El Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), advirtió que el fenómeno climático El Niño podría representar un duro golpe para la seguridad alimentaria en América Latina durante 2026, debido al riesgo de sequías prolongadas y lluvias extremas.
El director ejecutivo interino del WFP, Carl Skau, señaló que cuatro países de América Latina figuran entre los más expuestos a los efectos del fenómeno, lo que podría comprometer los avances logrados en los últimos años en la lucha contra la desnutrición infantil.
En entrevista con la agencia EFE, el funcionario explicó que, aunque la región ha registrado mejoras en materia de seguridad alimentaria, la falta de medidas preventivas frente a El Niño podría provocar un retroceso.







¿Cuáles son los 4 países de América Latina más afectados por El Niño?
De acuerdo con Carl Skau, la mayor preocupación se concentra en Centroamérica, especialmente en el Corredor Seco, una de las regiones más vulnerables a los fenómenos climáticos extremos.
Los cuatro países con mayor riesgo ante los efectos de El Niño, son:
- Guatemala
- El Salvador
- Honduras
- Nicaragua
El Corredor Seco centroamericano es una franja territorial que se extiende a lo largo del litoral del Pacífico, desde el sur de México hasta Costa Rica.
Esta región enfrenta de manera recurrente sequías, lluvias irregulares y otros eventos climáticos que afectan la producción agrícola y, en consecuencia, la seguridad alimentaria de millones de personas.
¿Cómo afectará El Niño a México?
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el fenómeno El Niño estará presente en México de julio de 2026 a abril de 2027, periodo durante el cual influirá en diversos patrones climáticos.
Entre sus principales efectos se prevén:
- Cambios en el régimen de lluvias
- Variaciones en la actividad de ciclones tropicales
- Modificaciones en la intensidad y frecuencia de los frentes fríos
- Mayor probabilidad de ondas de calor

El SMN explica que El Niño suele tener una duración de entre nueve y doce meses. En esta ocasión, se estima que alcanzará su máxima intensidad en diciembre de 2026 y posteriormente iniciará un debilitamiento gradual.
Esto significa que, tras concluir la temporada de lluvias, el invierno y la primavera de 2027, el fenómeno comenzará a perder influencia hasta dejar de afectar de forma significativa las condiciones climáticas en México.
