Scream 7 llega este 26 de febrero a las pantallas de los cines pero ¿vale la pena? Te decimos todo lo que debes saber antes de ver esta secuela que llega con Sidney Prescott 30 años después.
Pues la presencia de Neve Campbell responde a la nostalgia para aquellos fans de la franquicia de Scream que inició en 1996 por Wes Craven y ahora, 30 años después regresa con una séptima entrega, por lo que te decimos si vale la pena en esta reseña de 5 puntos:
- Scream 7 apuesta por el regreso al terror clásico con toques modernos y metareferenciales
- El regreso de Sidney Prescott y el peso del legado familiar son lo más rescatable
- La tecnología Deepfake: el nuevo juego de Ghostface
- Villanos funcionales pero menos icónicos que mantienen el legado
- El guion equilibra nostalgia y accesibilidad, pero el misterio final puede dividir opiniones
Scream 7 apuesta por el regreso al terror clásico con toques modernos y metareferenciales
Scream 7 se estrena este 26 de febrero en cines, y recupera el espíritu de las primeras entregas: un slasher que juega con las reglas del género, pero que fue actualizado con elementos actuales como el uso de IA y deepfakes para desinformación y amenazas vía videollamadas.
El escenario incluye una casa museo de los asesinatos de Woodsboro convertida en atracción turística muy a lo Airbnb, que pone en la mesa la crítica sobre el llamado dark tourism y el legado pop de la violencia.
La película mantiene el suspenso y escenas de acecho que se sienten muy a doc con la franquicia de Scream que no necesitan de “jump scares”, aunque no por eso no hay ausencia de los mismos.
Scream 7 se siente como un homenaje del nuevo director Kevin Williamson a Wes Craven, creador original de la franquicia en 1996.

El regreso de Sidney Prescott y el peso del legado familiar son lo más rescatable
Tras su ausencia en la sexta entrega, Neve Campbell vuelve en Scream 7 para demostrar por qué Sidney es el alma de la franquicia, y en esta ocasión, la trama la encuentra en Pine Grove, Indiana, cuando ella intenta proteger a su familia.
La película acierta al no tratar de imitar el enfoque juvenil de las dos cintas anteriores, centrándose en un conflicto intergeneracional donde el apellido Prescott es tanto un legado como una maldición.
En esta séptima entrega, Neve Campbell vuelve a cargar con el peso emocional de la saga como una Sidney marcada por décadas de trauma, ahora protegiendo a su hija adolescente (Isabel May) de un nuevo Ghostface.
Por lo que la herencia, trauma y continuidad del horror familiar en Scream 7, da profundidad y hace que esta película en especial se sienta más personal que las anteriores

La tecnología Deepfake: el nuevo juego de Ghostface
Uno de los puntos más interesantes y actuales de Scream 7 es el uso de la Inteligencia Artificial y la tecnología deepfake, pues se revela que Ghostface se ha modernizado y ya no solo llama por teléfono; ahora manipula la realidad y la identidad para generar desinformación.
Este recurso no solo moderniza el slasher, sino que potencia la paranoia visual, especialmente en su formato IMAX, donde el asesino puede acechar desde cualquier rincón del encuadre ampliado.

Villanos funcionales pero menos icónicos que mantienen el legado
Si bien Ghostface regresa más sádico y terrorífico que nunca, con ataques que generan paranoia y confusión sobre su identidad, no es una reinvención radical como la original de 1996 y se mantiene fiel a la fórmula sin arriesgar demasiado.
Los villanos en esta nueva entrega de Scream funcionan más como piezas narrativas que como figuras memorables o trascendentes, y hay un bache de intensidad hacia el final donde la acumulación de sospechas se estabiliza sin escalar del todo.
Es decir que funcionan bien para que la trama, el avance y generar la “gran revelación final”, pero no se sienten como iconos como en entregas anteriores.

El guion equilibra nostalgia y accesibilidad, pero el misterio final puede dividir opiniones
Scream 7 trae re regreso algunos cameos nostálgicos como referencias a personajes del pasado vía tecnología, mismos que pueden sentirse un poco forzados o superficiales para apelar directamente al fan service de la nostalgia.
Y aunque el prólogo es potente y la tensión se sostiene durante la mayor parte de la cinta, hay un pequeño bache rumbo al final, pues la acumulación de sospechas pierde un poco de la contundencia y congruencia para que el desenlace sea tan impactante como el inicio.
Lo que hace que la resolución del misterio de Ghostface sea predecible para algunos y menos satisfactoria que en entregas pasadas.
Eso sí, Scream 7 es accesible para nuevos espectadores al proporcionar contexto sin exigir ver todas las previas, aunque definitivamente es una película pensada para los fans que han seguido la saga desde 1996.

Finalmente, ¿Scream 7 vale la pena? Sí, especialmente si eres fan de la saga o disfrutas del slasher inteligente que disfrutarás ver cómo la cinta aún sabe apuñalar con precisión y estilo.
Cabe señalar que sin duda alguna, lo mejor de Scream 7 es el regreso emocional de Sidney, el drama familiar sobre el legado del trauma, la tensión bien construida del principio y un Ghostface que aún sabe generar miedo.
Lo mejor es el regreso del dúo Neve Campbell y Courteney Cox, quienes sostienen la película con una química que solo tres décadas de historia pueden dar.
No redefine el género ni ofrece grandes sorpresas, y algunos elementos nostálgicos o el tramo final pueden sentirse rutinarios, pero es una entrega sólida, entretenida y respetuosa con sus raíces, logrando un equilibrio casi perfecto entre la nostalgia y una actualización tecnológica necesaria.






