Estamos presenciando la era en que Donald Trump está a cargo de la nación más poderosa del mundo, o más bien, ellos se perciben como tal. En ese sentido continúan implementando medidas que, en lugar de incentivar la llegada en masa de turistas, parece que pretenden alejarlos totalmente.

Y es que dentro de los aeropuertos norteamericanos, el pasado 26 de diciembre se implementó una nueva política aduanera, que le permite al gobierno estadounidense recopilar información biométrica de los pasajeros extranjeros que entran o salen de los Estados Unidos.

Como parte de estas nuevas medidas, el gobierno federal fotografiará y escaneará a todo aquel viajero no estadounidense que llegue, pero también que salga del país, y esta nueva base de datos se contrastará con las existentes. Lo sorprendente, es que se está autorizando que los datos se mantengan vigentes y almacenados por un lapso de 75 años.

Pero eso no es todo, además se capturarán las huellas digitales e incluso muestras de ADN, ya que el Departamento de Seguridad Nacional tiene toda la autoridad de hacerlo so pretexto de su seguridad nacional.

Un cambio más que se estará aplicando a todo viajero extranjero, es que antes estaban exentos de estas medidas los menores de edad y los adultos mayores, pero actualmente los menores de 14 años, así como los adultos mayores de 79 pasarán por la misma recopilación de datos biométricos.

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A esto tenemos que sumarle los 250 dólares que se aplican para la visa integrity fee (tasa de integridad del visado), que se aplica para todo aquel que cuente con visa norteamericana, y que vayan de negocios, a trabajar, estudiar o por ser turistas. El gobierno de Donald Trump ha dicho que se reembolsará ese nuevo impuesto, pero como toda su administración, es la mar de opaca y no deja claras las reglas para ello.

A la par, no nada más se requerirán los datos biométricos de los viajeros, también deben sí o sí proporcionar a los agentes de migración un historial de sus redes sociales de los últimos cinco años, y proporcionar varios datos extra como direcciones de correos electrónicos, números telefónicos y hasta nombres de los familiares más cercanos.

Con estas nuevas medidas, el gobierno norteamericano busca identificar presuntas amenazas a la seguridad de la nación gringa, y claro, que la gente no se quede más tiempo del que le permitieron estar.

La Orden Ejecutiva 14161 de Donald Trump dice a la letra: “proteger a los ciudadanos de extranjeros que intenten cometer atentados terroristas, amenazar nuestra seguridad nacional, promover ideologías de odio o explotar las leyes de inmigración con fines maliciosos”.

Creo que todos entendemos el tema de la seguridad, pero en todo hay límites, y uno es a la privacidad de las personas; hurgar en redes sociales me parece terrible, ¿de verdad el ente naranja que gobierna los Estados Unidos cree que la gente va a correr en masa para ser sometidos a un escrutinio y ser tratados como criminales?

Porque eso es precisamente lo que están haciendo, si nos vamos a lo largo de la historia norteamericana, esa amenaza extranjera solamente existe en su cabeza, las grandes tragedias que han sucedido, la inmensa mayoría, han sido perpetrados por sus propios ciudadanos.

No estoy en contra del uso de datos biométricos, si es en aras de agilizar el ingreso al país y hacer el paso por migración más agradable. A nivel mundial eso es lo que se busca, que los viajeros se sientan menos intimidados, pero ahora con las nuevas políticas de viaje de los Estados Unidos, es complicado creer que la gente lo verá como un destino para viajar.

Y no es gratuita la pérdida que ha tenido la aviación norteamericana en 2025. El shutdown de más de 40 días que tuvo en jaque a las aerolíneas, como mero dato cultural y para que se den una idea, generó pérdidas para Delta Airlines de 200 millones de dólares, según su CEO, Ed Bastian.

Y ahora el gobierno norteamericano, con un mundial de futbol en puerta, se pone roñoso y añade más estrés a los viajeros internacionales, muy mala combinación. Pareciera que hace todo por destruir la industria aérea y de turismo.

¿Creerá que el turismo en su país no es importante? Pues para la U.S. Travel Association y la Tourism Economics, la derrama económica por turismo fue negativa, con una pérdida de pasaje del 12% y todo gracias a las nuevas políticas de viaje del gobierno norteamericano.

En el caso de la World Travel & Tourism Council (WTTC) y del National Travel & Tourism Office (NTTO), ellos registraron una caída del 7% de pasajeros solo entre enero y septiembre, lo que se traduce en una pérdida económica de 12 mil millones de dólares, comparado con el 2024.

En este espacio estaremos atentos, revisaremos qué tanto afectarán las nuevas medidas puestas en la llegada de pasajeros a los Estados Unidos y, por supuesto, su afectación a las aerolíneas, concretamente a las nuestras.