Son tiempos difíciles, donde lamentablemente los hechos de una nueva guerra ha golpeado la humanidad nuevamente. Un país poderoso invade otro país, bombardeando y matando. Donde los derechos humanos parece una frase de intelectuales.

La violencia parece ser una conducta que se utiliza para someter, sin importar las consecuencias catastróficas, incluyendo la consecuencia más nefasta, la muerte.

El avance de la ciencia y la tecnología nos traen imágenes de la guerra en vivo y en directo. Y en diferentes partes del mundo se realizan marchas o manifestaciones a favor de la paz.

Es una oportunidad que tenemos los seres humanos de cambiar, de dejar a tras la violencia. El deporte es una hermosa herramienta de superación para unirnos. Sin embargo, los violentos se filtran también en el deporte, en este caso el futbol, el deporte más popular del mundo.

Los hechos sangrientos que han sucedido en México, en particular en la ciudad de Querétaro, han lastimado una vez más, nuestra sociedad y al mundo del futbol.

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Un deporte donde  se intenta pregonar constantemente los valores humanos y la sana competencia desde las edades más tempranas. Esa pelota que moviliza los corazones y los hace ilusionar a pequeños y a grandes, hoy se ha manchado una vez más de sangre.

Son necesarias políticas de sana convivencia en el deporte. Que sea ley. Recordando que la esencia del deporte es la salud física y mental.

Se necesita medidas urgentes, claras y firmes. Debemos resistir y no resignarnos a los violentos. Desde medidas gubernamentales y reglas que se apliquen, hasta formar una conciencia clara sobre lo que es el deporte y la sana convivencia en nuestra sociedad.

La guerra deja secuelas nefastas y de muerte. En el futbol la violencia también.

Será trabajo de toda la sociedad y de las personas que trabajamos en este maravilloso deporte, usar las herramientas del conocimiento, y toda nuestra voluntad para ganarle a este flagelo que es la violencia.