En medio de la tensión política entre Estados Unidos y Dinamarca por Groenlandia, ha salido a colación la venta de las Islas Vírgenes.
Un precedente donde Dinamarca le vendió parte de su territorio a Estados Unidos; pero al mismo tiempo un recordatorio de que dicha transacción le dio control al país europeo sobre Groenlandia.

¿Por qué Dinamarca vendió las Islas Vírgenes a Estados Unidos?
La razón de la venta de las Islas Vírgenes a Estados Unidos por parte de Dinamarca, es la misma que el problema con Groenlandia, aludiendo a la seguridad nacional.
Sin embargo, en ese momento, Estados Unidos tenía razones reales para hacerse con las Islas Vírgenes de Dinamarca, pues era un punto estratégico en medio de la Primera Guerra Mundial.
Ante el estallido del conflicto bélico, Estados Unidos tenía miedo de que Alemania se hiciera con el control de Dinamarca, teniendo acceso a las islas del caribe.
En caso de que esto sucediera, Alemania tendría un punto en América para atacar las rutas marítimas de Estados Unidos, así como al territorio continental.
Debido a esto, Estados Unidos y Dinamarca entraron en negociaciones, aunque historiadores señalan que fueron más bien amenazas de la potencia americana.
Al final, Dinamarca accedió a la venta por 630 millones de dólares, sin contar con mucha oposición de políticos ni población en general.
Pues los daneses no veían, e incluso algunos no sabían, que las Islas Vírgenes fueran parte de Dinamarca; aunque jamás se consultó a la población originaria de la región.

La venta de las Islas Vírgenes a Estados Unidos puso una cláusula a Groenlandia
Además de los 630 millones de dólares, la venta de las Islas Vírgenes trajo una cláusula sobre Groenlandia, donde Estados Unidos respetaría la expansión de Dinamarca en esa región.
Dicho acuerdo sobre Groenlandia fue ratificado tanto por Estados Unidos como por Dinamarca, lo cual hacía oficial que ese es territorio danés a perpetuidad.
En otras palabras, el propio gobierno de Estados Unidos está de acuerdo, por lo menos en un tratado histórico, en respetar la soberanía de Groenlandia y el control de Dinamarca.
A esto hay que sumar que en la actualidad no hay un conflicto bélico a gran escala que en realidad haga suponer que una potencia se instalará en Groenlandia para atacar Estados Unidos.
De ahí que ahora Dinamarca no esté cediendo a la presión, ni tenga intenciones de vender el territorio.




