Recientemente, me he topado imágenes recientes en redes sociales de Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto, etcétera en donde se les ve totalmente apagados, cansados, y drenados. Básicamente la mayoría de la gente creería que es por la presencia de Xóchitl Gálvez que sin lugar a dudas ha sido sorpresiva y avallasadora, creciendo cada vez más.
Sin embargo, tengo mis dudas. Es decir, sí creo que el tema de Xóchitl les ha “bajado la pila”, por llamarlo de algún modo, pero también creo que esto se debe también a que Andrés Manuel López Obrador controla, en gran medida, no solamente a Claudia y al resto de sus corcholatas: No les da margen de movimiento o de accionar y entonces parece que la figura de Ebrard, de Marcelo y hasta del estridente Noroña se van diluyendo poco a poco. Y es que aquí lo grave o no grave es que AMLO está en su papel de candidato y no le permite a los demás figurar en el escenario político.
Además soy de la firme idea de que no todos los que quieren ser presidentes o presidentas están facultados para serlo.
Se necesitan muchas otras condiciones y actitudes y aptitudes para ser candidato.
Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard llevan ya empezada una larga campaña desde hace tiempo. Están llegando a estas alturas acercándonos al 2024 ya cansados y debilitados porque han entregado toda su energía, a sus viajes relámpagos domingueros y en cualquier otra oportunidad que han tenido a lo largo de estos años para hacerse promoción y publicidad.
Xóchitl Gálvez, sin embargo, apenas está en la zona de arranque, fresca, divertida, enfocada, no ha pasado por los embates que ya ha pasado Claudia o Marcelo con temas como la caída de la Línea 12 del Metro.
El mérito que habría que reconocerle a Claudia Sheinbaum es que haya puesto en la mira a la posibilidad de que una mujer llegue a ser presidenta.
El desdén con que el presidente ha tratado a Xóchitl la ha ido empoderando pero digamos que tambien Obrador la destapó. Podría ser otra de sus corcholatas fácilmente.
La senadora ha venido a brillar pero el resto de las corcholatas se ha vuelto gris. No sabemos si Marcelo Ebrard, o Adán Augusto estén cansados igual que Claudia, o sin ánimos ni energía, porque, insisto, es tal el papel que está jugando Obrador como candidato que hasta en su imaginación muy seguramente ya ve como rivales a sus propias corcholatas. Así de extraño está el ambiente político.
Todo eso hoy tiene en la lona a las corcholatas de AMLO . Y no se ve cómo puedan hacerle para recargarse de energía .
Habrá que ver si una vez ya declarada oficialmente candidata Claudia Sheinbaum, el presidente le da más margen de movimiento y de expresión, porque ahora pareciera que se desaparecieron ella junto con las otras corcholatas y no aparecen mucho en ningún lado. Mientras que por el lado de Xóchitl su imagen y su voz resuenan en cada rincón.
¿Está equivocándose Obrador en su jugada? No lo sabemos. Aunque me parece que sí.
Hoy más que nunca AMLO se encuentra fuera de control por toparse con que como nadie jamás imaginó la figura de Xóchitl iba a crecer tanto. Ni la propia legisladora lo vio venir.
Pero hay algo que me gusta mucho de ella y es que ha dicho que no piensa hablar mal de Claudia Sheinbaum y que no piensa atacarla. Lo extraño es ue Xóchitl ni siquiera menciona a Ebrard o a Don Adán Augusto porque no los ve como competencia para ella. Y no, no son competencia.
Mucha gente se desilusionó ante esta declaración pues esperarían que Xóchitl confrontara, descolocara, y exhibiera a Sheinbaum.
La gran incógnita es si Xóchitl sí hablará de Marcelo y de Adán Augusto y si pedirá debatirse con ellos.
Xóchitl está demostrando ser una mujer extraordinariamente sorora pero que, además, entiende la posición de Claudia.
Sabe qué Claudia ha sido orillada e incluso forzada a pelear por la candidatura, Xóchitl sabe que es manejada por Obrador y Xóchitl sabe que entre mujeres no nos tocamos.
Pero aquí la cosa se pone interesante porque la “pelea” se ha dado entre Obrador y Xóchitl.
Sin embargo Obrador aunque no es candidato se comporta y se cree que es uno de ellos, el presidente siente que es un candidato todavía, por lo que Xóchitl cae en el juego que arma el presidente de confrontación y de polarización y terminan ambos debatiendo cuando el debate no debe de ser entre ellos dos.
Por eso, Marcelo Ebrard se ha de voltear a ver con Adán Augusto preguntándose ¿y a nosotros quién nos hará caso?
Digamos que papá Obrador está entrando al quite, peleando y discutiendo en lugar de su pequeña Claudia. Como un padre que va al colegio de sus hijos a defenderlo de la directora.
Y sin duda esto no puede seguir así. Tiene que llegar el momento en que Obrador le dé plena libertad a Claudia Sheinbaum de hablar con quien quiera hablar y de debatir cuanto quiera debatir. Pero parece que la frena. Porque insisto, ya hasta parece que el presidente ve a sus propias corcholatas como sus rivales.
El debate debe de ser entre Claudia y Xóchitl. ¿Habrá una mujer presidenta? Sin duda. Y eso me emociona
Pienso que Obrador debe de irse con más cautela y sin tanto apasionamiento porque hacer ver muy evidentemente que la Presidencia por el 2024 le pertenece y será para él. No para Claudia Sheinbaum, no para Morena, sino para él.
Ni siquiera finge y por eso cae en la “pelea” contra Xóchitl...
Mientras tanto, por ahí siguen circulando las imágenes de una Claudia y un Marcelo desmotivados, drenados, desgastadas. Pero ya ni hablar de Adán Augusto o Noroña porque la imagen de ambos ni siquiera circula en redes sociales ni en ningún lado. Salvo uno que otro espectacular que a nadie impacta ni en nada les favorecen.





