El pecado de los políticos es que creen que el pueblo olvida pronto. El pecado del pueblo es que a veces les da la razón.
Octavio Paz, poeta y ensayista mexicano
La narrativa del expresidente López Obrador y de Claudia Sheinbaum ha sostenido la idea de que las acusaciones de los vínculos de Morena con el crimen organizado, funcionarios corruptos, huachicol fiscal y fraudes electorales son generadas por el conservadurismo, la ultraderecha, los partidos de oposición o Estados Unidos.
Reiteradamente AMLO manifestó que las críticas, acusaciones e investigaciones contra su persona y su movimiento tenían un origen político, electoral y que respondían a intereses creados, agrupándolas como “complot” o campañas de desprestigio.
La postura de Sheinbaum se ha mantenido en la misma línea: acusa a supuestos grupos opositores de financiar tendencias digitales para posicionar mensajes negativos y sostiene que políticos “antipatriotas”, medios de comunicación y representantes del antiguo régimen buscan debilitar a la Cuarta Transformación, para no perder sus privilegios.
Una narrativa de victimización y ocultamiento de datos que se volvió sistemática; sin embargo, el problema de esta narrativa es que los principales delatores de Morena están en Morena.
Cuando los morenistas hablan
Porfirio Muñoz Ledo, fundador de Morena y pieza clave para que López Obrador llegara al poder, acusó en 2022 al expresidente de mantener un “contubernio con el narco” y calificó al régimen como un “narcogobierno”.
Jaime Bonilla, exgobernador de Baja California por Morena y uno de los personajes más cercanos a AMLO en el norte del país, rompió con el partido y desde el Senado acusó a su sucesora, Marina del Pilar Ávila, de tener presuntos nexos con el crimen organizado y atribuyó la violencia en el estado a la ruptura de acuerdos con la delincuencia. Poco después Estados Unidos le retiró la visa.
En Ni venganza ni perdón, el exconsejero jurídico de AMLO, Julio Scherer Ibarra, señaló que Jesús Ramírez abrió las puertas de Morena a Sergio Carmona, el “Rey del Huachicol”, quien fue señalado por supuestamente financiar campañas de Morena.
Elena Chávez González, periodista y exesposa de César Yáñez, uno de los colaboradores más cercanos de AMLO, En su libro El rey del cash documentó una red de financiamiento para las campañas de López Obrador con “moches” provenientes de estados y municipios.
Úrsula Patricia Salazar Mojica, diputada local de Morena y sobrina de AMLO, quedó envuelta en un escándalo tras la difusión de audios en los que presuntamente negociaba “moches” con proveedores mediante la manipulación de facturas.
En Campeche, la gobernadora Layda Sansores acusó a Ricardo Monreal de traición y corrupción, y difundió audios de una negociación entre el zacatecano y Alito Moreno.
La misma Sansores denunció a Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad durante el gobierno de Adán Augusto López, como líder de La Barredora, filial del CJNG y por operar huachicol, espionaje político y malversar recursos.
El fraude viene de casa
En materia electoral, Morena tampoco necesita enemigos externos para exhibirse.
Durante el proceso interno de 2023, Marcelo Ebrard denunció irregularidades, clientelismo y uso indebido de recursos públicos para favorecer a Claudia Sheinbaum. Acusó la utilización de la estructura de los programas sociales e impugnó formalmente el proceso.
Alejandro Rojas Díaz Durán, durante años militante y consejero político de Morena, denunció imposición de candidaturas, manipulación de encuestas y utilización de recursos públicos en procesos internos. Terminó renunciando y acusando al partido de convertirse en un régimen autoritario.
John Ackerman, fundador y militante de Morena, acusó en 2022 un “fraude electoral flagrante”, compra de votos, acarreos y manipulación de urnas durante la elección interna del partido.
Santiago Nieto, hoy candidato de Morena a la gubernatura de Querétaro, cuando estuvo al frente de la UIF, habló de la existencia de vínculos entre financiamiento electoral ilícito y lavado de dinero.
No se puede tapar el sol con un dedo
Vuelven a surgir acusaciones desde dentro. Versiones indican que los señalamientos contra Julieta Ramírez, senadora con licencia y aspirante de Morena a la gubernatura de Baja California, apuntan hacia su propia jefa política, la gobernadora Marina del Pilar.
Morena se victimiza y acusa a la oposición de fabricar historias, no obstante, ignoran el “fuego amigo” proveniente de sus propios integrantes, exintegrantes y aliados, que al ver en riesgo sus intereses terminan revelando todo aquello que el discurso oficial intenta negar.
X: @diaz_manuel





