Típicamente las oficinas de Relaciones Exteriores suelen ser bastante estrictas cuando se trata de recabar datos biométricos para las nuevas fotografías de los pasaportes que se renovaron desde 2024, cuando el sistema de chips fue incorporado. Este sistema, que ya es usual en la Unión Europea, acumula y transfiere datos personales vinculados al pasaporte, entre los que suelen estar rasgos desagregados como iris y forma de las orejas, básicos para identificar y diferenciarnos.

Es por ello que destaca tanto el reconocimiento de la jurisprudencia a la libertad religiosa en la modalidad del respeto a la misma, aun cuando se trata de disposiciones que se clasifican como parte de la seguridad nacional. En las tesis recientemente publicadas del Poder Judicial de la Federación, se dio a conocer un criterio que permite a una mujer utilizar el hiyab o velo islámico que cubre cabello y orejas, en la fotografía oficial del pasaporte y en el proceso de recolección de datos para la emisión del mismo.

La lección es de laicidad activa, no pasiva. México siempre ha sido casa de la humanidad cuando los gobiernos de los países en el mundo se convierten tiranos e impiden vivir dignamente dentro de sus fronteras. Los refugiados españoles y personas judías perseguidos lo confirman. En nuestro país han encontrado un espacio seguro para echar raíz dándonos una fusión cultural que sigue expandiéndose.

La tesis judicial establece algo importante y es que la neutralidad religiosa estatal no es sinónimo de indiferencia. Un Estado laico no simplemente se abstiene de promover religiones, se encarga de proteger que cada persona pueda ejercer la suya siempre que aquella no implique el daño a otros. Un Estado laico protege activamente el derecho de sus ciudadanas a practicar la suya. Es una distinción que muchas democracias aún no comprenden, especialmente aquellas en las que la fobia por el islam quisiera arrancar cualquier expresión del espacio público aunque esa expresión sea solo una forma de vestir.

Una mujer con velo en una fotografía de pasaporte no es una amenaza biométrica. Lo que amenaza es la comodidad de quienes nunca han tenido que negociar su identidad religiosa para obtener papeles básicos y es que la legislación internacional desde 2024 establece disposiciones para que los pasaportes tengan integrados chips que contienen toda la información personal con datos biométricos, nacionalidad y rasgos e inclusive, historial de países visitados.

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El tránsito de México hacia pasaportes con chips como sistema de “seguridad avanzada” que recolecta datos biométricos desagregados, iris, forma de orejas, contornos faciales son datos que viajan, se almacenan, se cotejan, se transfieren y se intercambian entre las naciones que utilizan esta tecnología para el ingreso legal a un país.

En ese contexto, permitir el velo es hacer un reconocimiento silencioso pero significativo: que incluso bajo vigilancia tecnológica, los derechos fundamentales no se negocian. Que la seguridad de la nación no requiere que las mujeres musulmanas renuncien a su práctica religiosa para demostrar que son quiénes dicen ser porque aquellas no son vistas como amenaza en nuestro país.

Es particularmente irónico que el mismo Estado que acepta como “válido” un velo en la cara, durante años argumentara que impedía la identificación. El contexto de la resolución es el de una mujer a la que le fue negada la emisión del pasaporte mexicano por utilizar velo islámico en la fotografía. Parece que la identificación biométrica es bastante sofisticada cuando se trata de juzgar a una mujer, pero no tanto cuando se trata de proteger su dignidad.

Este criterio es uno de esos casos donde la jurisprudencia atrapa algo más grande que sí misma. No es solo sobre el hiyab. Es sobre la naturaleza del Estado laico y sobre la postura jurídica de nuestro país ante la llegada de una comunidad considerable de personas islámicas, es una bienvenida y un reconocimiento a su cultura y religión como parte de los amplios derechos que se protegen y reconocen en nuestra nación. Sobre cómo la seguridad nacional se invoca selectivamente en otros países y por eso también es un mensaje de soberanía que protege a las personas. Sobre quienes han pagado el costo de una falsa “neutralidad” estatal.

Si un Estado laico auténtico protege la libertad de conciencia en su dimensión externa como practicamos nuestras creencias en el mundo, entonces debería extenderse a otros territorios donde hoy el Estado sigue negociando nuestros derechos.

¿Por qué una mujer puede portar hiyab en un pasaporte pero no en otros espacios que reclaman “seguridad” o “objetividad”?