La confianza que ha despertado Claudia Sheinbaum desde el momento en que asumió la presidencia revela múltiples señales que, lejos de ser cuestionadas, deben reconocerse, sobre todo cuando continúan generando resultados favorables. Hay suficiente evidencia para analizar este fenómeno con seriedad. Antes de entrar en detalles, es indispensable derribar la narrativa opositora que insiste en presentar a México como un país fracturado. Incluso medios tradicionalmente conservadores admitieron que el Mundial funcionó como un espacio de cohesión nacional en un contexto que ellos mismos describían como altamente polarizado.

Quienes observamos la realidad a partir de datos provenientes de instituciones confiables sabemos que el ambiente predominante es de confianza. No solo por las señales claras que emiten las instituciones del Estado, sino también por los elementos que se comunican día con día y que, al ser visibles, permiten comprender con mayor claridad que México atraviesa un momento de impulso en diversas áreas estratégicas.

Nuestro país, en general, ha mostrado su respaldo incondicional a la presidenta de México. Claudia Sheinbaum, por ejemplo, cuenta con el apoyo de 7 de cada 10 mexicanos. Cualquiera puede mencionar que son números inflados; sin embargo, todo eso lo confirma una cantidad importante de casas encuestadoras y, mejor aún, la propia percepción que se siente de norte a sur. La inmensa mayoría de ciudadanos, dentro de esta perspectiva, alcanza a percibir el grado de compromiso o, de plano, la atmósfera favorable que ha hecho posible que nuestra patria siga viendo la prosperidad. Parte de ese trabajo, diseñado de la misma participación, ha dinamitado el desempeño, que es lo que marca el rumbo de una nación. Todo ese diseño, operado y pensado para acrecentar el desarrollo, se moviliza con un dinamismo que bien merece el reconocimiento público.

Tras el trabajo realizado y la buena planeación, México, siendo un motor de desarrollo sustancial, sigue apuntalando su crecimiento. Los datos del INEGI, siempre confiables, confirman que nuestro territorio atraviesa uno de sus mejores momentos. De hecho, los pormenores de una institución como la que citamos, sobra decir, son alentadores ante la percepción del 5.1 al alza anual. Eso, ya lo dijimos, es el reflejo de confianza que transmitimos a países que han volteado a vernos como una nación en avanzada. Inclusive, todo esto es notorio ahora que vemos la principal apuesta a la modernización e innovación. La industrialización, por ejemplo, vino a revolucionar. Sin ella, evidentemente, no podríamos hablar con claridad de lo que acontece, mucho más ahora que todo eso ha sido aprovechado para generar obra e infraestructura, pero sobre todo crear fuentes de empleo y desarrollo sostenido.

Muchas de estas peculiaridades, ahora que tenemos los datos a la mano, nos marcan la pauta para saber que una de nuestras principales apuestas, ahora que México se ha ido pacificando, es la confianza que proyectas en los mercados internacionales. Una de las empresas más importantes a nivel mundial, sobra decir, es Toyota.

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Precisamente ayer, a través de un comunicado, supimos que esa compañía mantendrá y, de paso, fortalecerá su plantilla con una inversión millonaria que supera los 500 millones de dólares. Esto, sin ir más lejos, es producto de las gestiones de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum.

Tan solo con la inversión de la que hablamos, en el corto, mediano y largo plazo, comenzaremos a ver concretado un proyecto a gran escala en desarrollo territorial; o sea, habrá más carreteras, hospitales, escuelas y espacios de convivencia en los que se promueva la ciencia y el deporte. Al optar por ello, en esa plataforma de oportunidades, veremos mejor impulso en los servicios que, en retrospectiva, se han modernizado ahora que México ha sabido adaptarse a los cambios vertiginosos de un mundo globalizado.

Esa determinante visión de la presidenta, ahora que vemos detenidamente los datos que divulgó el INEGI, nos permite saber que vamos por la dirección correcta. La decisión de apostar por un México más próspero ha sido, en definitiva, uno de los principales motores. Desde luego que todo eso, ante el desencanto que vive la oposición, es un enorme revés para ellos. Para nosotros, en cambio, representa una ventana de oportunidades o, de plano, un punto de equilibrio para tener una mejor calidad de vida. Cuando hay inversiones, por lógica, hay tranquilidad, confianza y opiniones positivas por la labor del proceso de transformación que encabeza Claudia Sheinbaum.

En este contexto, un grupo de negociadores viajó a Washington para preparar la tercera ronda de revisión del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Con la confirmación de que el T-MEC continuará vigente —gracias al clima de confianza y al trabajo eficaz de quienes llevan el proceso— existe una expectativa sólida de que el país siga avanzando y rompiendo inercias. Este tema, por supuesto, lo desarrollaremos con mayor amplitud en los próximos días dentro de nuestra columna de opinión.