Desde la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor, hoy queremos platicar contigo sobre un concepto financiero que parece inofensivo, pero que encierra un riesgo enorme para la economía de miles de familias: el pago mínimo.
Como expertos en finanzas personales y defensores de los deudores, queremos explicarte esto con peras y manzanas para que nadie caiga en el juego de los bancos.
¿Qué es realmente el pago mínimo?
Imagina que el pago mínimo es como un botón de emergencia. Es la cantidad más pequeña que el banco o tienda departamental te exige pagar ese mes para considerar que tu cuenta está al corriente.
Al cubrir este monto, logras tres cosas inmediatas:
- Evitas que te reporten con una marca negativa en el buró de crédito.
- Frenas las llamadas molestas de los despachos de cobranza.
- Te libras de los cargos extra por pago tardío.
Suena a una buena solución para un mes difícil, ¿verdad?. Pero aquí es donde empieza la trampa.
La ilusión de tener el control
El pago mínimo está diseñado psicológicamente para darte una falsa sensación de tranquilidad. Al ver que la cantidad a pagar es baja, sientes que tienes el control de tus finanzas y que puedes manejar la deuda sin problemas. Piensas: Pagué lo que me pidieron, todo está bien.
Sin embargo, para la institución financiera, tú eres el cliente ideal. ¿Por qué? Porque al pagar poco, aseguras que la deuda siga viva por años, generándoles ganancias constantes sin que tú logres salir del agujero.
La letra chiquita: ¿por qué es un peligro financiero?
Aunque pagar el mínimo te salva de problemas hoy, es una estrategia que beneficia casi exclusivamente al banco. Cuando haces ese pago pequeño, el dinero se distribuye de una forma que quizás no esperabas: la mayor parte se va a pagar intereses, comisiones e impuestos (IVA), y solo una parte diminuta (a veces monedas), se va a reducir lo que realmente debes (el capital).
El riesgo real en México:
Con las tasas de interés actuales en nuestro país, la matemática juega en tu contra. Si te limitas a pagar siempre el mínimo:
- Tiempo perdido: terminar de pagar una deuda te puede tomar más de diez años.
- Dinero tirado: debido al efecto bola de nieve de los intereses, podrías terminar pagando una cifra exorbitante, mucho más del triple del valor original de lo que compraste.
Además, pagar intereses por años tiene un costo invisible: limita tu capacidad de ahorro. Todo ese dinero que regalas en intereses es dinero que no puedes usar para invertir, irte de vacaciones o cambiar de auto.
Nuestra recomendación de oro: sé totalero
Desde la Defensa Del Deudor, nuestro consejo es claro: usa el pago mínimo solo en casos de extrema emergencia (desempleo o enfermedad), nunca como hábito.
Para usar el crédito realmente a tu favor, lo ideal es convertirte en totalero. Esto significa pagar el total de todo lo que compraste en el mes antes de tu fecha límite de pago.
El beneficio: si lo haces así, te estarás financiando con el dinero del banco por hasta 50 días sin pagar ni un solo peso de intereses. Es dinero gratis por un tiempo corto, siempre y cuando liquides el total a tiempo.
¿Sientes que la deuda ya te ganó?
Si ya caíste en la trampa del mínimo, ves que tu deuda no baja a pesar de tus esfuerzos y sientes que pagar se ha vuelto insostenible, es crucial buscar ayuda a tiempo.
No esperes a que la situación sea crítica. Acércate a la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor. Estamos aquí para brindarte la asesoría especializada y encontrar soluciones reales y justas que te permitan recuperar tu tranquilidad financiera.




