El tema de la base de mantenimiento de Mexicana de Aviación, conocida como “Mexicana MRO” es un drama equiparable a una novela de Tolstoi. En pocas palabras, un dramón donde los lectores sufrimos de principio a fin, porque cuando creemos que el protagonista por fin encuentra la calma, paz y remanso que se merece, el escritor le dice no mi ciela, y vuelve a descargar sobre el personaje principal toda la tragedia angustiante que salga de su pluma y de su mente.

Algo similar ocurre -siempre desde mi imparcial punto de vista- con la base de mantenimiento “MRO”. Cuando en 2010, el hoy recién finado Jorge Gastélum Miranda decidió, a través de Tenedora K, cerrar las operaciones de la línea aérea Mexicana de Aviación, decidieron que el MRO quedara fuera del concurso mercantil, bajo el argumento que “era la única empresa rentable del Nuevo Grupo Aeronáutico”.

Por lo tanto, la base de mantenimiento se convirtió en la joya de la corona. Y estuvo operando durante cuatro años (del 2010 al 2014) sin que nadie la supervisara; fue durante el gobierno de Enrique Peña Nieto que se creó el Fideicomiso del MRO, y ahí comenzó la pelea por la administración de la base, y debe decirse que hace casi siete años, los sindicatos consiguieron arrebatarle a Gastélum la gestión del MRO.

Esto se los platico a muy grandes rasgos, y las cosas como son: en los primeros años de que la base siguió operando lo hizo con éxito; posteriormente entraron los sindicatos y la base siguió mostrando solidez, al grado que se hizo una ampliación del taller de pintura y otras mejoras que se inauguraron con bombo y platillo.

La base de mantenimiento siempre ha tenido un crecimiento sólido; sin embargo, en el 2024 se venció el plazo para “venderla”, y con el producto de la venta del Fideicomiso del MRO, fondear un pago a los trabajadores de la extinta Compañía Mexicana de Aviación, junto con el resto de las empresas de Nuevo Grupo Aeronáutico. Pero dos años después no ha sucedido, y seguimos esperando.

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Los sindicatos consiguieron una prórroga de un año y medio, que se venció en octubre del 2025. Hasta donde se sabe se solicitó una nueva prórroga, pero hoy por hoy los trabajadores no tenemos la certeza jurídica si se aceptó o no, y si ya valimos gorro. El contrato con el que se formalizó este fideicomiso del MRO es muy claro: si no se vende la base en el plazo acordado, el dinero que iban a poner los acreedores de Mexicana, regresaba a ellos.

A eso debemos sumarle que la gestión hecha por los tres sindicatos y la asociación del personal de confianza ha sido pésima y opaca; el grave problema es que ven a la base de mantenimiento como su negocio personal, y han provocado que hoy el MRO esté al borde de la quiebra.

Quiero compartirles el mensaje que desde adentro del MRO hace un compañero:

“Buenos días Ximena,

Pues otro golpe para MXAMRO y es que los tres centros de mantenimiento de Volaris, VIVA y Delta Techops están en este mes promoviendo “ferias de empleo” para contratar personal técnico mecánico, inspectores e ingenieros en aeronáutica.

Seamos claros la estrategia va dirigida a Mexicana MRO.

[En] Mexicana MRO con sueldos a la mitad, futuro incierto y falta de trabajo, seguramente habrá una deserción masiva de talento con experiencia, que buscarán nuevos horizontes y contratarse en estas tres empresas estables y con futuro.

En el sentido correcto esta oportunidad de contratarse con estas tres empresas es una bendición para los compañeros que merecen estabilidad laboral, que no les dio la actual administración del MRO.

Esto se suma al recorte de personal de diciembre. Ahora MXAMRO no vale un cacahuate. MXAMRO va en caída libre.”

Empleado anónimo del MRO.

Un mensaje que enciende alarmas. Y si no fuera suficiente, en enero y febrero de este año han recortado a 120 trabajadores de todas las áreas de la base de mantenimiento, entre técnicos y administrativos, como trabajadores generales, porque trascendió que no hay suficiente liquidez para afrontar el pago de la nómina.

Evidentemente, los trabajadores que siguen adentro se cuestionan y dudan del futuro del MRO. Están viendo cómo otras empresas están dispuestas a llevarse el talento, prometiéndoles estabilidad y mejores salarios.

Los sindicatos implicados son: la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), la Asociación de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA), el Sindicato Nacional de Trabajadores de Transportes, Transformación, Aviación, Servicios y Similares (SNTTTASS) y la Asociación de Empleados de Confianza del Sector Aeronáutico Mexicano (AECSAMAC), y no podemos tapar el sol con un dedo: literalmente están matando a la gallina de los huevos de oro por su ambición personal.

A ellos les recuerdo que tuvieron diez años, del 2014 al 2024 para realizar un avalúo para saber cuánto vale la base de mantenimiento. Pero ese es un dato que hasta la fecha no se tiene, porque no se ha realizado, ¿cómo se va a vender algo si no se conoce cuál es su valor?

¿Cómo se va a vender la base de mantenimiento si no sabemos cuál es su precio? No se necesita ser muy perverso para darse cuenta de que los sindicatos pretenden quedarse con este activo de la antigua Mexicana de Aviación, sin darnos un centavo a los trabajadores.

Pero se les olvida que, si no se aceptó la prórroga, los acreedores que ya tenía Mexicana hace 16 años, recuperan el derecho a cobrar los créditos que no han sido pagados. Y si no hay liquidez, ¿de dónde se van a cobrar? Pues de lo que exista del MRO.

Yo desde este espacio hago un fuerte llamado al gobierno de Claudia Sheinbaum y a las autoridades correspondientes, la clase trabajadora está fastidiada de que le vean la cara, y que siempre sea la que sale perdiendo.

Pedimos que intervengan y pongan orden, sobre todo transparencia con la administración que en los últimos años han llevado los sindicatos y la asociación del personal de confianza.

Si no vamos a recibir nada, que sean claros y dejen de andarse por las ramas; solamente hay algo peor que la muerte: la incertidumbre sobre nuestros derechos. Por eso empecé a hablando de Tolstoi, porque este caso bien podría encajar en una novela suya; los trabajadores vemos el tren que se acerca, y a muchos les invaden las ganas de arrojarse a sus ruedas, por la abrumadora desesperación, por la sensación de aislamiento social, y por la convicción de que quien cuida y protege nuestros derechos, hoy simplemente nos ignora.