La Universidad de La Habana anunció la suspensión de sus clases presenciales por 30 días debido a la crisis energética que atraviesa Cuba.

La medida, que inicia el 6 de febrero de 2026, busca garantizar la continuidad académica en modalidad semipresencial mientras Cuba enfrenta severas limitaciones de combustible y ajustes en servicios básicos.

La Universidad de La Habana informa de la suspensión por 30 días de las clases presenciales

Universidad de La Habana anunció una medida inédita luego de la crisis energética a la que se enfrenta Cuba por el desabasto de combustible.

Universidad de La Habana pausa clases presenciales por crisis energética

Y es que la casa de estudios más emblemática de Cuba anunció la suspensión de sus clases presenciales durante 30 días.

La medida comenzará a partir de este viernes 6 de febrero e impactará a todas las carreras y programas de Técnico Superior Universitario (TSU).

De esta manera los estudiantes de la Universidad de La Habana tendrán clases en modalidad semipresencial.

La decisión forma parte de un paquete de ajustes urgentes para sostener las actividades académicas en medio de una crisis que afecta la generación eléctrica, el transporte y múltiples servicios básicos.

Esto luego de que desde diciembre Cuba no recibe cargamentos regulares de combustible, lo que ha mermado la capacidad de generación eléctrica.

Las limitaciones han obligado al gobierno a priorizar servicios esenciales.

La Universidad de La Habana instruye para adaptar los programas de estudio a las crisis que enfrenta Cuba

A través de un comunicado, la Universidad de La Habana orientó a posponer las actividades asociadas al Congreso Universidad 2026​​​.

Además de transformar los escenarios educativos y rediseñar los procesos de enseñanza.

Cada facultad deberá evaluar qué actividades requieren presencia física y cuáles pueden desarrollarse mediante plataformas digitales.

La Universidad de La Habana instruyó a los colectivos docentes a adaptar los programas de estudio a las condiciones actuales, promoviendo tareas que puedan realizarse desde los domicilios o en los territorios.

Esto con el objetivo de preservar la continuidad del aprendizaje, sin poner en riesgo a estudiantes y trabajadores por las limitaciones energéticas.

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