Donde reina la responsabilidad, el gobernante debe rendir cuentas de sus actos ante aquellos cuyos destinos preside.

Winston Churchill

En la política mexicana se ha vuelto costumbre confundir rendición de cuentas con propaganda. Los informes de gobierno, que deberían servir para informar y ser evaluados, terminan con frecuencia convertidos en ceremonias de exaltación personal.

Por eso, desde Dzitya: donde por primera vez se rindeforme en una comisaría y un pueblo originario, el Segundo Informe de Trabajo de la presidenta municipal de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, merece destacarse: por la sobriedad de un gobierno que entiende que informar no es celebrar al gobernante, sino responderle a los ciudadanos.

Cecilia presentó su informe ante el cabildo y después llevó su mensaje a la comisaría de Dzityá, frente a personas que han sido usuarios y beneficiarios directos de los programas municipales. Ahí está buena parte de su estilo de gobernar: cercano, humano, de escuchar, abrazar y caminar con la gente.

Mientras otros viven atrapados en la confrontación, ella ha transitado ataques internos y externos sin convertir la grilla en el centro de su administración. Su respuesta ha sido trabajar y entregar resultados.

Mérida comienza a consolidarse como una ciudad de vanguardia, no solamente por la seguridad que la distingue, sino por el buen gobierno, la certeza jurídica y una visión moderna de ciudad.

Las columnas más leídas de hoy

Uno de los avances más importantes es el nuevo Plan de Desarrollo Urbano, después de casi una década sin una actualización integral.

Nuevas reglas para ordenar el crecimiento, proteger el arbolado, mejorar banquetas, impulsar corredores verdes y dar mayor certeza a ciudadanos e inversionistas.

A ello se suma el avance hacia un gobierno digital, con trámites y servicios que modernizan la relación entre ciudadanos y Ayuntamiento.

El equipo

Nada de esto ocurre por casualidad. Detrás hay un equipo de colaboradores leales, capaces, con experiencia y sobre todo, con vocación de servicio.

Gobernar bien nunca es obra de una sola persona.

También hay que reconocer algo poco común en estos tiempos de polarización: siendo Mérida gobernada por una fuerza política distinta a la estatal y federal, Cecilia extendió la mano tanto al gobernador como a la presidenta de la República. Cooperar por la ciudad antes que alimentar diferencias partidistas debería ser la regla.

Por supuesto, ningún gobierno está exento de crítica. Todo informe debe ser revisado, cuestionado y contrastado. Esa es precisamente la esencia de rendir cuentas: entender que el poder pertenece a los ciudadanos.

Mérida enfrenta también los ataques de quienes quisieran regresar a la política, teniendo la cola grande, de los intereses personales, la confrontación y de quienes han hecho del erario una forma de vida. Confío en que los meridanos sabrán distinguir entre propaganda, berrinches y resultados.

Porque un informe no debe ser un monumento al gobernante.

Debe ser un examen del gobierno.

Y en tiempos donde abundan los cultos a la personalidad, Mérida vuelve a poner la vara muy alta: cercanía, resultados, planeación, innovación, instituciones y respeto absoluto a los ciudadanos.

X: @diaz_manuel