En su encuentro con el canciller mexicano Roberto Velasco, en Pekín, Wang Yi aseguró que las relaciones entre China y México no van dirigidas contra un tercer país y tampoco deben estar condicionadas por terceros.

Palabras que hacen alusión a las fricciones comerciales y una guerra de aranceles entre China y Estados Unidos.

Mediante un comunicado, afirmó que existe un compromiso para acelerar el desarrollo y la revitalización de ambas naciones, así como para ser una fuerza activa en pro de la paz, la equidad y la justicia internacionales, el ministro de Relaciones Exteriores de China, expresó su oposición a las interferencias externas.

Reiteró que el país asiático apoya a México en el mantenimiento de su “independencia y autonomía” así como la defensa de su soberanía y seguridad.

Roberto Velasco y Wang Yi

En ese contexto, recordó que el próximo año se cumplirán 55 años del establecimiento de relaciones diplomáticas por lo que México será sede de la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en el año 2028.

No obstante, “el compromiso nacional de fortalecer los vínculos entre nuestros pueblos”, se fortalece con la apertura del Consulado de Carrera de Méxicoen Chongqing, China.

Relación comercial entre México y China pone en riesgo revisión del T-MEC

Larry Rubin, presidente de The American Society of Mexico, afirma que China no es un socio comercial real para México, ya que podría funcionar como trampolín para ingresar mercancías libres de aranceles al mercado estadounidense, lo que genera inquietud.

Por lo que respalda las medidas arancelarias implementadas por México para regular el comercio y proteger la planta productiva nacional frente a las importaciones asiáticas.

Insistiendo en que China es un mercado “desleal”, advierte que la relación comercial y el flujo de inversiones serán factores clave durante la revisión o renegociación del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

No obstante, China no es protagonista, lo es Canadá, razón por la que México jugará un papel determinante para que éste se mantenga en la mesa de diálogo.

De acuerdo con Larry Rubin, para que el T-MEC se renueve, urge eliminar los gravámenes de la Sección 232, es decir, los impuestos a la importación aplicados por Estados Unidos bajo el argumento de proteger la seguridad nacional.