Hoy revisaremos cómo le fue en 2025 a la fabricante más importante de aviones de los Estados Unidos de Norteamérica: Boeing.

Para hacerlo, es necesario mencionar que la empresa viene saliendo de procesos y negociaciones complicadas, por ejemplo, las huelgas que paralizaron sus plantas en Everett y Renton, así como de la sombra de un par de eventos que al día de hoy aún le persiguen: el desprendimiento de la puerta/tapón del B737MAX9 de Alaska Airlines, y la presentación de demandas judiciales, como la del capitán Brandon Fisher, piloto del vuelo 1282, por 10 millones de dólares.

Si se preguntan qué dio origen a este pleito legal, debo decirles que básicamente fue porque Boeing, siendo Boeing infructuosamente intentó desviar la atención de las serias deficiencias de su equipo culpando a quien estaba al mando de la aeronave, y trató de colar en la narrativa que el desprendimiento en realidad se había debido a un error humano.

Un burdo intento de Boeing de echarle la culpa al piloto y lavarse las manos. Por eso, creo que en este caso el capitán Fisher tiene todas las de ganar, al igual que el ciudadano canadiense Manant Vaidya que demandó a Boeing en Estados Unidos por el accidente fatal de Etiopian Airlines en 2019, en el que perdió a sus padres Pannagesh y Hansini, y a su hermana Kosha Vaidya.

El bufete de abogados Clifford Law Firm informó en un comunicado que “Boeing ha aceptado toda la responsabilidad por la pérdida absurda y evitable de estas vidas inocentes… las cantidades siguen siendo confidenciales”, así que no sabemos cuánto dinero va a pagar Boeing, pero la demanda se presentó en Chicago tras el fracaso de las negociaciones.

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En medio de todos estos ventarrones, Boeing ha mostrado un cambio en la forma de operar, sobre todo, tras el nombramiento de Robert KellyOrtberg como CEO. Desde agosto de 2024 se han tomado varias decisiones que comienzan a enderezar el camino de esta fabricante de aviones.

Por ejemplo, eliminar los cronogramas agresivos de fabricación, que ponían en riesgo la seguridad y calidad en el montaje de los aviones, así como a transparentar los procesos, para tener la certidumbre de que lo que se está haciendo, está apegado y conforme a los lineamientos de seguridad.

Por eso, sorprende que durante el 2025, Boeing entregara un total de 600 aeronaves comerciales; y hay que decirlo fuerte y claro, es el mejor desempeño que han tenido desde 2018, según sus propias cifras. Estamos hablando de mejores cifras incluso que las reflejadas antes de la crisis de Boeing por los dos accidentes fatales y mejores que las registradas posteriormente por la afectación de la pandemia de Covid-19.

Los últimos tres años dejan en claro que, aunque le ha costado, sigue remando para salir adelante:

2023528 aviones
2024348 aviones
2025600 aviones

Podemos observar que en 2025 prácticamente duplicó las entregas de 2024. Ahora bien, informa que distintos arrendadores y líneas aéreas han hecho pedidos de 1,175 equipos. Impactante cifra, pero recuerden ustedes que, como dije en la columna pasada, los aviones tardan en entregarse, y que este número se difiere en varios años; no es que se vayan a entregar todos durante los próximos doce meses.

Veamos cuáles fueron los equipos que se entregaron durante 2025:

  • Familia B737- 447 aeronaves
  • Familia B787- 88 aeronaves
  • Familia B777- 35 aeronaves
  • Familia B767- 30 aeronaves

Esto nos da el total de 600 equipos entregados durante el 2025; por cierto, una de las últimas entregas fue para Aeroméxico, un bellísimo B787Dreamliner que se unirá a la flota de la aerolínea del caballero águila, y que será utilizado para los vuelos de largo alcance que tienen. Por ahora sigue en el taller de pintura, donde lo están dejando guapo con la nueva imagen.

Rompo el hilo del discurso para introducir un comentario que aparentemente no tiene relación con el asunto principal (digresión, le dicen), pero sí lo tiene, y me sirve para explicar por qué los tiempos de la industria aeronáutica son diferentes. Imaginen ustedes, las piezas de este Dreamliner no se construyeron en un mismo país; algunas de ellas requirieron hasta 9 meses para construirse, y cada una de ellas debe viajar hasta la planta armadora.

Supongamos que no hubo ningún conflicto bélico que cancelara rutas, y que no hubo trabas arancelarias, ni invasiones a países soberanos. Entonces la armadora tuvo todas las piezas a tiempo, y ninguna se retasó, no hubo desperfectos ni nada qué reparar. Los técnicos e ingenieros tardan días enteros en armarlo, porque no se hace en serie, como un automóvil.

Lograr la llegada de un equipo nuevo es un hecho que debe celebrarse; más si se trata de un gran equipo como un Dreamliner de Boeing. Y no crean que llega y se pone “a volar” inmediatamente. Todavía falta que tenga todas y cada una de las certificaciones, licencias, permisos, inspecciones y autorizaciones para poder volar con matrícula mexicana. Fin de la digresión.

En la información que se ha hecho pública, podemos observar que el modelo de avión que más se comercializa es el de la familia B737, pues es el caballito de batalla de Boeing. Un avión de pasillo único -o cabina estrecha- que es excelente para vuelos de corto y mediano alcance, muy utilizado por las aerolíneas, tanto de bajo costo como tradicionales, y que son leales a la fabricante norteamericana.

El modelo B737 llegó para sustituir al B727 que durante muchos años fue el rey absoluto de los cielos del mundo. De igual forma, el B747, es otra aeronave que durante muchos años fue la reina para los vuelos transatlánticos, hasta que aparecieron los aviones de la familia B787 y B777, que ahora reinan en los cielos.

Boeing lo tiene muy claro, se busca eficiencia en las aeronaves, junto con capacidad de vuelo y ahorro de combustible; y que además sean cómodas para el pasaje, por ejemplo, en los nuevos modelos de la familia B787Dreamliner, cuentan con una iluminación especial en la cabina, para combatir los efectos del jet lag en los vuelos.

Sin duda, Boeing quiere recuperar la confianza de la gente y de sus clientes, y parece que lo está logrando, aunque es cierto que todavía está muy lejos de los números que tenía en el 2018, cuando logró colocar 806 aviones.

A través de un comunicado, Boeing informó los registros históricos de los años donde han tenido más pedidos de aeronaves:

  • 2007 con 1,413 equipos
  • 2012 con 1,203 equipos
  • 2013 con 1,355 equipos
  • 2014 con 1,432 equipos

Les queda un largo camino por andar, y deben cuidarse de no dar pasos en falso que hagan perder la confianza recién ganada de sus clientes. Enfocarse siempre en priorizar la seguridad sobre las ganancias; esperemos que Boeing haya aprendido la lección.