“De una vez por todas es bueno que sepas que yo no le tengo miedo a nada ni a nadie, ni mucho menos a una mujer”.

FRASE DE JORGE NEGRETE CUYA ESENCIA TOMÓ RICARDO RAPHAEL EN MILENIO

En Milenio, Ricardo Raphael publicó un machista artículo contra Claudia Sheinbaum. Lo acepte o no el articulista su texto fue el de un macho entre los hombres machos, a la Jorge Negrete en Canaima. Con la diferencia, desde luego, de que Negrete cantaba muy bien y filmó películas muy entretenidas, y el otro pues... no tanto.

Mucha gente le reprochó a Raphael su machismo en Twitter y el periodista respondió a las críticas diciendo que seguirá escribiendo sobre la aspirante presidencial de izquierda en los mismos términos en que ya lo hizo. Muy su gusto.

¿Qué dijo Ricardo Raphael? Que Claudia hizo mal al protestar en el evento de Morena en el que se establecieron las reglas para la contienda interna que decidirá la candidatura presidencial de ese partido.

Recordemos que dos rivales de Claudia rompieron un acuerdo fundamental para que impere la civilidad en la competencia: no acarrear simpatizantes para evitar agresiones.

Cuatro personas cumplieron:

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  • Claudia Sheinbaum respetó el acuerdo y llegó sola.
  • Adán Augusto López respetó el acuerdo y llegó solo.
  • Gerardo Fernández Noroña respetó el acuerdo y llegó solo.
  • Manuel Velasco respetó el acuerdo y llegó solo.

Dos hombres no cumplieron:

  • Marcelo Ebrard no respetó el acuerdo y llevó porra (y porros).
  • Ricardo Monreal no respetó el acuerdo y llevo porra (y porros).

Las porras (y los porros) de Ebrard y Monreal gritonearon a Claudia cuando ella llegó al evento más importante en la historia del partido de izquierda.

Sheinbaum, comprensiblemente molesta, reclamó al responsable de la organización de la asamblea, Alfonso Durazo, gobernador de Sonora y presidente del consejo nacional de Morena.

Sin duda, lo ocurrido no fue culpa de Durazo — experimentadísimo y sabio político—, pero le correspondía escuchar los reproches porque él era el árbitro. Ni modo, a quienes ejercen de jueces les toca recibir todos los reclamos.

A don Ricardo Raphael le molestó que Claudia Sheinbaum se defendiera. Creo que el columnista de Milenio no entiende que las mujeres no pueden ni deben seguir calladas cada vez que se les agrede, así sea verbalmente como fue el caso.

El propio Ricardo Raphael ha dado a conocer algunas de las (muy correctas) críticas que recibió en Twitter:

  • Luis Guillermo Hernández dijo de mi artículo que era ‘misógino, vergonzoso y nauseabundo’…”.
  • “Lo acompañaron en su apreciación otras voces como la de Carmen Pérez Mercado quien afirmó que mi voz era la de un país misógino”.
  • Alfredo Sánchez reclamó que con mi escritura hubiese sacado a pasear al macho que llevo dentro”.
  • Jossefina afirmó que había sido mi frágil hombría la que me llevó a escribir con el escroto”.
  • Leticia Jiménez rebatió mi argumento afirmando que las mujeres no tienen por qué ‘enojarse bonito’ ni tampoco por qué abstenerse de ‘incomodar’…”.
  • Renata Turrent escribió en ese mismo hilo que el piso parejo no existe para las mujeres y, por tanto: ‘no podemos, dijo, (no) enojarnos cuando nos agreden’…”.
  • Stella Velasco juzgó también mi texto con duras palabras cuando publicó: “los machos merecemos respeto y las mujeres quedarse calladas’…”.
  • “Me acusa Coni Delgado de ser un hombre que defiende hombres”
  • María Fernanda Peinador de ser arbitrario en mis afirmaciones, ya que si el evento hubiese involucrado a dos hombres no lo habría juzgado con la misma severidad”.

Ricardo Raphael se defendió diciendo que el derecho a la libre expresión lo autoriza a seguir escribiendo de Claudia Sheinbaum en los términos en que ya lo hizo.

Tiene razón: no está prohibido pedir a las mujeres que se callen y se agachen cuando los machos les griten.

Tampoco se prohibe a la gente que participa en las redes sociales cuestionar a los columnistas que parezcan machistas, lo sean o no.

En fin, lo curioso es que el video de Sheinbaum en el que manifiesta su enojo porque la agredieron las porras (y los porros) de Ebrard y Monreal, ha sido muy criticado por columnistas de los medios de comunicación, pero muy aplaudido por las personas que dan a conocer sus opiniones en las redes sociales.

El machismo que caracteriza a la comentocracia nacional no es aceptado por la sociedad mexicana, al menos no por la mayoría de quienes tienen el valor de opinar en Twitter, Facebook, etcétera.

Será por eso que en las encuestas de seguimiento que los equipos políticos y algunos medios ya aplican, Claudia ha crecido y sus rivales caído.

En Morena, la única precandidata está venciendo a los cinco precandidatos, cada día con mayor ventaja y qué bueno que así sea.

Ni duda cabe, vivimos tiempos de mujeres.