A principios de mes, tal y como se tiene presupuestado, la dirigencia nacional de Morena dará a conocer los resultados de la aplicación de la encuesta. Al ser un marco de suma relevancia, hasta donde sabemos, será un formato similar al que se llevó a cabo en la antesala de las elecciones de 2024; es decir, se darán cita todos los aspirantes y, en un acto de unidad, cerrarán filas con quien sea ungido como coordinador o coordinadora de la defensa del voto.
Esto, para empezar, significa una posición de cohesión y una muestra de fortaleza hacia afuera del movimiento. Lo que viviremos, como primera impresión, será la proyección de las bases de una campaña que tiene matices ganadores en la mayoría de las entidades federativas. Me refiero al volumen que podrá captar la causa de la izquierda ahora que la oposición ha venido abajo.
En estos momentos, por ejemplo, la oposición se ha quedado sin aliento. La profunda crisis que atraviesan ensancha más las posibilidades del triunfo de Morena. Es como un tsunami que no se detendrá y arrollará al contrapeso que no es, como años atrás, ni la sombra de lo que algún día fue. Solo es cuestión de mirar los síntomas de una enfermedad que no tiene antídoto para salir adelante. Lo que vive el PRIAN es un desmoronamiento que los ha llevado a un punto de quiebre. De hecho, eso los imposibilita a participar con mayor decoro. Por eso recurren a la guerra sucia y a las calumnias que propagan en las redes sociales.
Como consecuencia de todo ello, sin duda, estamos completamente seguros de que lo que se avecina es una derrota aplastante para la oposición. Basta ver la diferencia que se promedia en las encuestas. Todo eso mantiene a la coalición Seguimos Haciendo Historia como un vehículo fuerte y nutrido de estructura territorial.
Considerando el trecho que promedia Morena de ventaja en la mayoría de las entidades, podemos identificar el grado de legitimidad que alcanzará. La izquierda, por ejemplo, tiene tiempo caminando en territorio. Eso, además de reivindicar el compromiso, fortalece los soportes de un movimiento. Si vemos las cosas desde esa perspectiva, las circunstancias pondrán a prueba a una oposición que ha perdido la brújula. Ahora que las encuestas nos ayudan a esclarecer un poco el panorama, sobra decir que no podemos negarnos al futuro que muy pronto comenzará a escribirse, mayormente en entidades donde gobierna una fuerza distinta a la de Morena.
Ahora que se abrirá un nuevo capítulo en Nuevo León, con el triunfo que obtendrá Morena, vienen en puerta enormes desafíos para recomponer las políticas públicas. Esos retos, tomando en cuenta todo lo que engrosa una administración estatal, son mayúsculos, pero posibles cuando existe voluntad y responsabilidad. Tatiana Clouthier, al ser la apuesta más sólida de la sociedad y de Palacio Nacional, tendrá la encomienda —ahora que su nombre está a la vista de todos— de efectuar responsablemente una labor enfocada a lo colectivo desde el despacho del ejecutivo.
Solo es cuestión de esperar los resultados del proceso interno y, a la postre, la elección constitucional, donde la máxima gratificación será el galardón de gobernadora. Parece claro que ese será el destino de la entidad del norte del país a la hora en que la izquierda alcance la victoria en las urnas. Incluso, eso nos ayuda a esclarecer el trabajo que se tiene que maniobrar para fortalecer la industrialización, uno de los grandes polos de desarrollo del norte.
Y como la voluntad del pueblo será respaldar al proyecto de transformación en la mayoría de las entidades, Ana Lilia Rivera, quien será la ganadora de la encuesta de acuerdo con la lógica de las circunstancias, llegará con una base social muy amplia que viene respaldando su trabajo. Siendo así, también hay enormes desafíos que deben profundizarse en Tlaxcala. Uno de ellos, ahora que la senadora ha logrado afianzarse con el grueso de la población, será responder a esa exigencia tan elevada que brota del mandato popular en rubros como seguridad, educación, salud y programas de asistencia.
Antes de que eso suceda, hablando al interior, la legisladora tendrá la tarea de articular un solo vehículo a fin de subsanar cualquier fisura que pudiese provocar el resultado final de las encuestas. Aunque serán mínimos, producto del compromiso que todos sellaron en un pacto de unidad, serán de vital importancia porque eso será, en un futuro, la labor constante para llevar a ese enclave del país a otras latitudes de progreso ahora que los desafíos de movilidad social están a la orden del día.
De cara a estos enormes desafíos, que son prioridad de la presidenta Sheinbaum, Tatiana Clouthier y Ana Lilia Rivera, dos mujeres que tienen el respaldo de las mayorías en sus enclaves, entienden a la perfección la enorme responsabilidad con la que cargarán ahora que se abrió y ensanchó la posibilidad de llegar al despacho del Ejecutivo estatal.
De hecho, hemos trazado esta hipótesis partiendo de los datos que se propagan en las encuestas de mayor credibilidad, pero, sobre todo, del sentir social que inclina la balanza a las causas de dos mujeres que, por su labor, tienen el apoyo de Sheinbaum para arrasar con categoría.



