Una vez que concluya el registro de quienes buscan la coordinación de la defensa del voto en las gubernaturas, se abrirá un nuevo proceso para quienes aspiren a competir por las alcaldías de la Ciudad de México. La capital, por su peso político y simbólico, suele atraer la atención nacional debido a todo lo que representa en la vida pública del país. Ahí se concentran las principales instituciones del Estado y se articula buena parte del equilibrio de poderes. Por ello, no es extraño que se le considere el punto central del país.

Este contexto adquiere mayor relevancia por la cantidad de cargos que estarán en juego. Cada demarcación tiene su importancia, pero la alcaldía Cuauhtémoc destaca por su historia, su influencia y su papel estratégico dentro de la capital, lo que la coloca en una categoría distinta frente al resto de las alcaldías.

Si partimos de las últimas encuestas que se han publicado, desde luego, tenemos una lectura muy clara de lo que significa un punto con gran relevancia como ese. Como sabemos, la oposición, durante dos periodos consecutivos, lleva imponiendo condiciones. En esta última ocasión, básicamente para conocer a profundidad qué fue lo que pasó, tenemos que echar un vistazo al cúmulo de irregularidades que se suscitaron el día de la elección de aquel junio del 2024. Fue, ni más ni menos, un ejercicio plagado de inconsistencia que, inclusive, fue documentado por distintos medios de comunicación. Siempre vale la pena detenerse un poco, máxime cuando consideramos que fueron factores para influir en un resultado que, hasta ahora, ha dejado sin legitimidad a las autoridades de la alcaldía Cuauhtémoc.

Para toda la sociedad, principalmente la de la Ciudad de México, resulta sustancial observar el grado de compromiso y responsabilidad que existe. En la alcaldía Cuauhtémoc, por ejemplo, se vuelve evidente la ausencia de una alcaldesa que, a todas luces, está en todos lados menos atendiendo las causas de la población. No hay un puente de comunicación ni mucho menos un camino para propiciarlo. Alessandra Rojo de la Veja, en lo que va de su gestión, se ha dedicado a tratar de posicionarse en otras aspiraciones que la misma prensa conservadora hace alusión. Su cercana relación con el PRI y con el PAN, en efecto, la hace construir escenarios a futuro. Uno de ellos, dicen los comunicadores de la derecha, es la propia Ciudad de México o, en una de esas, la misma carrera por la presidencia de México. De entrada, no tienen una estructura operativa y territorial que sea capaz de abarcar cada uno de los espacios a los que hay que penetrar para platicar con la gente y sus principales necesidades.

Viendo el enorme fracaso que ha sido la gestión de la alcaldesa de Cuauhtémoc, se abren los espacios para ir pensando en la transición. Todas las encuestas, sin excepción alguna, le dan una ventaja considerable a Morena en esos pronósticos anticipados que hemos hecho por la cultura de participación anticipada que se arraigó. Eso, a su vez, está propiciando que los principales protagonistas se muevan en ese mosaico. Hay, a propósito, una larga lista de posibles aspirantes que, llegado el momento, levantarán la mano para buscar la hazaña.

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De todo eso, de suma relevancia, es importante que Morena vaya cerrando la brecha; es decir, comenzar a dibujar el mapa de lo que será el proceso interno ahora que las condiciones de triunfo para la izquierda son propicias. En el debate público, por ejemplo, giran alrededor de una órbita el nombre de hombres y mujeres que han comenzado a generar una corriente de opinión y, por ende, una correlación de fuerzas que puede terminar siendo la realidad concreta o, de plano, la piedra angular que revierta los dos pasados ejercicios en los que el partido guinda se quedó a un paso de gobernar el corazón de la Ciudad de México.

Sé que existe un conjunto amplio de perfiles que desde hace meses han comenzado a organizar encuentros y reuniones; sin embargo, en estos días llamó especialmente mi atención el nombre de Emiliano Rojas, actual coordinador de asesores de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados. Su liderazgo joven lo coloca como uno de los perfiles que mejor encajan en la idea de construir una candidatura competitiva en la Cuauhtémoc. Entre los comentarios que recibe, destacan las buenas referencias sobre su desempeño en las tareas legislativas que le han sido encomendadas.

Además, representa a una generación que está tomando un papel activo en reuniones con vecinos y liderazgos comunitarios en una zona clave de la capital. Me refiero a la alcaldía Cuauhtémoc, un territorio que la dirigencia nacional mantiene entre sus prioridades por su peso político y su relevancia histórica. Todo indica que ahí se perfila una contienda intensa, visible ya en la actividad que se despliega desde distintos frentes.

Y la oposición, acostumbrada a ganar últimamente la alcaldía Cuauhtémoc, no tendrá más remedio que entregar las llaves del despacho administrativo para que la izquierda, con el apoyo de las mayorías, regrese al lugar que siempre le ha correspondido, mayormente por la huella de trabajo que dejó a favor de los sectores más vulnerables. Si a esas vamos, también, en aquel entonces, se trabajó la movilidad, las estrategias para inhibir la contaminación, así como un plan integral para el desarrollo.