El reloj marcaba las 14:30 horas del jueves 30 de abril en el Puerto de Veracruz.

Afuera, en las calles, había globos, fiesta, algarabía por los festejos del Día del Niño.

Pero en la Fiscalía había un silencio ensordecedor, pesado, cargado de cinco años de espera, de noches sin dormir, de trámites interminables y de la sensación de que el tiempo avanzaba lento. Ese día, por fin, inició formalmente la etapa de enjuiciamiento contra Marlon N, señalado como responsable del feminicidio de Montserrat Bendimes Roldán, y la familia guardaba la esperanza de que, tras tanto tiempo, por fin se dictara la sentencia condenatoria que tanto han exigido

Todo ocurrió el 17 de abril de 2021. Marlon N, quien en ese momento era su pareja, golpeó a Montserrat con tal saña que le fracturó el cráneo, el brazo y el cuello. Fue trasladada de urgencia a un hospital, donde los médicos lucharon durante seis días por salvarle la vida. Nadie merece lo que ella vivió. Ninguna familia merece sufrir lo que a raíz de ese día sufrió.

Minutos después de cometer el crimen, el agresor no solo intentó borrar lo sucedido, sino que contó con la ayuda de sus padres para evadir a la justicia. Ellos, en lugar de entregarlo o permitir que respondiera por sus actos, lo apoyaron para huir, facilitándole recursos, transporte y refugio, con lo que lograron que permaneciera prófugo durante meses. Sin embargo, la persistencia de las autoridades y la presión social lograron su captura, y tiempo después también los progenitores fueron investigados y procesados por encubrimiento y obstrucción de la justicia, demostrando que la complicidad también tiene consecuencias.

El 23 de abril, la joven de 21 años dejó de respirar.

Desde ese momento, la familia Bendimes Roldán emprendió una batalla legal y social. Salieron a las calles, denunciaron, exigieron y no bajaron la guardia, aunque el proceso judicial avanzaba mucho más despacio de lo esperado. Durante estos cinco años, el caso pareció estancarse una y otra vez, algo que su asesor legal, Ramar Mendoza Díaz, explicó con claridad.

“El proceso se retrasó considerablemente por los múltiples amparos que fueron promovidos”, relató el abogado, quien ha acompañado a la familia desde el primer día. Para los padres, hermanos y amigos de Montserrat, esos retrasos fueron días, meses y años de dolor añadido.

Hoy piensan que la justicia estará de su lado y no solo eso, saben que aunque nada repara la ausencia de Monse, su caso cambió el marco legal del país. A raíz de su feminicidio y como respuesta a la exigencia de justicia que mantuvieron durante años, se impulsó y aprobó la Ley Monse, una reforma histórica que establece penas más severas para quienes cometen feminicidio, pero también tipifica y agrava los delitos de encubrimiento cuando familiares o personas cercanas ayudan a los agresores a huir.

Cinco años después, se espera que Marlon, ese asesino despiadado, obtenga la pena máxima, que puede ser hasta de 70 años.

El juicio iniciado el pasado jueves, al parecer, será largo, ya que incluye testimonios, peritajes forenses, dictámenes médicos, entre muchas cosas más.

El clamor de la sociedad veracruzana es que este crimen no quede impune. Atentos y atentas a lo que ocurra en los próximos días.