¡Bienvenidos amantes de la gastronomía! No hay algo más delicioso que comerse un tamal recién salido de la olla de vapor. Y si nos sacamos al niño Jesús en la Rosca de Reyes, estamos a días de pagar los tamales.

Si existe un alimento -dentro de la gastronomía mexicana- que se merezca una oda, son los tamales, porque así como de diversa es la cultura en nuestro país, los tamales no se quedan detrás.

Comencemos por el sur: los tamales chiapanecos, una delicia en toda regla. Nada más imaginen que tienen cerca de 350 variedades. Utilizan ingredientes que van desde la carne de cerdo, aceitunas, almendras, ciruelas pasas, huevo duro y plátano macho frito, pero hay muchísimos ingredientes más.

Tienen los clásicos de mole, los de bola, los de chipilín, el untado, el pinto, el Juacané, y así podríamos seguir. Son una verdadera delicia al paladar; a mí me gustan muchos los clásicos, mi madre tenía una amiga chiapaneca que en las fiestas hacía tamales, y solía darnos para llevar.

Y si nos vamos a Yucatán tenemos los vaporcitos, o el pib, tamal que se elabora para Día de Muertos o el Janal Pixan, que se cocina bajo tierra, y se sirve con un recaudo rojo llamado “k’ool”.

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¿Qué me dicen de los tamales oaxaqueños? Los tenemos del típico mole negro con pollo, pero también hay de frijol, e incluso hay dulces y muchas variedades más que son muy populares en la Ciudad de México, donde oímos a los vendedores pasar con una grabación que dice “tamales calientitos, tamales oaxaqueños”.

Y en la capital del país tenemos el super desayuno, que consiste en un tamal delicadamente colocado dentro de un bolillo, para transformarse en torta; podemos encontrar de mole, verdes, de rajas, y dulces de fresa, chocolate o piña.

Ahora, con la llegada de otras gastronomías al país, el tamal en la Ciudad de México no se restringe únicamente a los tamales del carrito de la esquina, o del puestito en la calle. Contamos con restaurantes que están reinventando este clásico, y utilizando ingredientes como queso de cabra, guisos de setas y adobos para hacerlos veganos, e incluso carnes como pato y pescado.

Los tamales canarios, algunas fuentes citan su origen en Michoacán, y otras en Veracruz, pero yo tengo una tía toluqueña que hace los mejores tamales canarios que he probado en mi vida. La diferencia con estos tamales es que en lugar de elaborarse con maíz, se hacen con harina de arroz, son dulces y se les pone nueces y piña.

Y ya que estamos por Michoacán, ¿qué me dicen de las corundas y los uchepos? Cada que tengo oportunidad de ir a Morelia, un buen desayuno debe incluir estos tamales, son una verdadera delicia.

Llegamos a los tamales que me vuelven loca: los norteños o también conocidos como tamales de dedo; la masa va “sazonada” con un caldillo de chiles chilpotles, guajillo y jitomate, que les aporta un color rojo característico, y se rellenan de carne deshebrada, guisada con chile chipotle y jitomate. Se comen de un solo bocado.

Aprovechen, el 31 de enero y el 1 de febrero en el Centro Cultural Los Pinos donde se llevará a cabo la Feria del Tamal. La entrada es completamente gratuita, habrán múltiples expositores, y se podrán degustar hasta 80 variedades diferentes de tamales, de lugares como Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Tabasco, Oaxaca, Veracruz, San Luis Potosí, solo por nombrar algunos de los estados del país.

De 10 de la mañana a 5 de la tarde, es el pretexto ideal para conocer la grandísima variedad de tamales que tenemos. La dirección es Molino del Rey 252, Bosque de Chapultepec, Primera Sección, Alcaldía Miguel Hidalgo.

Puede servir si tienen que pagar los tamales, y así sorprenden a sus comensales, con tamales distintos a los que se suelen comer en la Ciudad de México el Día de la Candelaria. Bon appétit!!!

Cat Soumeillera en X: @CSoumeillera