Morena, en un impulso de la recientemente instalada Ariadna Montiel como dirigente nacional, convocó a una marcha en Chihuahua capital el fin de semana pasado que tendría como objetivo protestar contra el gobierno de Maru Campos y la intromisión de agentes de la CIA en las operaciones que condujeron hace unas semanas al desmantelamiento de un laboratorio de drogas en el estado.

Arturo Ávila aseguró, ufano, que se reunirían al menos unas 200 mil personas en el centro, lo que enviaría un mensaje fuerte -según él- sobre cómo el pueblo chihuahuense está listo para deshacerse de su gobernadora y para recibir las bendiciones de la autoproclamada 4T en las elecciones del año que viene.

No podía faltar la senadora con licencia Andrea Chávez, cuyas ambiciones políticas han sido desde hace años convertirse en gobernadora de Chihuahua. Se recordará que fue en el pasado muchas veces señalada por actos ilegales de precampaña cuando circulaba por su estado con unas unidades móviles dizque para para ayudar a los que necesitaban atención médica, ante las omisiones del gobierno de Campos, pero que en realidad no eran más que parte de una vulgar estrategia de campaña para patrocinar su imagen.

No les resultó a los morenistas. Desde el primer día circularon vídeos donde Andrés López Beltrán fue públicamente repudiado, mostrando sus pobres niveles de aceptación. Y más tarde, sumado a los testimonios públicos que muestran el desconocimiento de algunos asistentes sobre los motivos de la marcha, se registraron apenas unas cinco mil personas. Fue en fracaso en todas sus formas.

Los morenistas han justificado su pifia con el argumento de que Campos ordenó el bloqueo de calles para obstaculizar el tránsito. Es posible. Sin embargo, lo que ha quedado de nuevo al descubierto es que la narrativa en torno a la violación de la soberanía por parte de la gobernadora ha quedado en entredicho. Y por otro lado, se ha demostrado la debilidad del partido oficial en su poder de “convocatoria”.

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¿Será que Morena debe dejar de pensar con Chihuahua en 2027? ¿O que la senadora Chávez terminará pagando con su derrota electoral su cuestionable ascenso en la política mexicana? ¿O que los chihuahuenses no se creen el cuento de la intromisión de agentes estadounidenses? ¿O que están satisfechos con el trabajo de su gobernadora? ¿O que Ariadna Montiel no será capaz de cumplir con las expectativas? ¿O quizás todas las anteriores?

Sea como fuere, la operación “anti-Maru Campos” fue un fracaso. Los morenistas deberán replantear sus estrategias para intentar sacudirse el escándalo de Rocha, que cada día escala más y les deja peor parados.