Durante años hemos hablado de la relación entre México y Estados Unidos en términos de frontera, migración, seguridad o diferencias políticas. Todo eso existe y forma parte de una relación tan intensa como compleja.
Pero hay otra realidad: México y Estados Unidos no solamente somos vecinos y socios comerciales. Somos coproductores.
Producimos juntos, compartimos cadenas de suministro, invertimos en ambos lados de la frontera y generamos millones de empleos que dependen de que esta relación funcione y se fortalezca.
Esto se confirmó en la cuarta edición de la 100 Summit, organizada por USMEXA, United States–Mexico Business Alliance, una cámara empresarial integrada por empresarias y empresarios estadounidenses interesados en hacer negocios, invertir y construir alianzas con México.
Como miembro honorario y fundador de USMEXA acompañé durante tres días a empresarias y empresarios que vinieron a nuestro país a reunirse con autoridades y empresas mexicanas, participar en encuentros B2B, conocer oportunidades en los estados y explorar proyectos concretos.
Esto es posible porque hay confianza en México y en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Desde luego, no es una confianza ciega. Quienes invierten preguntan por regulaciones, permisos, infraestructura y condiciones para invertir. Así debe ser. Pero encontramos empresas que quieren ampliar sus negocios en México y otras que están considerando establecerse aquí.
Una de ellas presentó una tecnología estadounidense de diagnóstico y analiza establecerse en México para utilizar nuestro país como plataforma para comercializarla en América Latina.
Eso es confianza traducida en proyectos.
En este esfuerzo merece un reconocimiento especial Marcelo Ebrard. El Secretario de Economía ha mostrado liderazgo, apertura y compromiso con el fortalecimiento de la inversión y de nuestra relación económica con Estados Unidos. Ha sido un interlocutor de quienes quieren invertir en México y un promotor decidido de las oportunidades que ofrece nuestro país.
Por ello, las empresarias y empresarios de USMEXA le entregaron durante la Summit un reconocimiento por su liderazgo para fortalecer la relación comercial y de inversión entre México y Estados Unidos.
La presidenta Claudia Sheinbaum encabeza un gobierno que tiene ante sí una oportunidad histórica. México cuenta con ubicación geográfica, talento, capacidad industrial, tratados comerciales y una integración productiva con Estados Unidos que difícilmente puede reproducirse en otra región del mundo.
Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y el mejor aliado de México.
Reconocerlo no disminuye nuestra soberanía. Una relación madura permite defender nuestros intereses nacionales y, al mismo tiempo, reconocer cuánto hemos construido juntos.
Empresas estadounidenses generan empleos en México y empresas mexicanas invierten y generan empleos en Estados Unidos. Nuestros procesos productivos están tan integrados que una misma pieza puede cruzar varias veces la frontera antes de convertirse en un producto terminado.
Tendremos diferencias. Es natural entre dos países soberanos con una relación de esta magnitud. Pero las diferencias no deben hacernos perder de vista lo esencial: nuestra gran oportunidad está en competir juntos frente al mundo.
México y Estados Unidos podemos consolidar, junto con Canadá, la región productiva más competitiva del planeta. Tenemos mercados, talento, energía, capacidad industrial, innovación y una geografía que nos obliga a pensar no solamente como vecinos, sino como socios estratégicos.
También quiero reconocer a Henry Moth, presidente de USMEXA, y a todo su equipo. La 100 Summit fue mucho más que una sucesión de reuniones. Hubo encuentros B2B, diálogo con productoras y productores, cooperativas, empresas y autoridades; visitas a Chiapas y Morelos, y proyectos que ahora deberán recibir seguimiento.
Ese es el valor de construir puentes empresariales: sentar frente a frente a quienes tienen una idea, a quienes tienen un producto, a quienes buscan un mercado y a quienes están dispuestos a invertir.
Durante los más de diez años que trabajé en Estados Unidos confirmé algo que esta Summit quedó demostrado: la relación entre nuestros países se fortalece cuando nos conocemos, dialogamos y trabajamos juntos.
Los gobiernos abren puertas y generan condiciones. Empresarias y empresarios, trabajadoras y trabajadores, emprendedoras y emprendedores de ambos países convierten esas oportunidades en inversión, empleos y bienestar.
La cuarta 100 Summit terminó. El trabajo apenas comienza.
Ahora corresponde convertir los contactos en proyectos, los proyectos en inversiones y las inversiones en empleos y prosperidad para ambos lados de la frontera.
Frente a quienes solamente encuentran diferencias entre nuestros países, es mejor mirar todo lo que podemos construir juntos.
México y Estados Unidos somos aliados, socios y, sobre todo, coproductores.
Ese es nuestro presente. Y es la clave de nuestra prosperidad compartida.



