El pasado 28 de agosto se cumplieron 15 años de la injusta bajada de vuelo de Mexicana de Aviación, ordenada por el gobierno de Felipe Calderón, y ejecutada por siniestros personajes, de los que algunos siguen en la política actual.

Y justamente de eso quiero que hablemos; ¿están purgando una condena? ¡Noooo!, todo lo contrario, están muy orondos en las altas esferas del poder, o como Felipe Calderón, quien vive autoexiliado -sin nada que le quite el sueño- en España. Este personaje tuvo en sus manos la solución y no quiso hacer nada para evitar que se quedaran sin fuente de empleo más de 8,500 trabajadores directos, y más de 130 mil indirectos en toda la República Mexicana, así como en las estaciones que la línea aérea tenía en el extranjero.

Calderón Hinojosa se autonombró el “Presidente del Empleo”; pero a mí nunca se me va a olvidar que este oscuro ser, en 2006 hizo que se colocara su propaganda de campaña electoral en las oficinas de la aerolínea, tanto en la Torre de Mexicana, su comedor, el Taller de Mantenimiento, e incluso llegó al extremo de mandarnos a cada uno de los sobrecargos una carta personalizada, que colocaron en nuestros casilleros.

Quiero resaltar que fue el único candidato que hizo proselitismo dentro de la aerolínea, a ningún otro candidato se le abrió el espacio. Y se entendía, pues en diciembre de 2005 Vicente Fox le habia “regalado” a Gastón Azcárraga la línea aérea; el precio establecido fue de 165 millones de dólares, aunque la pura línea aérea -sin Click (Aerovías Caribe), la Base de Mantenimiento, ni la Torre de Xola, por mencionar algunos de los bienes- costaba más de mil millones de dólares.

Y en los hechos, Gastón Azcárraga dueño de Grupo Posadas terminó pagando solamente 10 millones de dólares; nos queda claro que hizo el negocio de su vida, pues a partir de 2006 el grupo hotelero creció de forma exponencial, y todo gracias a los gobiernos del PAN.

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Hoy en día muchos se preguntan por qué hay tanto encono en contra de los panistas, y la respuesta es breve: porque fueron unos hipócritas con la clase trabajadora. La gran mayoría de mis compañeros le compró el discurso de que Calderón de verdad iba a velar por nuestros trabajos, tal y como lo dijo en su carta de fecha 19 de junio de 2006, que a continuación voy a reproducir:

“Estimados sobrecargos de aviación:

Los sobrecargos, mujeres y hombres convertidos en un pilar económico y cabeza de miles de familias mexicanas son un grupo que tendrá especial atención de parte mía como Presidente de la República. Yo sé lo duro que es tener una doble o incluso hasta triple tarea (madre, padre, hijo, estudiante, pareja, etc.) y que cada una de ellas debe ser cubierta, lo mismo si se encuentran presentes o ausentes por la naturaleza de su trabajo.

Solo si se reconocen todos estos roles, sus sentimientos, aspiraciones como trabajadores, estaremos en capacidad de brindarles contenidos concretos que contribuyan a la solución de los problemas que vivimos en nuestro diario acontecer social, laboral y político. Estoy orgulloso de las y los sobrecargos, porque una y otra vez han dado muestra de su profesionalismo y responsabilidad para con sus empresas y para con México…”

Carta a sobrecargos de Mexicana de Felipe Calderón

Aunque la carta sigue, me quiero detener justamente aquí. “Haiga sido como haiga sido” (la frase es de él) en 2006 Felipe Calderón llegó al poder por medio de un fraude electoral, y desde ahí comenzó el desmantelamiento de Mexicana. Solo un año después (2006) de haber sido “adquirida” la aerolínea por Azcárraga, comenzó a solicitarles a los trabajadores recortes a sus derechos laborales, así como vender la Torre de Mexicana por debajo de su valor comercial.

El único grupo de trabajadores que no cedió ante los chantajes de este pseudo empresario fuimos los sobrecargos, y para 2007 se le solicitó a la entonces Secretaría de Comunicaciones y Transportes -al mando de Juan Molinar Horcasitas- una “Verificación Mayor”, misma que arrojó como resultado que la empresa gozaba de perfecta salud financiera, y que no había nada que temer.

Este mismo personaje panista, Juan Molinar Horcasitas, fue quien de forma por demás ignorante sentenció a Mexicana a la desaparición, cuando aseguró en 2009 que solamente una de las dos líneas aéreas (Mexicana o Aeroméxico) tenía cabida dentro del mercado aéreo.

Hoy podemos darnos cuenta que su argumento era una completa falacia, y que más bien obedecía a que no quería competencia para las líneas aéreas de bajo costo que acababan de nacer, muchas de ellas ligadas a políticos como Pedro Aspe, Miguel Alemán, los hijastros de Fox, etc.

Ante la queja por los recortes laborales, el entonces secretario del trabajo y previsión social, Javier Lozano Alarcón, optó por ignorar las protestas y reclamos de los trabajadores, sobre todo cuando Gastón Azcárraga vendió por mil pesos la aerolínea a un primo de Santiago Creel, Jorge Gastelum Miranda. Este oscurísimo personaje al mando de la STPS solo externó “es un acuerdo entre particulares y el gobierno no se puede meter”.

No estamos hablando de la tienda de abarrotes de la esquina, sino de una concesión que otorga el Estado, ¡claro que era responsabilidad del gobierno!, pero no quisieron hacer nada. Hoy este nefasto y terrible personaje sigue en medios de comunicación haciendo una oposición más bien mediocre; es clasista y racista, y de plano tiene bien ganado el adjetivo de ser un execrable ser humano.

¿Y qué podemos decir de Margarita Zavala? Hoy ocupa un escaño dentro del Senado de la República, pero es un total cero a la izquierda, porque no ha presentado ninguna iniciativa o reforma a la ley en pro de la clase trabajadora.

¡Todo lo contrario!, nada le importó el bienestar de cientos de niños que se vieron afectados con el cierre de la aerolínea, y recibían terapia en la “Fundación Mexicana”. De un momento a otro se quedaron sin tratamientos, sin medicamentos, enfrentándose a la muerte, porque sus padres trabajadores no tenían los recursos financieros para hacerle frente a las enfermedades o discapacidades de los menores.

En mi caso, yo me quedé sola, con dos niñas: una adolescente de 13 años y una bebé de un año de edad; por supuesto que en cuanto salió el dinero por la puerta, el amor salió por la ventana y además me quedé sin pareja. Comenzó el viacrucis de vender lo que se pudiera para sobrevivir.

Muchos compañeros perdieron sus casas, sus autos y lo más terrible, hubo quienes en la desesperación total optaron por quitarse la vida. Por eso es que hoy, a 15 años de distancia de aquel 28 de agosto de 2010, no quiero, ni puedo, ni debo dejar sin mención a todos mis compañeros y amigos que lamentablemente en estos años perdieron la vida.

Por la memoria de su lucha incansable es que esta fecha ¡no se olvida!, así como tampoco olvidamos a ese grupo de políticos rapaces y desalmados, que jamás se tentaron el corazón, y nunca les importó arrojarnos al desempleo de un día para otro.

¡No, señores!, No voy a dejar que se olvide la quiebra “fraudulenta” de Mexicana, fraguada al cobijo del gobierno de Felipe Calderón y su camarilla, quienes permitieron cortarle las alas a línea aérea más antigua del país. Y lo repetiré todas las veces que sea necesario, son los mismos que hoy critican la llegada de la nueva Mexicana.

Les guste o no, fue hasta el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que se buscó una salida, sabemos que no fue la mejor, ni siquiera alcanza para un resarcimiento del 10% de todo lo que se nos debe, pero es lo que se pudo negociar con un gobierno que sí estuvo dispuesto a escuchar a los trabajadores.

Todavía nos falta el segundo pago, y según dijo Alejandro Salafranca, jefe de la Unidad de Trabajo Digno, en la pasada Asamblea General Ordinaria de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), el Gobierno Federal está buscando que se haga este año.

No los estoy culpando. Bien sé que, si no se dio antes, fue porque entre los trabajadores hubo un grupo demandó, y esto retardó todo el proceso. De no haber existido dicha demanda, ya nos hubiesen pagado lo correspondiente a la segunda dispersión por concepto de la venta de los bienes de la línea aérea.

Cierro, no sin antes decir que no hay peor político que uno perteneciente a las filas de Acción Nacional (PAN), por doble caras e hipócritas, y que sepan que no me temblará la voz si me los llego a topar, tanto Felipe como Javier saben que soy muy capaz de decirles sus verdades de frente.

Y como no me gusta dar tantos brincos estando el suelo tan parejo, espero que este mensaje llegue también a quienes hoy toman decisiones. De esto ya tuvo idea Luisa María Alcalde, mientras estuvo al frente de la STPS; por favor, no prometan nada que no van a cumplir.