Por ahi algún personaje lumpen, de esos que la derecha busca volver “influencers” a base de promoción en redes sociales, salió con la puntada de que se restrinja el voto a “uno por hogar”, o quitárselo a quienes reciban apoyos sociales.
Más allá de que el hecho sea que alguna influencer sea de los personajes que haga esta protesta, parece que literalmente estos personajes no tienen abuela, porque el derecho al voto femenino se conquistó en México a finales de la década de los cuarenta.
¿Saben quienes también restringían el voto? Los yanquis de la época de la esclavitud y la segregación.
Tras la Guerra Civil y la 15ª Enmienda, que prometía el voto sin importar la raza, los estados del sur construyeron un entramado legal para anular ese derecho. Impusieron impuestos de capitación que muchos afroamericanos no podían pagar, y crearon pruebas de alfabetización que eran aplicadas de forma arbitraria por funcionarios blancos, quienes aprobaban a cualquier analfabeto blanco y reprobaban a negros con estudios. Las “cláusulas del abuelo” eximían de esos requisitos a quienes tuvieran antepasados votantes antes de 1867, un privilegio reservado solo para los blancos.
A esto se sumó la exclusión racial en las elecciones primarias del Partido Demócrata, que eran las que realmente decidían los cargos en el sur. Al declararlas “solo para blancos”, se eliminaba cualquier influencia negra en la contienda política real. Todo este sistema se apoyaba en una violencia cotidiana e institucionalizada: el terror del Ku Klux Klan, los linchamientos y la complicidad de las autoridades locales convertían el simple hecho de intentar registrarse en un acto de alto riesgo personal.
Para 1960, en estados como Misisipi, menos del 7% de los afroamericanos estaban registrados para votar. Esta discriminación no fue derribada hasta la Ley de Derecho al Voto de 1965, que prohibió estas barreras y permitió la supervisión federal para garantizar el registro en las zonas más opresivas. Fue la presión del movimiento por los derechos civiles y la acción del gobierno federal lo que finalmente rompió un sistema que, durante casi un siglo, había convertido el sufragio en un privilegio blanco.
Realmente la mentalidad de los conservadores está anclada en el más lamentable y oscuro pasado.



