenda? Los leo en los comentarios.

¡Bon appetit!

Cat Soumeillera en X: @CSoumeillera