Transcurrió el primer mes de los dos meses y medio que durará la “No campaña” de las corcholatas, que por medio de encuesta definirá al candidato de Morena a la Presidencia de la República. El propio AMLO declaró que en septiembre entregará el bastón de mando de su movimiento a la ganadora o a el ganador. El poder que muere y el poder que nace. El rito sexenal de la transición ocurrirá casi un año antes del relevo formal. Esto claro, si Morena gana nuevamente la Presidencia de la República.
¿Qué hicieron bien y qué hicieron mal las corcholatas en este mes?
Claudia Sheinbaum aprovechó su carácter de puntera en las encuestas e inició su recorrido por el país. Hizo bien en darle una vuelta completa a México, porque su carrera política se reducía a su actividad en la CDMX. Tiene que acumular kilómetros. Darse un buen baño de pueblo y de plazas. Hizo mal al permitir que los “queda bien” colocaran cientos de espectaculares y pintaran miles de bardas con su nombre e imagen o que le organizaran mítines como si ya fuera candidata. Empezó como puntera y así permanece en las encuestas propias y ajenas.
Marcelo Ebrard inició una intensa gira. Él tampoco había recorrido México como aspirante a dirigir el movimiento de Morena o ser candidato presidencial. Su actividad estaba limitada a la capital y como canciller, a las relaciones internacionales. Agarró camino y realiza eventos pequeños y medianos, pero se ha consolidado como un TikToker y ha puesto un poco de sal a la competencia, al proponer la creación de la Secretaría de la 4T, realizar debates o presentar una propuesta alterna de seguridad pública. Sigue segundo en las tendencias.
A Adán Augusto López Hernández se le da bien la política, pero mal la comunicación. Inició un frenético recorrido por el país, en algunos días visitó hasta tres estados. Hace bien al retomar de manera integral el discurso de AMLO. Hace mal al no cuidar detalles como el de sus relojes caros o al permitir, al igual de Sheinbaum, cientos de espectaculares y miles de bardas con su nombre e imagen. Es la corcholata que más creció en este mes. Redujo la distancia con Marcelo, pero aún está lejos de Claudia Sheinbaum.
Ricardo Monreal está haciendo una campaña con el libro en la mano. Es la corcholata que más experiencia tiene haciendo y ganando elecciones. Como torero viejo, sabe bien los terrenos que pisa y el momento que vive. Hace bien al ajustar su campaña a los criterios establecidos por Morena. Sigue sin crecer en las intenciones de voto, pero reafirmó su lealtad al proyecto de AMLO.
Desde el mirador de Palacio Nacional, AMLO ve el comportamiento de sus hermanas y hermanos de lucha, sus aciertos y tropiezos, sus ansias de novilleros, las ambiciones desbordadas de sus equipos, los “queda bien” de siempre. Ve a sus corcholatas. Los pondera. Les recomendó gastar suela, ir casa por casa defendiendo la 4T. Alejarse de los asesores, sobre todo de los externos, porque desconocen México, al pueblo. Les recordó que los espectaculares no sirven, que están mal. Además, el encabeza el ataque contra los opositores, llámese Santiago Creel o Xóchitl Gálvez. Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.
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