Lula da Silva, de 80 años de edad, formalizó su candidatura para buscar un cuarto mandato en Brasil para las elecciones de octubre, con la mayoría de las encuestas a su favor.

Lula volverá a vestir el traje de candidato para conseguir un histórico cuarto mandato no consecutivo y consolidar a Brasil como el principal bastión del progresismo en la región.

Con el moderado Geraldo Alckmin una vez más como su compañero de fórmula, Lula buscará extender su gobierno hasta 2030.

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Lula da Silva va por su cuarto mandato arriba en las encuestas

De acuerdo con la encuesta del instituto Datafolha, Lula da Silva lidera la intención de voto para una eventual segunda vuelta con el 48% de las preferencias, frente al 43% de Flávio Bolsonaro.

El mandatario también se presenta como defensor de la soberanía de Brasil frente a Estados Unidos, en un contexto de crecientes tensiones con la administración de Donald Trump.

Lula regresó al poder en 2023, tras haber gobernado el país entre 2003 y 2010, y será proclamado oficialmente candidato durante la convención nacional del Partido de los Trabajadores (PT), celebrada en São Paulo.

En su séptima candidatura presidencial, el exlíder sindical buscará derrotar a Flávio Bolsonaro para mantenerse al frente del gobierno brasileño.

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Lula enfrentará la presión política y comercial de Donald Trump

La campaña presidencial brasileña se desarrolla bajo la influencia de Donald Trump, aliado de la familia Bolsonaro y quien ha respaldado a diversos candidatos conservadores en América Latina.

“En Brasil no aceptamos que nadie meta la nariz donde no lo llaman”, declaró Lula la semana pasada al referirse a las tensiones con Washington.

En julio, Estados Unidos impuso dos rondas de aranceles a productos brasileños tras acusar al país de mantener supuestas prácticas comerciales desleales.

Además, impulsado por Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, el gobierno de Trump ya había aplicado aranceles contra Brasil en 2025 —posteriormente suspendidos en gran medida— como represalia por el proceso judicial contra el exmandatario brasileño.

Frente a esta nueva presión comercial, Lula prometió emprender una “guerra de la verdad contra la mentira” en respuesta a las acciones del presidente estadounidense.