La repentina riada que afectó la región fronteriza entre Nepal y China, dejó un saldo de más de 500 muertos y más de 1,500 desaparecidos.

Los equipos de emergencia trabajan intensamente para rescatar a personas atrapadas bajo el lodo tras la riada en Nepal y evacuar comunidades mediante helicópteros.

Actualmente, las autoridades mantienen una alerta máxima debido a la formación de un nuevo lago que amenaza con desbordarse y causar más daños.

Aumenta a 500 la cifra de muertos y más de 1,500 desaparecidos por riada en Nepal

La riada ocurrida el miércoles 26 de agosto de 2026 en la frontera entre Nepal y el Tíbet (China) se ha convertido en una crisis humanitaria sin precedentes en la cordillera del Himalaya.

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El desastre, originado por el colapso de un gigantesco glaciar, ha cobrado hasta el momento la vida de más de 500 personas y mantiene a unas 1,500 en calidad de desaparecidas.

A medida que avanzan las horas y los rescatistas logran acceder a las áreas más remotas, el recuento de víctimas sigue en aumento.

Nepal ha reportado la recuperación de 579 cuerpos, mientras que en el lado controlado por China se confirman 5 víctimas mortales, lo que eleva el total oficial a 584 fallecidos.

La cifra de desaparecidos en Nepal se disparó drásticamente a más de 1 500 personas. Entre ellos se encuentran trabajadores de centrales hidroeléctricas, más de un centenar de agentes de seguridad y aduaneros, y 622 turistas (473 extranjeros y 149 nepalíes residentes en el exterior).

Por su parte en China se registran 558 personas sin localizar, de las cuales 260 son extranjeros. Muchos de estos extranjeros realizaban una peregrinación muy esperada al sagrado monte Kailash.

A pesar de las extremas dificultades de transporte, Nepal ha logrado rescatar a 4,451 personas, de las cuales 3,253 fueron evacuadas por aire en helicópteros hacia Katmandú y otros puntos seguros.

Autoridades continúan con labores de búsqueda y rescate tras riada en Nepal

Los rescatistas se enfrentan a una situación extremadamente compleja y peligrosa en la zona de desastre, concentrando gran parte de sus esfuerzos en el Proyecto Hidroeléctrico Upper Trishuli-1, en el distrito de Rasuwa, donde decenas de trabajadores quedaron atrapados dentro de un túnel subterráneo.

El lodo marrón oscuro y espeso cubre por completo la zona, lo que hace sumamente difícil localizar con precisión los puntos de entrada y salida del túnel para poder iniciar las tareas de evacuación.

Los equipos tienen que extraer a las personas tirando y empujando manualmente en condiciones de extrema dificultad física, con los sobrevivientes completamente cubiertos de lodo.

Las enormes montañas de barro y escombros no solo afectaron a las estructuras, sino que también bloquearon las carreteras y derribaron las líneas de comunicación, dificultando enormemente la llegada de personal de auxilio y de suministros pesados al epicentro de la tragedia.

Por esta razón, Nepal ha solicitado formalmente a China e India la entrega de 42 puentes portátiles para reabrir caminos y auxiliar a las comunidades incomunicadas.

Mientras intentan operar bajo el fango, los rescatistas trabajan en estado de alerta máxima debido al riesgo de desborde de un nuevo lago glaciar formado a 2,950 metros de altura y reportes de la rotura de una presa en el Tíbet.

Lo que obligó a suspender temporalmente los rescates en varias ocasiones por seguridad.

A pesar de estas extremas dificultades, las fuerzas de seguridad e infantería nepalí han logrado rescatar a decenas de personas que se encontraban atrapadas en la central hidroeléctrica.

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