Marina Herrera Aragón (algunos la colocan como Herrera de Carrillo; porque se casó en segundas nupcias con el caricaturista David Carrillo, fundador de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas) fue nombrada con el sobrenombre comercial de Marilú, La Muñequita que Canta. Mote que se probaría a sí, verídico, pues desde que comenzó a hacerlo, nunca dejó de cantar hasta prácticamente el día de su fin vital. Muñequita, guapa, agradable, simpática, hermosa, en la juventud; muñeca atractiva y sensual en la mediana edad; muñequita vieja, anciana muñequita, hacia el final. Siempre conservó una suerte de rostro sonriente, amable. Cosa rara en la mayoría de las personas, su fisonomía le fue fiel desde que vemos sus primeras películas (aunque había debutado desde los 12 años como cantante en Tampico, Tamaulipas), hasta sus últimas entrevistas y presentaciones en vivo.
Pero musical y artísticamente, lo más sobresaliente es que sostuvo un canto homogéneo, sostenible, fresco en el tiempo, durante todo su tiempo: voz agradable, línea de canto perceptible, muy buena afinación (esencial en todo canto), sobretodo, clara y sincera expresividad: supo decir al cantar; este es un arte no común. Se puede tener buena, bella, fea, potente, débil, o voz regular, pero saber decir con belleza alcanza otro nivel lírico y estético. Eso lo alcanzó Marilú, siempre: por eso canta y canta y sigue cantando.
[Para los que gustan del tango, Marilú los cantó muy bien, aquí va “Nostalgias”, de Juan Carlos Cobián (música) y el poeta Enrique Cadícamo (letra), cuya versión me parece superior incluso a la de la argentina Libertad Lamarque]:
Es decir que Marilú cantó alrededor de 80 años de los 95 que vivió; esto sí es impresionante. Con muchas de las cantantes que hemos visto y escuchado en este espacio, compartió época, estética y estilo, mas sobrevivió a la mayoría. Se ha dicho que fue “la última bolerista”, pero hay que recordar que María Victoria continúa con vida. Es probable que la afirmación se refiera a la última que continuó cantando hasta las dos primeras décadas del siglo XXI, pero también María lo hizo; es cuestión de hallar los registros y cotejar las fechas de presentación de ambas.
[“Ven, ven”, de Federico Baena]:
Al parecer, ni Marina ni Marilú tuvieron tropiezos que les produjeran alguna alteración definitiva o grave en su vida personal y artística (tal vez el paso de un matrimonio a otro…). Algunas colegas suyas se retiraron de los escenarios al casarse, otras abandonaron el canto por causas diversas. Pero la línea vital de Marina y la artística de Marilú no dejan otra impresión que una forma de alegría y felicidad continúa. En sus entrevistas se percibe ese estado de gracia permanente de principio a fin; la gracia y el temperamento alegre. Estas palabras de 2016 lo confirman: “Mi vida es cantar y seguiré haciéndolo hasta que el público me lo permita, cuando ya no me acepten seguro voy a llorar, y tendré que retirarme, pero mientras eso no suceda seguiré, porque aún tengo facultades” (Wikipedia).
[“Me gustas porque me gustas”]:
Pero en realidad, no tuvo esa oportunidad de llorar, porque cantó y bien hasta el final, conservando el aire, el fraseo, la expresividad, la afinación (sólo algunos pequeños problemas en la nota sostenida al fin de algunas canciones).
A consecuencia de ese estado de gracia, de la aparente ausencia de conflictos personales y artísticos, su biografía es un trazo constante y sostenido de lo que se llama una carrera amplia, prologada: desde su primera grabación discográfica y sus primeras películas exitosas al lado y bajo la dirección en particular de Joaquín Pardavé (exitosas y graciosas, que valen la pena de verse), a sus últimas interpretaciones. Fue una estrella juvenil del espectáculo de su tiempo y se sostuvo como actriz y cantante. Sobre todo como intérprete, hasta el final. Lo curioso es que los diccionarios de música en México no la registran a pesar de su condición de actriz protagonista y de cantante exitosa de boleros; aunque también cantó otros géneros o estilos como la zarzuela y los tangos. Por lo pronto, aquí va el registro básico de su cine de acuerdo a Wikipedia e IMDb, procurando un cotejo entre ambas fuentes pues son incompletas o tienen errores y el registro está a nombre indistintamente de Marina Herrera, Marilú o Mari Lu; aparte de que existen otras Marilú.
[“Mía nomás”, de Agustín Lara. En vivo, en el programa Boleros y un poco más; hacia el 2000, ya pasados los 70 años, conserva intactas sus capacidades vocales e interpretativas]:
Filmografía
La liga de las canciones. Chano Urueta, 1941. Cantante infantil.
Los hijos de Don Venancio. Joaquín Pardavé, 1944. Marilú (acreditada como Mari Lu).
Los nietos de Don Venancio. Joaquín Pardavé, 1946. Marilú (acreditada como Marilu).
El barchante Neguib. Joquín Pardavé, 1946. Rebeca (acreditada como Marilú).
Ahí viene Vidal Tenorio. René Cardona, 1949.
Dos tenorios de barrio. Carlos Vejar hijo, 1949.Carmelita (acreditada como Marilú).
Los hijos de nadie. Carlos Vejar hijo, 1952. Rosa (acreditada como Marina Herrera «Marilú»).
La cobarde. Julio Bracho, 1953. Lupita, la criada (acreditada como Marilú).
Martes 13. José Díaz Morales, 1954. Meche (acreditada como Marilú).
[“Caminos de ayer”, de Gonzalo Curiel]:
Y considerando su ausencia en diccionarios y lo escueto de su semblanza en páginas diversas, cito algunos datos complementarios en la fuente más confiable en relación a Marilú:
“Marina Herrera Aragón (Cárdenas, San Luis Potosí, 18 de julio de 1927- Ciudad de México, 16 de febrero de 2023), conocida como Marilú o La Muñequita que Canta, fue una cantante y actriz mexicana… Después de la muerte de su padre, la familia se trasladó a Tampico, Tamaulipas, donde Marilú ganó un concurso de canto y se unió a la compañía de un comediante llamado Don Catarino. En noviembre de 1940 se unió a la compañía de Paco Miller, que más tarde recorrió los estados mexicanos.
[“Pensamiento”, de Alfredo Núñez de Borbón. En vivo en Boleros y un poco más; 1999 o 2000, orquesta de Reynolds Peña. En Marilú se expresan bellamente las canciones de este compositor]:
“Afincada en la Ciudad de México, Marilú se convirtió en una intérprete de la estación de radio XEW y participó en su primera película, La liga de las canciones de 1941. Su carrera como cantante la llevó a presentarse en el Teatro Lírico y el Teatro Follies, y en 1943, cantó en el centro nocturno Waikiki y se unió a la compañía de Alfonso Brito en el Carpa Colonial… Después de firmar un contrato con la productora Filmex, estudió arte dramático con Gustavo Villatoro y compartió créditos con el actor y director Joaquín Pardavé en tres de sus películas…
“En 1952, firmó un contrato de exclusividad con Discos Peerless y lanzó su primer éxito, «Veleidad», con el que obtuvo el récord de ventas. Para Peerless, también grabó «Inquietud», «Consentida» y una versión en español de «Hi-Lili, Hi-Lo» (de la película estadounidense Lili). En 1958 grabó Noche de luna, un álbum de canciones de Gonzalo Curiel, para el sello Vik de la RCA Víctor. En la década de los sesenta grabó dos álbumes, Tangos de Buenos Aires y Marilú Hoy. Sus álbumes más recientes son Cuidado muy sentimental y Recordando a Daniel Zarabozo.
“El 16 de febrero de 2023, Marilú falleció en Ciudad de México a los 95 años de edad.”. (Wikipedia).
[“Consentida”, Alfredo Núñez de Borbón]:
Marilú fue objeto de múltiples homenajes y reconocimientos tanto del público como de las instituciones (entre estas, la Fonoteca Nacional y la Secretaría de Cultura). Sin duda, recibir el aplauso desde el escenario fue lo mejor para ella. Espacio desde donde entregó con convicción su histrionismo, su estilo y arte interpretativo. Y lo mejor para nosotros es que, en disco, cine y televisión, podemos escuchar y ver la mayor parte de su testimonio y legado de su paso vital y artístico por un tiempo ido, pero en cierta manera recuperado o recuperable por la memoria de la vista, la audición y el goce estético.
[“Terciopelo”, de Alfredo Núñez de Borbón]:

Héctor Palacio en X: @NietzscheAristo




