A 20 años de su creación, las SOFOM enfrentan una contradicción estructural: forman parte del sistema financiero, pero operan sin sus beneficios, mientras cargan con regulación creciente, costos elevados y un entorno institucional que limita su desarrollo.

Tamaño, dispersión y falta de orden

El universo SOFOM es amplio y poco homogéneo:

1,877 SOFOM E.N.R. (CNBV, Informe Anual 2024).

3,025 SOFOMES en SIPRES, con 16% no localizadas (CONDUSEF, 2025).

La discrepancia entre cifras oficiales ya revela un problema básico: no hay una foto única, consistente y útil del sector. La fragmentación no es solo empresarial; es estadística y regulatoria.

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El problema no es menor. Es estructural.

El dato central lo confirma el Banco de México:

→ crédito al sector privado ≈ 34.7% del PIB

→ brecha de financiamiento ≈ 15.7% del PIB

Esto coloca a México muy por debajo de economías comparables.

Comparativo internacional: México rezagado

México

→ crédito ≈ 35% del PIB.

→ fuerte dependencia bancaria.

→ baja penetración en PyMEs.

Chile

→ crédito al sector privado ≈ 110–120% del PIB.

→ sistema financiero más profundo.

→ mayor acceso a financiamiento empresarial.

Estados Unidos (non-bank lending)

→ mercado de crédito altamente diversificado.

→ fuerte presencia de intermediarios no bancarios.

→ financiamiento empresarial vía:

private credit

leasing

factoring

asset-based lending

En EE.UU., los intermediarios no bancarios representan una parte creciente del crédito corporativo.

Conclusión comparativa:

→ México tiene un sistema financiero subdesarrollado en crédito productivo.

→ y no está usando a las SOFOM como palanca.

El problema estructural: crédito, riesgo y morosidad

Los datos muestran una realidad clara:

mayor riesgo en crédito a PyMEs.

→ mayor morosidad en intermediarios no bancarios.

→ menor acceso a garantías.

El propio Banco de México ha documentado que:

→ la morosidad está ligada a crecimiento económico, inflación y tasas.

→ mayor riesgo en segmentos pequeños.

→ sensibilidad elevada al ciclo económico.

Esto genera:

→ tasas más altas.

→ menor originación.

→ menor escala.

Exclusión bancaria: el problema crítico

Uno de los temas más graves del sector:

Los bancos no abren cuentas de cheques a SOFOM bajo criterios internos de PLD.

No es la ley.

Son políticas internas.

Esto implica:

→ requisitos adicionales no normativos.

→ filtros discrecionales.

→ exclusión operativa.

Consecuencia directa:

→ SOFOM sin cuenta propia.

→ estructuras indirectas.

→ riesgo operativo.

Esto genera un efecto perverso:

→ el sistema formal expulsa.

→ la operación se vuelve más compleja.

CNBV: supervisión costosa y auditor PLD restrictivo

El frente regulatorio se agrava con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Derechos de supervisión:

→ cobro obligatorio.

→ valor institucional limitado.

→ sin estadísticas sectoriales útiles.

La SCJN ha señalado la inconstitucionalidad del cobro cuando no hay proporcionalidad.

Pero en la práctica:

→ se sigue cobrando.

→ se sigue litigando.

→ no hay claridad.

Auditor PLD: cuello de botella regulatorio

Otro punto crítico:

→ los auditores externos en PLD deben ser aprobados por CNBV.

→ el nivel de aprobación es inferior al 20% en promedio.

Esto genera:

escasez de auditores autorizados.

→ costos elevados.

→ retrasos en cumplimiento.

→ estrés operativo para SOFOM.

El problema no es el control.

Es la capacidad del sistema para cumplirlo.

CONDUSEF: volumen sin calidad

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros reporta:

→ más de 1.5 millones de acciones de defensa.

→ miles de instituciones.

Pero el sistema presenta fallas:

→ bajo filtro técnico.

→ alta carga administrativa.

→ impacto reputacional.

Para las SOFOM:

→ costo operativo elevado.

→ distracción de recursos.

→ desgaste continuo.

El sistema mide volumen.

No calidad.

Nuevas cargas: APIs y funciones públicas

La exigencia de implementar APIs para reportes de personas desaparecidas refleja otra tendencia:

→ problemas públicos.

→ soluciones privadas.

Se trasladan a las SOFOM:

→ costos tecnológicos.

→ responsabilidades operativas.

→ cumplimiento regulatorio.

Sin incentivos ni financiamiento público o privado adecuado.

Poder Judicial: el verdadero cuello de botella

Aquí está el problema estructural.

El crédito en México no falla solo por regulación.

Falla por ejecución.

Civil y mercantil:

procesos de años.

→ recuperación lenta.

baja certeza jurídica.

Fiscal:

→ criterios recaudatorios dominantes.

→ litigios prolongados.

Penal:

→ impunidad superior al 90%.

Tecnología judicial

baja digitalización.

→ falta de interoperabilidad.

→ ausencia de métricas de productividad.

Esto impacta directamente:

→ crédito más caro.

→ menor recuperación.

→ menor inversión.

Como ya ha señalado la evidencia del sistema financiero:

→ la eficiencia judicial está correlacionada con la penetración del crédito.

El efecto no reconocido: expansión del crédito informal

Aquí está la consecuencia más grave.

Cuando el sistema formal:

→ no presta.

→ tarda en ejecutar.

→ encarece el crédito.

→ impone barreras.

El mercado no desaparece.

Se desplaza.

Y crece el crédito informal:

→ usura.

→ gota a gota.

→ financiamiento criminal.

Este tipo de crédito:

→ tiene tasas abusivas.

→ usa mecanismos de coerción.

→ no genera desarrollo.

→ sí genera violencia.

La sobrerregulación formal, combinada con debilidad institucional, termina generando:

→ expansión del crédito ilegal.

20 años después: un sector desaprovechado

Las SOFOM no son improvisadas.

Son:

→ operadores reales.

→ especialistas en crédito.

→ cercanos a PyMEs.

→ con conocimiento de mercado.

Pero el entorno las limita:

→ regulación creciente.

→ exclusión bancaria.

→ supervisión sin valor.

→ justicia ineficiente.

→ fragmentación gremial.

México necesita crédito productivo.

Y tiene un sector que puede otorgarlo.

Las SOFOM:

→ tienen experiencia.

→ tienen capacidad.

→ tienen mercado.

Pero enfrentan un sistema que:

→ las regula sin integrarlas.

→ les cobra sin fortalecerlas.

→ les exige sin acompañarlas.

El problema no es el sector.

Es el diseño institucional.

Si se corrige:

→ las SOFOM pueden ser un motor real de financiamiento.

Si no:

→ seguirán siendo un sector contenido.

→ en una economía que necesita exactamente lo contrario.

Mario Sandoval|CEO FISAN SOFOM ENR | Banquero y abogado especializado en recuperación de activos financieros, con más de 30 años de experiencia profesional a nivel directivo.