Píndaro es un poeta clásico griego, cuyas frases suelen utilizarse en las victorias deportivas, y para loar el valor personal del atleta, reflejando lo bello y lo bueno sobre la mediocridad; aquí lo cito: “Aprovecha la oportunidad en todas las cosas; no hay mérito mayor”.

Y lo traigo a colación porque tenemos en frente una enorme oportunidad, que desafortunadamente se está dejando pasar. Para abordarla partamos de un hecho muy simple: la mayoría de los latinoamericanos buscan transportarse en automóvil cuando salen de sus países; pero el resto del mundo, principalmente europeos y asiáticos, prefieren el transporte público para movilizarse cuando salen de viaje.

Desde ya, y por lo menos hasta el 20 de julio de este año el tema de la Copa Mundial de Futbol ocupará importantes espacios en los medios de comunicación. Más allá del debate de permitir o no el transporte por aplicación en las terminales aéreas, tenemos que hablar de la urgencia de mejorar el sistema de transporte público, tanto en la Ciudad de México como su área conurbada.

En estos días he mantenido interesantes pláticas con gente que vive en el Estado de México y uno de los graves problemas que enfrentan son malas vialidades y pésimo transporte público. Y no podemos soslayar que para detonar el Sistema Metropolitano de Aeropuertos, se requiere de una buena interconectividad vía terrestre.

Pero no hablo de medidas “emergentes” pensadas para un evento como el Mundial de Futbol, sino ideas a más largo plazo. Se debe pensar en el turismo que llega a la Ciudad de México, y analizar si existe la capacidad real para recibir visitantes; y aunque parezca contradictorio, se deben reducir las viviendas en renta de estancia corta por aplicación.

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Y me explico: no es casualidad que la mayoría tenga en su imaginario a la viejita que se ayuda a llegar a fin de mes rentando una casita extra que tiene; la realidad es otra, pues los dueños de la mayoría de estos espacios son fondos de inversión extranjeros, tal y como lo muestra una investigación del periódico La Jornada.

“…Blueground concentra el mercado de inmuebles en las zonas con mayores servicios de la Ciudad de México.”, mientras que la página de Airbnb y sus agresivas campañas de publicidad refuerzan el mito de que son “adorables viejecillos” los que te rentan una vivienda de corta estancia.

La situación es que son grandes empresas transnacionales las que manejan este tipo de alquileres, que despojan a los vecinos, y son uno de los causantes de la gentrificación de las ciudades. De ahí que se debe replantear seriamente el turismo, para que sea sostenible y no termine arrojando a nadie fuera de su comunidad.

No podemos ver las cosas de manera seccionada, como si un tema no se tocara con el otro; por eso debemos analizar la conectividad aérea, terrestre y las rentas temporales en su conjunto y no como casos aislados. Estoy convencida de que sí se puede atraer turismo, mientras se es socialmente responsable con el medio ambiente y con las comunidades originarias.

Sé que no es un tema sencillo, y que no bastan las buenas intenciones, pero me pregunto si en el futuro inmediato se presentará otra oportunidad como la actual, en la que la presidenta de la nación, y quienes gobiernan el Estado de México y la Ciudad de México son mujeres, del mismo partido político y con mayorías en sus respectivos Congresos.

Ahora que acudí al 4to Informe de Labores del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), pude observar que la administración de la gobernadora del Estado de México se está enfocando en re encarpetar la avenida Periférico; labor importante, pero hay que decirlo fuerte y claro, no se está invirtiendo en lo absoluto en transporte público de calidad.

Me sorprende -para mal- que la gran cantidad de gente que se mueve del Estado de México a la Ciudad utilicen vehículos de diseño cúbico. “Vans” les llaman ahora, en mis tiempos eran “Combis”.

Este tipo de transporte se sigue usando en lugar de contar con autobuses de mayor capacidad para transportar pasajeros, o de plano pensar la posibilidad de tener un Tren Ligero o trenes de cercanías que se conecten en las últimas estaciones del Metro, para acercar más a la gente a sus municipios, creando distintos centros de distribución, pero con unidades adecuadas y no un transporte caro e ineficiente.

Y como todo va “junto con pegado”, se puede pensar en que ese mismo transporte público conecte a los aeropuertos, y a los pueblos mágicos que hay alrededor. Pero en lugar de eso, me encuentro con un reciente anuncio, que debo decirlo, me parece una barbaridad.

Para evitar el colapso en la Ciudad de México, Clara Brugada busca que los días en que haya partidos en la capital del país, la gente no vaya a la escuela ni a sus trabajos, para dejar libre el transporte público, de aplicación o de cualquier otro tipo para los visitantes de la Copa Mundial del Futbol.

Para mí es una clara señal de que no se debe trabajar únicamente en función a un evento deportivo de gran calado; es necesario repensar la ciudad, junto con su área conurbada, y la gestión del traslado vía aérea y terrestre, sin tener que sacrificar la calidad de vida de los ciudadanos, tanto los de la capital como los del Estado de México.

Para ello es indispensable apretar una pinza, pero sin hipocresías. Por un lado, limitar el uso de los Airbnb, ya que la gran mayoría de estos no son de adorables viejecillos que buscan completar su jubilación, sino que hay -literalmente- edificios enteros cuyos dueños son fondos de inversión, dedicados a utilizar en su beneficio este tipo de aplicaciones, y desplazando a sus habitantes originales.

Al mismo tiempo, urge meterle mucho presupuesto, no solo ha la rehabilitación del Sistema de Transporte Colectivo Metro, cuya administración actual en manos de Adrián Rubalcava deja mucho que desear. Yo no entiendo de qué sirve meter en los pasillos unos quioscos, o especie de taquillas redondas para la venta de chucherías, que lo único que hace es dificultar el paso de los usuarios.

No tengo dudas, con la inauguración del Suburbano al AIFA la gente se animará más a viajar, pero también se requiere de una mejor conectividad de transporte público en el Estado de México, que sea cómodo, eficiente y moderno, y además sostenible, pues deben buscarse opciones menos contaminantes para el traslado de la gente.

Aquí mi llamado, tanto a la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, como a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada: más allá del oropel que puede significar ser sede mundialista, es una gran oportunidad para repensar el transporte en el aréa metropolitana. Una realidad ineludible es que tanto la capital como toda su área conurbada merecen un transporte ecológico, eficiente, de calidad, cómodo y seguro para toda la sociedad.

No me cansaré de decir que una sociedad avanzada se mide por el nivel de su transporte público. Debemos quitarnos telarañas y prejuicios sobre su uso; ¡no!, no es solo para gente “pobre”, urge cambiar la dinámica de movilidad de esta ciudad con más calles peatonales, centros de conexión intermodal y transporte de todo tipo, desde bicicletas, autobuses, metrobuses, trenes ligeros, trenes de cercanías, cablebuses y trolebuses, todo para una mejor ciudad a largo plazo.

Y si todo ello conecta con las principales terminales aéreas, habrá más opciones de movilidad, tanto a los turistas como a los locales. Evidentemente no hablo de implementar estas medidas para el verano que está a la vuelta de la esquina. Hablo de la oportunidad que abre la actual coyuntura política, en beneficio de la sociedad, con infraestructura pensada a largo plazo.