LA POLÍTICA ES DE BRONCE

Morena tiene mucho que agradecer a Vicente Fox. No hablo de hace 26 años, cuando triunfó sobre el PRI y terminó con 71 años de priistas en la Presidencia de la República. Hablo de la incontinencia discursiva que caracterizó a su gobierno y de sus recientes apariciones públicas. No falla. Cada que Vicente Fox sale a la opinión pública, la riega o, mejor dicho, habla sin filtro.

Sus declaraciones son la prueba viviente del discurso morenista en contra del PAN y del PRI. Lo que fue, por el manejo mediático, su principal fortaleza en su campaña presidencial se convirtió en su talón de Aquiles durante su gobierno y en su marca personal como expresidente.

Sus palabras derribaron el discurso del líder panista Jorge Romero, quien mantenía la postura de ir solos en el proceso electoral del próximo año, porque el PRI es peso muerto al ser el partido con más opiniones negativas y Alejandro Moreno, el líder más desacreditado de México.

No solo eso, los dichos de Fox comprueban que el PRI y el PAN siempre han sido lo mismo; además, fortalecen el discurso de la Cuarta Transformación de que la transición del año 2000 fue una simple fachada.

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Para no hacer el cuento largo, las recientes apariciones y declaraciones del expresidente, al lado de Alejandro Moreno, el terrible Alito, en la sede nacional del PRI, ese elefante blanco de una manzana sobre Insurgentes Norte, cuyo deterioro representa la imagen viva de la debacle priista, son oro molido para el discurso morenista. Una imagen vale más que mil palabras, pero si la imagen es reforzada con palabras, como en este caso, qué mejor.

Pues no, a Vicente Fox no se le quitó lo malhablado, ni a los priistas lo mañoso y lo tramposo. Bien dicen que la historia es cíclica, solo que algunas veces se presenta como tragedia y otras como comedia, y hoy vemos un capítulo, patético, de la tragicomedia mexicana.

Hagamos a un lado la imagen y pensemos en el fondo: ¿tiene algún futuro la alianza PRI-PAN en el próximo proceso electoral? Con excepción de la disputa por la gubernatura de Nuevo León, la respuesta es no. El PAN no necesita al PRI para conservar sus gubernaturas, inclusive en Chihuahua, donde se prevé la elección más competitiva. En Aguascalientes y Querétaro, una alianza con el PRI, más que sumarle votos, se los quitaría. En la Ciudad de México, por ejemplo, si Morena retrocede en alguna alcaldía será ante el PAN, no ante los priistas. Incluso Alessandra Rojo de la Vega, la mediatica alcaldesa de Cuauhtémoc, se incluye en la cuenta panista, no en la priista.

El PRI solo aspira a ganar, en la elección federal, distritos electorales de Durango y Coahuila. Por eso Alito es tan insistente en una alianza, no únicamente para sumar fuerzas en contra de Morena, sino para obtener, por medio de ésta, mayores posiciones en distritos que sabe perdidos o bien obtener un número mayor de diputados plurinominales para repartir entre sus incondicionales.

Vicente Fox, el que un día derrotó al PRI, se ha convertido en el tonto útil de los priistas. Ver para creer.

Eso pienso yo. ¿Usted qué opina? La política es de bronce.